entrevista
18/06

Inversión sostenible Chile Francia: el nuevo ciclo que busca unir capital, innovación y transición verde

Ad portas de la Cumbre Empresarial entre ambos países, el presidente de la Cámara Franco Chilena de Comercio, detalla aspectos de esta etapa basada en financiamiento sostenible, con minería, agua e infraestructura como ejes estratégicos.

La relación comercial entre Chile y Francia avanza hacia un modelo donde innovación, sostenibilidad y desarrollo productivo se conectan con algunos de los principales desafíos del país: energía, agua, minería, infraestructura, transporte y financiamiento.

Bajo esa mirada, la Cámara de Comercio e Industria Franco-Chilena plantea que ambos países son socios en un nuevo ciclo de crecimiento, marcado por la transición energética, la descarbonización y la necesidad de habilitar proyectos sostenibles con mejores estándares ambientales, sociales y de gobernanza.

¿El foco?  Pasar de una inversión tradicional a un modelo de codesarrollo tecnológico y operacional, donde la sostenibilidad deje de ser vista como un costo de cumplimiento y se convierta en un motor de competitividad.

La electrificación de la minería, el transporte y las ciudades; la gestión eficiente del agua; el desarrollo de infraestructura resiliente; y el financiamiento verde aparecen como áreas clave para profundizar la colaboración entre ambos países.

En el contexto de la Cumbre Empresarial Francia Chile, que se realizará el 23 de junio en Santiago, ESGHOY conversó con, Paul Miquel, presidente de la Cámara de Comercio e Industria France Chili (CCI), para abordar las oportunidades que abre esta agenda, las condiciones que necesita el país para acelerar proyectos sostenibles y el rol que puede jugar Francia en el posicionamiento internacional de sectores estratégicos como el cobre y el litio.

Miquel calificó este nuevo ciclo en la relación de ambos países como un «cambio de naturaleza». Y  definió tres prioridades:

  • Integración en transición energética y minería, integrar cadenas de valor complejas en el territorio chileno, tanto con la inversión en minería, como en descarbonización de la producción de cobre y litio, a través de la automatización, del uso eficiente de agua y de las energías limpias.
  • Infraestructura y Hubs Digitales, colaborar en la resiliencia climática y la digitalización de Chile. Esto abre oportunidades inmediatas para el conocimiento francés en la gestión eficiente de recursos hídricos, el tratamiento de residuos y el soporte energético para los nuevos centros de datos del país.
  • Ecosistemas de Innovación Bidireccional: Conectar a grandes empresas con startups y scaleups de ambos países. Las firmas tecnológicas chilenas ganan un puente hacia Europa, mientras que las soluciones francesas de French Tech se integran directamente a los desafíos operativos de las industrias locales.

Las oportunidades que se abren

¿Cuál es hoy la mayor oportunidad que ven para que las empresas francesas aporten al desarrollo sostenible de Chile?

La gran oportunidad es la electrificación de Chile: minería, transporte y ciudades necesitan energía limpia, almacenamiento, agua, logística, telecomunicaciones y movilidad baja en carbono al mismo tiempo.

Francia tiene oferta de primer nivel en cada uno de esos frentes y eso abre espacio para varias líneas de colaboración: paquetes integrados de energía y agua para faenas mineras; tecnología y operación ferroviaria/de transporte público; soluciones de hidrógeno verde e innovación industrial; y estructuración financiera para proyectos de infraestructura sostenible.

Se trata de un portafolio de oportunidades complementarias que conecta directamente con las fortalezas francesas. La oportunidad es ofrecer paquetes integrados que resuelvan problemas técnicos complejos.

¿Qué condiciones necesita Chile para acelerar proyectos sostenibles sin perder estándares ambientales ni legitimidad social?

Desde nuestro punto de vista, se necesitan tres condiciones:  Previsibilidad institucional, regulatoria y de permisos: Francia puede traer capital «paciente», pero necesita plazos de tramitación predecibles; participación temprana de comunidades: los proyectos franceses con mejor desempeño en Chile son los que incorporaron diálogo territorial desde la fase de diseño, no como mitigación posterior.  Y métricas compartidas de sostenibilidad: taxonomías, reportes, certificaciones que permitan a un inversionista francés (sujeto a regulación europea y escrutinio mundial) y a un proyecto chileno hablar el mismo idioma desde el día uno.

Un proyecto que cuenta con predictibilidad técnica y legitimidad social desde su origen es, por definición, un proyecto que se ejecuta más rápido y de forma más segura.

Movilizar capital francés

¿Qué rol pueden jugar los bancos, fondos e inversionistas franceses en esta nueva relación Francia Chile?

Los bancos franceses han sido lideres en estructuración de financiamiento sostenible en proyectos chilenos de gran envergadura, no solo como prestamistas, sino diseñando la arquitectura financiera, bonos verdes, mandatos de asesoría y estructuración de financiamientos en proyectos mineros, de energía, de transporte urbano, plantas de desalación.

El rol que viene es triple: movilizar capital institucional francés y europeo hacia infraestructura chilena, aportar estructuras de financiamiento verde y social que mejoran las condiciones de los proyectos frente a estándares bancarios tradicionales, y servir de puente entre fondos de inversión y family offices europeos que buscan exposición a América Latina y proyectos chilenos que necesitan ese capital.

Mas allá del quantum, creemos que el principal valor agregado del sistema financiero francés es su rigurosidad. Al exigir el cumplimiento de los Principios de Ecuador y las normativas europeas, los financiadores franceses actúan como un filtro de calidad. Un proyecto chileno que logra cerrar fiilizarnanciamiento con la banca francesa obtiene automáticamente un sello de viabilidad técnica, ambiental y social ante los mercados globales

Francia fortalece alianza con Chile con miras a una minería más verde

¿Cómo puede Chile transformar sus desafíos ambientales y sociales en una oportunidad real de competitividad internacional junto a Francia?

Quizás el caso más concreto y relevante es el de la sustentabilidad del sector minero. Chile tiene un activo que muy pocos países productores de cobre y litio poseen: una matriz eléctrica que avanza rápido hacia renovables y un marco institucional, que pese a sus fricciones, que permite auditar y certificar esa transición.

Eso significa que el «cobre verde» o el «litio verde» chileno puede capturar primas de precio y acceso preferente en mercados europeos cada vez más exigentes en trazabilidad de origen, como el CBAM o las nuevas directivas de due diligence. La asociación con Francia combina exigencia regulatoria con apetito inversor y eso puede ayudar a Chile a posicionar ese atributo no como un costo de cumplimiento, sino como la base de su propuesta de valor frente a competidores que no pueden ofrecer la misma trazabilidad.