entrevista
11/04

Industria de alimentos y bebidas en A. Latina: los desafíos y su estrategia para atacar el «estrés ambiental»

Juliana Cortez, directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), aborda los desafíos que enfrenta el sector ante el cambio climático, y detalla cómo las empresas están integrando la sostenibilidad en toda su cadena de valor, desde la eficiencia hídrica y energética hasta la economía circular y la neutralidad de carbono.

Importantes desafíos enfrenta la industria de alimentos y bebidas de América Latina. Aumento de las temperaturas,  intensificación de sequías, estrés hídrico y la degradación de ecosistemas afectan directamente la producción, eleva los costos y compromete la seguridad alimentaria.

Así lo reconoce Juliana Cortez, directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), entidad que agrupa a los gremios y empresas del rubro a nivel regional.

En entrevista con ESGHOY, la ejecutiva advierte que la creciente demanda global de alimentos y bebidas, combinada con los acelerados desafíos ambientales, está configurando un escenario cada vez más complejo para los sistemas alimentarios, particularmente en América Latina y el Caribe. Uno de los factores más determinantes es el cambio climático, que atraviesa toda la cadena de valor: desde la producción agrícola hasta la distribución y el consumo.

«La industria de alimentos y bebidas es plenamente consciente de esta realidad. Por ello, más del 60% de las empresas que integran a ALAIAB ya cuenta con análisis de riesgo climático, y avanza en estrategias de adaptación con enfoque preventivo», señala.

Y en ese escenario, el compromiso de la industria con la sostenibilidad es clave y esto se traduce, según Cortez, en acciones concretas y transversales, orientadas a generar valor ambiental, social y económico. Entre ellas destaca:

  • La protección del recurso hídrico, mediante el monitoreo permanente del consumo, programas de capacitación, reutilización y reciclaje de agua, e inversiones en tecnologías de eficiencia hídrica.
  • La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, a través de mejoras en procesos y eficiencia energética.
  • La gestión eficiente de residuos, incluyendo compromisos de reducción y planes de valorización y circularidad.
  • La conservación de la biodiversidad, mediante prácticas productivas responsables y una mirada integral del entorno.
  • El impulso a fuentes de energía renovables y limpias, como parte de una transición energética sostenible.

«Para nuestra industria, asumir un compromiso ambiental no implica la adopción aislada de buenas prácticas, sino una reconfiguración profunda de procesos, cadenas de suministro, portafolios de productos y formas de interacción con el entorno. Estamos convencidos de que apostar por la sostenibilidad no solo es una responsabilidad ineludible frente al planeta, sino también una condición indispensable para asegurar la resiliencia y competitividad del sector en el largo plazo», sentencia el ejecutivo.

Desafíos ambientales, sociales y regulatorios

¿Qué rol juega la asociación en promover una producción más sostenible entre sus asociados?

Nuestro rol es acompañar a la industria de alimentos y bebidas en su transición hacia modelos productivos más sostenibles y resilientes, integrando los desafíos ambientales, sociales y regulatorios que enfrenta la región.

Trabajamos sobre tres frentes complementarios:

  • Articulación técnica y política: Generamos espacios de diálogo con gobiernos, organismos multilaterales, la academia, otras industrias y sociedad civil, con el objetivo de contribuir a la construcción de marcos normativos y políticas públicas que promuevan la sostenibilidad.
  • Capacitación e intercambio de buenas prácticas: Fomentamos el aprendizaje colectivo entre nuestros miembros a través de talleres, encuentros técnicos y el acceso a conocimiento actualizado en temas clave como economía circular, eficiencia hídrica y energética, ecodiseño, gestión de residuos, entre otros.
  • Visibilización del compromiso de la industria: Nuestro sector está desarrollando múltiples iniciativas para tender a una producción cada vez más sostenible y muchas veces estas son poco conocidas. Por eso, desde ALAIAB promovemos su difusión a través de informes, foros y campañas que permiten compartir experiencias y explorar su escalabilidad a otros ámbitos y países.
Metas ambiciosas

¿Cómo se están adaptando las empresas del rubro a las exigencias globales en materia de reducción de huella de carbono?

Las empresas del sector han establecido metas ambiciosas de reducción de emisiones, que oscilan entre el 25% y el 50% hacia 2030, y muchas ya trabajan con una visión de carbono neutralidad para 2050.

Para alcanzar estos objetivos, las compañías adoptan metodologías internacionales reconocidas para cuantificar y monitorear su huella de carbono, estableciendo metas claras y reportando su progreso con total transparencia. Asimismo, invierten en tecnologías que optimizan el consumo energético y fomentan el uso de fuentes renovables, en línea con una transición energética responsable y sostenible.

La industria de alimentos y bebidas ha estado en el foco por el uso de envases plásticos. ¿Qué avances concretos han tenido en el reciclaje y rediseño de empaques?

La industria reconoce la creciente preocupación en torno al uso de envases plásticos. En nuestro sector este material cumple un rol esencial en la preservación de la seguridad e inocuidad alimentaria, la extensión de la vida útil de los productos y la reducción del desperdicio de alimentos.

Consciente de esta realidad, el sector ha asumido un compromiso firme con la sostenibilidad de los envases y trabaja activamente en su transformación. En este contexto, las empresas están avanzando en el rediseño de sus empaques para hacerlos más eficientes, reciclables y reutilizables, incorporando contenido reciclado posconsumo, reduciendo progresivamente el uso de resina virgen, optimizando materiales y estructuras para disminuir peso sin comprometer la funcionalidad, e innovando en diseños que facilitan la recuperación y el reciclaje.

Diálogo y colaboración

¿Qué metas tienen como industria en materia de recolección y reutilización de envases para los próximos 5 ó 10 años?

Nuestro compromiso se centra en impulsar una evolución constante hacia una economía circular para los envases. El foco está en fomentar un sistema donde los envases sean vistos como recursos valiosos. Para ello, es fundamental seguir impulsando el diálogo y la colaboración para fortalecer las capacidades de recolección y valorización, reconociendo que las estrategias deben adaptarse a las condiciones y realidades de cada país.

Trabajo público-privado

¿Qué países son los más avanzados en materia de sostenibilidad? Y ¿cómo ve a Chile respecto a sus pares?

En América Latina y el Caribe, varios países están haciendo avances significativos en materia de sostenibilidad, cada uno con enfoques y fortalezas particulares que reflejan sus contextos económicos, sociales y políticos. Es importante destacar que la región en su conjunto está incrementando su compromiso y acciones para abordar desafíos ambientales y sociales de manera integrada.

¿Cómo están colaborando con gobiernos y ciudadanía para avanzar hacia una economía circular efectiva?

La articulación público-privada es fundamental. Como industria, buscamos crear espacios de diálogo permanentes con gobiernos, la academia y la sociedad civil para co-construir soluciones que habiliten la incorporación gradual de prácticas circulares, siempre garantizando la inocuidad alimentaria.

A su vez, la educación ciudadana es un componente clave. Más allá de informar sobre los desafíos, es crucial fomentar un entendimiento profundo de las soluciones para lograr una gestión sostenible de los materiales.

La circularidad requiere la participación activa de todos los actores de la cadena de valor, incluyendo al consumidor. Por eso, es esencial promover el consumo responsable y la correcta separación en origen como una corresponsabilidad de toda la sociedad para fomentar la economía circular.

¿Qué rol juegan la regulación, como las leyes de responsabilidad extendida del productor, en impulsar estos cambios?

Las regulaciones, cuando están bien diseñadas, pueden actuar como verdaderos catalizadores de la innovación, la inversión en nuevas tecnologías y la colaboración entre actores públicos y privados. Lejos de representar un freno, tienen el potencial de potenciar y escalar los esfuerzos que ya existen en materia de gestión de envases.

En una región como América Latina y el Caribe, donde los contextos y capacidades varían significativamente entre países, es clave que los marcos normativos reconozcan esa diversidad y generen condiciones habilitantes. Esto incluye acelerar el desarrollo de mecanismos efectivos de valorización y fortalecer la infraestructura necesaria para una gestión integral, eficiente e inclusiva de los residuos.