ESPECIAL RESILIENCIA CLIMATICA
07/06

Incorporar la resiliencia climática

Empezar a planificar ahora cómo hacer frente a los impactos climáticos del futuro, tiene sentido comercial tanto para minimizar los riesgos como para aprovechar las oportunidades. Para desarrollar la resiliencia climática de la organización es necesario integrarla en todos los procedimientos de planificación y gestión de riesgos que ya estén en marcha. Es decir, no es necesario desperdiciar recursos intentando reinventar la rueda: es esencial que las empresas mineras puedan avanzar en la transición energética sin ver interrumpida su actividad. Los límites entre los niveles de riesgo tolerables y los intolerables deben estar bien identificados. La temperatura máxima en la que el personal puede trabajar de forma segura o el volumen de las quejas de las comunidades locales son, por ejemplo, umbrales críticos. En función de cómo evolucione el cambio climático, estos se irán atravesando con mayor frecuencia e intensidad. Así, será necesario contar con estrategias de adaptación sólidas para aumentar el rango de tolerancia de la organización.