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21/08

Superciudades y territorios inteligentes: la apuesta para el futuro urbano de Chile

El país enfrenta el desafío de integrar innovación, sostenibilidad y competitividad en las ciudades. El reconocido experto español, Alfonso Vergara, de visita en Chile, destacó el potencial que tiene el "diamante central" Santiago-Valparaíso-San Antonio, y la reconversión de Huachipato en Concepción como claves para el desarrollo del país.

Con un llamado a proyectar las ciudades desde la innovación, la sostenibilidad y la competitividad global, el arquitecto, urbanista y sociólogo español Alfonso Vegara, presidente de la Fundación Metrópoli, planteó, en Chile, la posibilidad de concebir un «diamante central» que conecte Santiago, Valparaíso y San Antonio.

Figura fundamental en la transformación de ciudades como Bilbao, Medellín y Singapur, entre otras, Vergara participó en el encuentro «Territorios Inteligentes: Un impulso para el desarrollo», organizado por el Grupo CAP e ICARE, donde presentó su propuesta de «superciudades», un concepto que busca trascender a las «smart cities» para integrar tanto la inteligencia artificial como la humana, liderazgo, visión y proyectos de futuro, en la planificación de los territorios.

Dijo que Santiago, Valparaíso y San Antonio, donde vive más de la mitad de la población del país, es un polo policéntrico con potencial global: una macroregión que puede convertirse en un nodo económico y urbano competitivo si fortalece la conectividad digital, logística y ferroviaria, incluyendo trenes de alta velocidad.

De Santiago, Vegara subrayó el valor de pensar la ciudad más allá de sus límites administrativos, integrando áreas metropolitanas en radios de 30 a 45 minutos. Allí identificó potencial para crear distritos de diseño y de arte, aprovechando la infraestructura cultural, universitaria y arquitectónica ya existente en la capital.

Huachipato como oportunidad de reconversión

Admitió que recuperar la zona industrial de Huachipato, parte del plan estratégico de CAP, es «un reto interesantísimo» y lo vinculó con la experiencia de Bilbao, en España,  que pasó de ser un polo industrial contaminado y en crisis a convertirse en un ejemplo internacional de regeneración urbana y cultural.

Ubicado «en el corazón del área metropolitana del Gran Concepción», con casi un millón de habitantes alrededor, lo convierte en un espacio clave para articular movilidad, espacio público y desarrollo urbano, precisó. Lo definió como un lugar «fantástico» y puso el énfasis en que es precisamente en este tipo de espacios donde se pueden catalizar procesos de transformación urbana con impacto no solo local, sino regional y nacional.

De Smart Cities a superciudades

El urbanista planteó que las smart cities han permitido optimizar la movilidad, la seguridad y la eficiencia energética, pero advirtió que «más importante que la inteligencia artificial es la inteligencia humana». La combinación de ambas, explicó, da lugar a las superciudades, capaces de responder a desafíos como el cambio climático, la pobreza o los flujos migratorios desde una perspectiva territorial y no solo nacional.

«Una superciudad no es necesariamente una megaciudad; puede ser desde una pequeña aldea rural hasta una gran región urbana», puntualizó, destacando que lo fundamental es que exista una visión compartida de futuro, basada en innovación y sostenibilidad.

Singapur: un laboratorio de soluciones urbanas

Uno de los casos emblemáticos presentados fue Singapur, donde la Fundación Metrópoli colaboró en la creación de One North, un distrito urbano que integró vivienda, trabajo, cultura y educación en un mismo espacio, alejándose del modelo tradicional de parques tecnológicos periféricos.

«Casi nunca la innovación surge dentro de una sola disciplina, sino en la intersección entre ingenieros, artistas, urbanistas o médicos», señaló, defendiendo un urbanismo híbrido, con fuerte énfasis en el espacio público y en la identidad cultural de los lugares.

Vegara destacó que la ciudad-Estado asiática se transformó en una referencia global gracias a su apuesta por la conectividad y el concepto de Smart Nation, que integra digitalización, movilidad, energía y medioambiente en una estrategia estatal.

Madrid, Lisboa y América Latina

El urbanista también compartió experiencias recientes en Madrid, donde se está impulsando la transformación de infraestructuras como la M30 en grandes bulevares descarbonizados y en nuevos polos de centralidad metropolitana, así como proyectos de innovación ligados al Real Madrid en Valdebebas.

En Lisboa, destacó la creación del fondo Lisboa 2040, iniciativa privada de 40 millones de euros destinada a incubar proyectos estratégicos urbanos, con participación abierta de ciudadanos, como un ejemplo innovador de colaboración público-privada.

Recordó también el Diamante Caribe en Colombia, que integró Cartagena, Barranquilla y Santa Marta bajo una visión policéntrica, articulando sistemas ambientales, logísticos y urbanos, y comparó esa experiencia con la posibilidad de desarrollar estructuras similares en Chile.

En su aplaudida intervención el experto citó a Maimunah Mohd Sharif, exdirectora de ONU-Hábitat: «Muchas ciudades no reciben mil millones de dólares de inversión porque no invierten un millón en tener un proyecto de ciudad». Con esa idea, el arquitecto invitó a los actores públicos y privados chilenos a construir visiones de ciudad que trasciendan gobiernos y coyunturas, asegurando que solo las ciudades con proyectos claros y consensuados podrán atraer inversiones, talento e innovación en un mundo cada vez más competitivo.

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