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06/07

¿Qué es la inversión sostenible? Todo lo que el mercado chileno necesita entender hoy

En 2025 los bonos etiquetados crecieron un 132% en Chile. El mercado de capitales ya habla ESG, y las empresas que no entienden ese idioma empiezan a perder acceso al capital. Aquí puedes descargar una guía elaborada por ESGHOY para entender qué es la inversión sostenible, cómo funciona en Chile y qué estrategias usan hoy los grandes inversionistas.

En 2025, los bonos etiquetados e instrumentos de deuda vinculados a proyectos con impacto ambiental o social, crecieron 132% en Chile respecto del año anterior, alcanzando $1,38 billones y representando el 14,34% del total emitido en el mercado local. Diecisiete empresas y entidades financieras chilenas, entre ellas Aguas Andinas, Engie, Enaex, Arauco, CMPC, BCI, BancoEstado, Copec y la Tesorería General de la República, han participado en colocaciones de este tipo en los últimos ocho años.

¿Conclusión? La inversión sostenible ya no es un nicho reservado a fondos de impacto y capitales internacionales. Es, crecientemente, la forma en que el mercado chileno mueve su capital. ¿Qué significa exactamente invertir de forma sostenible? ¿Es lo mismo que invertir en empresas «verdes»? ¿Implica sacrificar rentabilidad? ¿Y cómo se conecta con las nuevas exigencias regulatorias que ya están operando en Chile?

Qué es, y qué no es, la inversión sostenible

La inversión sostenible, también llamada inversión ESG, inversión responsable o finanzas sostenibles, es el conjunto de estrategias y prácticas que integran criterios ambientales (E), sociales (S) y de gobernanza (G) en las decisiones de inversión, junto con los criterios financieros tradicionales.

No se trata de altruismo ni de renunciar a la rentabilidad. La premisa central es más precisa: las empresas que gestionan bien sus riesgos ESG son, en el largo plazo, empresas mejor administradas y más resilientes. Un inversionista que incorpora criterios ESG no está dejando de hacer análisis financiero, está haciendo un análisis financiero más completo, que captura riesgos que los estados financieros tradicionales no siempre muestran.

La confusión más común es equiparar inversión sostenible con inversión exclusivamente en empresas verdes o de impacto social. Eso es solo una de las estrategias posibles, no la definición del concepto.

Las seis estrategias que usan los inversionistas

El mercado ha desarrollado distintas formas de integrar criterios ESG en las decisiones de inversión. Las seis más utilizadas a nivel global, y que ya operan en Chile, son:

Exclusión o screening negativo. Consiste en eliminar del portafolio sectores o empresas que no cumplen ciertos criterios mínimos: tabaco, armas, combustibles fósiles, juego, entre otros. Es la estrategia más antigua y la que históricamente se asoció al concepto de Inversión Socialmente Responsable (ISR).

Integración ESG. Incorporar factores ESG en el análisis financiero estándar, sin excluir activos ni sectores, sino ponderando mejor los riesgos y oportunidades. Es hoy la estrategia más extendida entre los inversionistas institucionales.

Best-in-class o screening positivo. Seleccionar las empresas con mejor desempeño ESG dentro de cada sector, sin excluir sectores enteros. Permite mantener diversificación sectorial mientras se privilegia a los mejores actores de cada industria.

Inversión temática. Concentrar el portafolio en temas específicos con impacto ambiental o social: energía limpia, eficiencia hídrica, biodiversidad, igualdad de género, economía circular. Es la base de muchos fondos de inversión sostenible especializados.

Inversión de impacto. Buscar explícitamente un impacto social o ambiental medible y positivo, además del retorno financiero. Es la estrategia de mayor exigencia en términos de medición y reporte de resultados.

Engagement y proxy voting. Usar el poder accionario para influir activamente en las políticas ESG de las empresas en que se invierte, a través del diálogo con la dirección y del ejercicio del derecho a voto en las juntas de accionistas. Es la estrategia que más ha crecido entre las AFP y fondos de pensiones en los últimos años.

Por qué esto importa ahora en Chile

Desde 2020, el país es el mayor emisor soberano de bonos temáticos de América Latina y el primer país del continente americano en haber emitido bonos verdes soberanos. En enero de 2026, el Ministerio de Hacienda emitió el primer bono soberano del mundo vinculado explícitamente a metas de protección de la biodiversidad, un hito que generó órdenes de compra superiores a €10.000 millones de parte de inversionistas institucionales especializados en ESG.

La entrada en vigencia de la Norma de Carácter General 519 de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y la adopción de las NIIF S1 y S2, desde el ejercicio 2026. están creando una infraestructura de reporte ESG comparable a la de los mercados más desarrollados del mundo. Eso tiene una consecuencia directa para las empresas chilenas: los inversionistas internacionales podrán evaluarlas con los mismos criterios que usan para empresas europeas, japonesas o australianas.

Las empresas que no puedan responder preguntas básicas sobre su huella de carbono, composición de directorio o gestión de riesgos climáticos enfrentan un acceso más limitado a ese capital. Las que sí pueden, tienen una ventaja concreta.

Esta es la primera de cinco notas que ESGHOY publicará esta semana a partir de la Guía 5 de la Saga ESG Chile 2026, que explora los actores, regulación y los pasos concretos que puede dar una empresa para acceder a financiamiento sostenible.

La guía es parte de la Saga ESG Chile 2026, la serie de guías más completas sobre ESG y sostenibilidad empresarial para el mercado chileno.

Descarga aquí la Guía N5 completa.

También puedes descargar:

Guía N1.- NCG 519

Guía N2.- NIIF S1 y S2

Guía N3.- Qué es ESG

Guía N4.- Gobernanza