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La salmonicultura chilena bajo presión: sostenibilidad en riesgo ante ola regulatoria

Un estudio de Vinson Consulting advierte que más del 80% de los centros salmoneros en Chile operan bajo restricciones y que cerca de 500 concesiones podrían caducar. La creciente carga regulatoria, dicen los expertos, amenaza la competitividad del sector y pone a prueba su transición hacia un modelo más sostenible.

En un contexto de transición ambiental y nuevas regulaciones, la industria salmonera chilena enfrenta el desafío de redefinir su competitividad bajo criterios de sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia, así al menos lo advierte el estudio de Vinson Consulting «Impulsar el potencial salmonero chileno en tiempos de cambios regulatorios», que señala que el sector enfrenta uno de los escenarios más desafiantes de las últimas décadas.

Según el documento, más del 80% de los centros salmoneros en Chile operan actualmente bajo algún tipo de restricción, mientras que 457 de las 1.134 concesiones vigentes presentan causal de caducidad y podrían ser retiradas por la autoridad. Estos cambios, sumados a nuevos marcos como la Ley SBAP (21.600) y la Ley 21.455 sobre Cambio Climático, están redefiniendo los límites y posibilidades del sector. «Esta carga regulatoria genera impacto en la estructura de costos de las empresas e incertidumbre en el actuar hacia el futuro», destaca.

Una brecha creciente con Noruega

El estudio compara el desempeño de Chile con el de Noruega, líder mundial en producción acuícola, destacando que el país nórdico utiliza un 40% más de superficie marina que Chile, pero con una estructura regulatoria más estable y predecible. Esto ha permitido que Noruega mantenga una tasa de crecimiento sostenida, mientras que Chile ha visto ralentizado su ritmo productivo por los procesos de evaluación ambiental, la falta de zonas habilitadas y los cambios normativos sucesivos.

En los últimos años, la implementación de resoluciones como la 1152 y 721 de 2025, que regulan la carga máxima y las tasas de mortalidad, ha generado ajustes operacionales que impactan directamente en la productividad.

Regulación que encarece la operación

Vinson Consulting identifica cuatro grandes frentes normativos que influyen en la competitividad de la industria:

  1. Permisología y evaluación ambiental: procesos extensos y costosos bajo la Ley 19.300 y el SEIA.

  2. Normas bio-sanitarias y operativas: restricciones sobre biomasa y densidad de siembra.

  3. Territorialidad y compatibilidad: limitaciones en relocalización de centros y áreas de exclusión.

  4. Factores económicos y comerciales: aranceles de EE. UU. (10%) y exigencias sanitarias de exportación.

El informe estima una disminución en exportaciones a Estados Unidos cercana al 20% entre 2024 y 2025, lo que refuerza la necesidad de estrategias integrales de eficiencia.

De la regulación a la ventaja competitiva

Pese a este panorama, la consultora plantea una visión optimista: transformar la carga regulatoria en una palanca de eficiencia. A través del rediseño de procesos, modelos de gestión y planificación estratégica, Vinson Consulting ha identificado ahorros promedio de 9% en costos y Capex en proyectos del rubro acuícola.

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