Diálogos Sostenibles
13/06

Los desafíos pendientes en la integridad de los gobiernos corporativos bajo la mirada de dos expertas

En un nuevo Diálogos Sostenibles, Magdalena Aninat, directora del Centro de Futuro Empresarial de la UAI, y Janet Awad, directora de empresas y presidenta de Fundación Generación Empresarial, analizaron los hallazgos del Segundo Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos y los principales desafíos para una buena gobernanza.

Hace algunos días la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), a través de su Centro de Futuro Empresarial, junto a la Fundación Generación Empresarial (FGE), dieron a conocer los resultados del Segundo Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, un estudio que mide y compara el desempeño de 114 empresas chilenas en materias de ética, transparencia y sostenibilidad.

El informe muestra avances respecto a la primera medición, especialmente en términos de participación y cumplimiento normativo, pero también confirma que las grandes deudas están en la integración de los aspectos sociales y ambientales dentro de la estrategia corporativa.

Para profundizar en estos hallazgos, conversamos con Magdalena Aninat, directora del Centro de Futuro Empresarial de la UAI, y Janet Awad, presidenta de la Fundación Generación Empresarial y directora de empresas, quienes aterrizaron los principales desafíos pata una buena gobernanza .

Este es el segundo año en que se mide la integridad de los gobiernos corporativos. ¿Qué cambios relevantes vieron en la participación y en los resultados?

Magdalena Aninat:  Vimos un crecimiento muy significativo en la muestra: pasamos de 79 a 114 empresas, un aumento del 44%. Eso refleja un interés mayor por parte del mundo empresarial en someterse a este tipo de evaluaciones. También se observan mejoras en aspectos de transparencia, ética y cumplimiento, que son pilares básicos de un buen gobierno corporativo. Sin embargo, los datos muestran que todavía falta incorporar de manera más sistemática los factores socioambientales en la estrategia y en los procesos de evaluación del desempeño.

 ¿Dónde están las brechas más evidentes en materia socioambiental?

Magdalena Aninat:  El dato más revelador es que solo un 42% de las empresas reporta desempeño o controversias socioambientales. Eso significa que más de la mitad no da cuenta de cómo gestiona sus impactos en estas dimensiones. También vimos debilidades en la existencia de comités de gobernanza, en la renovación periódica de los directorios y en los mecanismos de autoevaluación de sus miembros.

Janet Awad: Esto se complementa con otro hallazgo: la diferencia en las capacitaciones. Un 96% de las empresas capacitó en prevención de delitos económicos, pero apenas un 25% lo hizo en derechos humanos. Es decir, se prioriza lo que tiene un efecto inmediato en términos regulatorios o de riesgo, pero se deja en un segundo plano lo que tiene que ver con impactos sociales más amplios.

Janet, ¿cómo interpretas ese énfasis en lo financiero y regulatorio por sobre lo socioambiental?

Es un reflejo de la madurez que todavía falta en la cultura empresarial chilena. Las compañías reaccionan más rápido cuando se trata de evitar sanciones o cumplir con la ley, que cuando hablamos de compromisos con la comunidad, el medioambiente o los derechos humanos. Y, sin embargo, son justamente esas dimensiones las que definen la legitimidad de una empresa en el largo plazo.

El rol de los directorios

¿Cómo evalúan el rol que están jugando los directorios en este proceso?

Janet Awad: El directorio es el corazón del gobierno corporativo. Hoy vemos que dedican demasiado tiempo a revisar lo que ya pasó —los estados financieros, los informes de gestión— y poco a pensar en los desafíos futuros. Además, todavía no hay suficiente cultura de autoevaluación: muchos directorios no revisan su propio desempeño, ni cuentan con procesos de renovación claros. Eso termina debilitando la capacidad de adaptarse a un entorno en constante cambio.

Magdalena Aninat: A eso agregaría que los directorios tienen un rol fundamental en definir incentivos. Si los bonos de los ejecutivos están atados solo a metas financieras de corto plazo, es difícil que se incorpore la sostenibilidad en serio. Por eso insistimos en que la ética, la transparencia y lo socioambiental deben estar en el corazón de la estrategia, no solo en un anexo de la memoria anual.

¿Han percibido una mayor apertura de las empresas para hablar de estos temas?

Janet Awad: Sí, hay un cambio cultural, aunque todavía incipiente. Que 114 empresas acepten participar en un índice de integridad ya es una señal positiva. Hace diez años habría sido impensado. Pero ahora el desafío es que no se quede en una foto bonita, sino que impulse procesos de mejora continua.

¿Qué pasos concretos deberían dar las empresas para cerrar estas brechas?

Magdalena Aninat: Primero, sistematizar la incorporación de criterios ESG en la estrategia. No basta con tener políticas en papel: hay que medir, reportar y evaluar desempeño real. Segundo, fortalecer los mecanismos de evaluación y renovación de directorios. Y tercero, escuchar más a los stakeholders: trabajadores, comunidades, clientes y proveedores.

Janet Awad:  Coincido. Y sumaría la necesidad de liderar con el ejemplo. La integridad no se impone con reglamentos, se transmite con coherencia. Si los líderes viven la ética y la sostenibilidad en su gestión diaria, la organización los seguirá.

¿Y cuáles serían las claves para mejorar la integridad en los gobiernos corporativos?

Janet Awad: Que no miren la integridad como un costo o un accesorio, sino como una ventaja competitiva para el futuro. Las empresas que entiendan esto van a estar mejor preparadas para navegar un entorno cada vez más exigente.

Magdalena Aninat: Y que la sostenibilidad no se puede postergar. Los directorios que hoy incorporen seriamente estos temas estarán construyendo organizaciones más resilientes, más legítimas y con mayor capacidad de generar valor a largo plazo.