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27/02

Empresas y biodiversidad aparecen como el nuevo marco global que redefine riesgos, responsabilidades y oportunidades

El nuevo informe metodológico del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) analiza, por primera vez, de manera sistemática, cómo las empresas dependen e impactan la biodiversidad, y qué condiciones deben cambiar para alinear rentabilidad y naturaleza al 2050.

La pérdida de biodiversidad se ha convertido en un riesgo económico y financiero estructural. Así lo establece el nuevo informe metodológico del IPBES sobre el impacto y la dependencia en las empresas, que por primera vez sistematiza cómo el sector privado interactúa con la naturaleza y qué cambios se requieren para frenar su deterioro.

La conclusión es categórica: todas las empresas dependen de la biodiversidad y todas la impactan, directa o indirectamente. Advierte que entre 1820 y 2022, el producto mundial pasó de US$ 1,18 billones a más de US$ 130 billones (dólares constantes 2011), pero  ese crecimiento no internalizó el valor del capital natural.

Y el resultado, según el IPBES, ha sido:

  • Declive acelerado de la biodiversidad.
  • Reducción de funciones ecosistémicas.
  • Riesgos sistémicos para la estabilidad económica y financiera

El informe advierte que la pérdida de biodiversidad, junto con eventos climáticos extremos y escasez de recursos, figura entre los principales riesgos globales para la próxima década.

Más destrucción que conservación

El diagnóstico financiero es uno de los puntos más duros del informe. En 2023 se detectaron US$ 7,3 billones en flujos financieros públicos y privados con impactos negativos directos sobre la naturaleza. De ese total: US$ 4,9 billones correspondieron a financiamiento privado y US$ 2,4 billones fueron subsidios públicos ambientalmente dañinos. En contraste, solo US$ 220 mil millones se destinaron a actividades que contribuyen a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

La brecha entre financiamiento dañino y positivo es estructural, según el informe y  clasifica las dependencias empresariales en tres grandes grupos:

  • Materiales: materias primas, energía, recursos genéticos
  • Regulatorias: regulación hídrica, control de erosión, estabilidad climática.
  • No materiales: valores culturales, recreativos e identitarios

Sostiene que incluso empresas aparentemente alejadas de la naturaleza, como retail o servicios financiero, dependen indirectamente de ecosistemas funcionales a través de sus cadenas de suministro

 

Cinco grandes motores de pérdida

Según el IPBS, el impacto de las empresas en la naturaleza tiene que ver con cambios en uso de suelo y mar, explotación directa de organismos, cambio climático, contaminación y especies invasoras. Sectores como agricultura, energía, minería, construcción y transporte concentran impactos directos relevantes, aunque la demanda que los impulsa proviene de toda la economía.

.El informe enfatiza que muchos impactos positivos reportados por empresas corresponden en realidad a reducciones de daños, no a mejoras netas en biodiversidad

Riesgos físicos, de transición y sistémicos

El documento establece que la pérdida de biodiversidad genera tres tipos de riesgos para las empresas, los que pueden amplificarse entre sí:

  • Físicos: daño a instalaciones, pérdida de recursos.
  • De transición: nuevas regulaciones, cambios normativos.
  • Sistémicos: inestabilidad económica y financiera

Lo grave, dice, es que menos del 1% de las compañías que reportan públicamente mencionan impactos sobre biodiversidad;

.Entre las barreras identificadas figuran falta de datos georreferenciados, dificultades de trazabilidad en cadenas de valor, costos y complejidad técnica, falta de incentivos regulatorios claros.

Evitar antes que compensar

A nivel operativo, el documento reafirma la aplicación de la jerarquía de mitigación:

  • Evitar impactos.
  • Minimizar daños.
  • Restaurar.
  • Compensar impactos residuales

Las etapas finales, restauración y compensación, sostiene, son más costosas y menos efectivas que la prevención temprana. Pocas operaciones han demostrado resultados reales de «no pérdida neta».

Aquí puedes leer el informe completo.

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