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13/04

ESG 2025: ¿el fin de la retórica y el inicio del valor?

El Ipsos ESG Council Report 2025 admite que la sostenibilidad corporativa vive una reconfiguración estratégica, con foco en gobernanza, valor financiero y resiliencia empresarial. "No muere, se reconfigura", señala el documento que se basó en las respuestas de 55 altos ejecutivos de compañías globales.

El ESG Council Report 2025 de Ipsos Corporate Reputation asegura que la sostenibilidad corporativa atraviesa una redefinición profunda: las empresas están dejando atrás el discurso reputacional para centrarse en la creación de valor tangible, la autenticidad y una gobernanza sólida.

El informe derriba el mito de la «muerte del ESG» y asegura que se vive un transición estructural: del cumplimiento a la gestión estratégica. Basado en entrevistas con 55 altos ejecutivos de compañías globales como Nestlé, L’Oréal, Unilever, PepsiCo, Grupo Sura, entre otros, además de líderes empresariales de América Latina, arroja una radiografía precisa del nuevo equilibrio entre propósito, rentabilidad y riesgo reputacional.

El 90% de los ejecutivos afirma que el ESG está transformando la forma de hacer negocios, mientras que el 98% colabora con otras áreas para integrar la sostenibilidad a la operación. Aun así, el 45% dice pasar más tiempo reportando que ejecutando, reflejo de una sobrecarga regulatoria y la falta de integración total.

Aunque no participó ninguna empresa chilena, el documento aporta  importantes insumos para el mundo corporativo local, especialmente en el contexto de la Norma 519 de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que está impulsando a las compañías locales a profesionalizar sus reportes y a medir el impacto real de sus estrategias de sostenibilidad.

«ESG solía ser una narrativa de comunicación; hoy se trata de acciones e iniciativas reales», sintetiza uno de los consejeros.

Gobernanza, la nueva prioridad

El estudio identifica una tendencia clara: la gobernanza vuelve al centro de la sostenibilidad. «Sin gobernanza, las demás metas no se logran», afirma uno de los participantes.

El reporte introduce el marco PACE (Pertinente, Auténtico, Creíble y Efectivo), diseñado para evaluar si las estrategias ESG están realmente alineadas con el propósito empresarial. Además, 4 de cada 10 ejecutivos reconoce que una sola objeción interna puede frenar todo un programa ESG, lo que demuestra la importancia de la coordinación al interior de los directorios y equipos de sostenibilidad.

Agenda global, desafíos regionales

Aunque el informe tiene alcance mundial, varios hallazgos dialogan directamente con la realidad latinoamericana. Empresas como Credicorp, Grupo Sura, UNACEM, Intercorp o Citrosuco, miembros del Consejo Ipsos, coinciden en que la polarización política y la falta de estabilidad regulatoria son los mayores obstáculos para avanzar en sostenibilidad.

A diferencia de Europa, donde la regulación y el financiamiento verde impulsan la agenda, en América Latina las presiones sociales y la desigualdad siguen siendo el principal motor de las políticas ESG. «En nuestra región, la prioridad es social: pobreza, empleo e inclusión», resume un ejecutivo peruano citado por Ipsos.

Para Chile y la región, el mensaje es claro: la sostenibilidad no puede depender solo de la regulación, sino de la convicción empresarial. En contextos volátiles, las compañías que logren integrar el ESG a su negocio ganarán resiliencia, confianza y diferenciación.

Bajo la presión política

El informe dedica un apartado al impacto de la reelección de Donald Trump y al giro conservador en Estados Unidos, que llevó a varias corporaciones a reducir políticas de diversidad e inclusión (DEI).

El 44% de los líderes globales considera que el ESG se ha convertido en «una pelota política», más que en una prioridad de Estado. Sin embargo, 78% cree que los gobiernos deberían fijar objetivos más exigentes para alcanzar la neutralidad de carbono (Net Zero).

En América Latina, donde la continuidad de políticas climáticas varía con cada administración, Ipsos advierte que las empresas deben anticipar los cambios políticos y mantener una postura técnica, no ideológica: apostar por evidencia científica, transparencia y resultados verificables.

De costo a generador de valor

Uno de los ejes más potentes del informe es el cambio de paradigma: del ESG como centro de costo al ESG como motor de valor.  Europa concentra el 84% de los activos sostenibles del mundo, con flujos positivos de US$ 9.000 millones en el primer trimestre de 2024, y rendimientos medianos del 12,6%, superiores a los fondos tradicionales.

Para Ipsos, la clave está en demostrar retorno de inversión (ROI) mediante métricas financieras y reputacionales. Las cinco buenas prácticas que recomienda son:

  1. Integrar métricas ESG en las decisiones financieras.

  2. Medir resultados tanto cuantitativos como cualitativos.

  3. Usar marcos estandarizados (GRI, SASB, TCFD, ISSB).

  4. Educar internamente sobre el valor del ESG.

  5. Adoptar una mirada de largo plazo y resiliente.
IA y profesionalización del reporte

El futuro de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza, pasan por la tecnología y la regulación. La Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) en Europa, las normas de la SEC en Estados Unidos  y los estándares del ISSB marcan un nuevo nivel de exigencia. Pese a ello, el 74% de los líderes globales aún no incorpora inteligencia artificial en sus estrategias ESG, aunque la reconocen como una herramienta clave para automatizar reportes, monitorear riesgos y reducir costos de cumplimiento.

El informe cierra con una idea contundente: el futuro del ESG dependerá de su capacidad de generar valor real y medible.

Aquí puedes leer el documento completo.