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17/04

IA y sostenibilidad: de la percepción a la adopción

Para quienes lideran la transición hacia la sostenibilidad, este diagnóstico es central. La calidad y comparabilidad de la información inciden en la credibilidad de los reportes, en la relación con inversionistas y en la evaluación de riesgos. Incorporar IA sin resolver debilidades en datos o sin métricas claras puede aumentar la complejidad sin generar valor.

Si bien la inteligencia artificial se presenta hoy como una herramienta decisiva para transformar la gestión empresarial, su incorporación efectiva en la sostenibilidad corporativa aún está lejos de consolidarse. La IA tiene un gran potencial para fortalecer la gestión ESG de las empresas, al menos en dos elementos claves: la trazabilidad de los impactos y la modelación de riesgos climáticos. Pero los datos muestran que su integración sigue siendo incipiente.

En una muestra de 334 empresas de la región que participaron en el  estudio Integrated Corporate Sustainability Strategies in Latin America (Aninat, Koberg, Abarca, 2026), desarrollado por el Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios UAI en colaboración con AmCham en 11 países, vemos que el 61% de las organizaciones declara no utilizar IA en el ámbito socioambiental; solo un 10% la emplea para monitoreo y seguimiento, otro 10% para diseño, y apenas un 7% para identificación de riesgos. Existe reconocimiento del potencial, pero también incertidumbre sobre su integración efectiva

La realidad no es tan distinta a la de otros países. En España el informe Inteligencia Artificial y Empresas: Claves para avanzar en sostenibilidad del Pacto Mundial ONU España (2026) indica que más del 30% de las empresas no sabe por dónde comenzar en la implementación de IA en sostenibilidad, aunque el 60% la percibe como una herramienta complementaria para alcanzar sus objetivos ESG.

La mejora de la eficiencia operativa y energética, el fortalecimiento de la trazabilidad en cadenas de suministro, la automatización y robustecimiento del reporting frente a nuevas exigencias regulatorias, el análisis predictivo de riesgos ambientales son parte de las potencialidades que promete facilitar la integración de la inteligencia artificial.

En el ámbito financiero, el informe español muestra que las aplicaciones más frecuentes se concentran en la predicción de impactos y riesgos (41% de las empresas encuestadas) y en la mejora de la gestión y procesamiento de datos ESG (36%). Estas cifras reflejan que, cuando se adopta, la IA tiende a orientarse hacia funciones analíticas y de gestión de información, claves para la toma de decisiones y la asignación de capital.

La brecha no es tecnológica; es estratégica

Las oportunidades están claras, pero es en la implementación donde están las barreras estructurales. El estudio del Pacto Mundial plantea como principal limitación la falta de conocimiento interno, junto con la dificultad para medir el valor real de la IA en sostenibilidad. A ello se suman el costo de inversión (32%), la mala calidad de los datos (25%), los riesgos de seguridad o privacidad (23%) y la incertidumbre sobre la evolución tecnológica (21%). Estos desafíos evidencian brechas en capacidades, gobernanza y arquitectura de datos.

Para quienes lideran la transición hacia la sostenibilidad, este diagnóstico es central. La calidad y comparabilidad de la información inciden en la credibilidad de los reportes, en la relación con inversionistas y en la evaluación de riesgos. Incorporar IA sin resolver debilidades en datos o sin métricas claras puede aumentar la complejidad sin generar valor.

La experiencia latinoamericana confirma esta tensión. Incluso las empresas que han comenzado a incorporar IA, muestran bajas prácticas de medición sistemática de sus impactos sociales y ambientales. Esto refleja un patrón más amplio: la práctica de incorporar herramientas sin integrar la sostenibilidad de manera estructural en el modelo y operación del negocio. El qué sin saber el para qué.

El desafío, por tanto, no es adoptar IA por presión externa, sino definir bajo qué criterios estratégicos se integrará. Para que contribuya efectivamente a la transición hacia un modelo de negocios sostenibles, debe insertarse en el marco de una estrategia clara, con marcos de gobernanza e indicadores que permitan evaluar su valor. Solo así podrá pasar de promesa tecnológica a herramienta estratégica para fortalecer resiliencia y competitividad.