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22/05

La amenaza climática que enfrentan nueve materias primas clave en el mundo

El cobre, el litio y el cobalto, tres minerales clave de la industria chilena, figuran entre ellos. "Muchas de las minas y campos que suministran nuestras materias primas esenciales se enfrentarán a condiciones cada vez más calurosas y secas en los próximos años, las que potencialmente pueden interrumpir la producción", sentencia un estudio elaborado por PwC.

El cambio climático supone una amenaza «grave y creciente» para la capacidad mundial de producir materias primas esenciales, incluidos el cobre, el litio y el cobalto, claves para la economía chilena.

«Incluso en el mejor de los casos, cuando el mundo consiga frenar el ritmo de las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático hará que las condiciones meteorológicas extremas se produzcan con mucha mayor frecuencia y gravedad», advierte un informe de PwC en el que detalla hasta qué punto el estrés término y la sequía amenazan la producción.

«Muchas de las minas y campos que suministran nuestras materias primas esenciales se enfrentarán a condiciones cada vez más calurosas y secas en los próximos años, condiciones que potencialmente pueden interrumpir la producción», sentencia el estudio.

Advierte que la sequía puede reducir el rendimiento de las cosechas de la agricultura, que consume el 70% del agua dulce mundial. El agua es especialmente crítica en el cultivo de arroz, trigo y maíz. En la minería, la escasez socava las operaciones que requieren un uso intensivo en la extracción de mineral, el procesamiento  y el control del polvo.

«El estrés térmico puede reducir la productividad, e incluso poner en peligro la vida, de los trabajadores de minas y campos, que a menudo pasan muchas horas trabajando al aire libre, donde están directamente expuestos a los efectos del calor y la humedad», dice el estudio.

Implicancias empresariales

1. Los riesgos aumentan para las nueve materias primas

En algunos casos, los riesgos están aumentando bruscamente desde niveles bajos, lo que subraya la necesidad de garantizar que los productores de recursos estén preparados para gestionar riesgos crecientes que, en algunos casos, pueden tener poca experiencia en gestionar.

2. No dar por sentado que las futuras reducciones de emisiones nos protegerán de un clima cambiante

Incluso en un escenario optimista, los riesgos de estrés térmico y sequía aumentarán significativamente, lo que pone de relieve la importancia de adaptarse a un clima cambiante mientras nos esforzamos por reducir las emisiones de carbono.

3. Los productores y consumidores de recursos deben empezar a prepararse para el creciente riesgo de perturbaciones

El 47% de los CEO ya han tomado medidas proactivas para proteger a su personal y sus activos físicos frente al cambio climático, según la Encuesta Global Anual de CEO 2024 de PwC. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para aumentar la resiliencia.

El modelo que elaboró PwC  define los riesgos de estrés térmico y sequía en tres periodos de tiempo diferentes: una línea base de 2020 (un promedio de 2010 a 2030, centrado en 2020), y hacia  2035 y 2050.  Además, para 2050, comparó dos escenarios diferentes sobre cómo podrían desarrollarse los esfuerzos mundiales.

Examinó tanto un escenario de emisiones bajas como uno de altas, según la definición del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, su sigla en inglés). Al 2050 en el que se tomen medidas sustanciales para frenarlas, manteniendo el aumento de la temperatura media global por debajo de 2º C:  «Incluso en este escenario, es probable que se produzca un aumento sustancial de la proporción de algunas materias primas esenciales afectadas por el estrés térmico y la sequía». Un escenario de emisiones altas para 2050: «provocaría un aumento catastrófico de la temperatura media mundial de 4,4º C para 2100. Detectamos niveles crecientes de riesgo de sequía y calor en todo el mundo Se prevé que la proporción de la superficie terrestre expuesta a un riesgo significativo, alto o extremo de sequía aumente bruscamente tanto en escenarios de emisiones altas como bajas, afectando en mayor o menor medida a todos los continentes habitados».

El informe señala que existe un «aumento de los riesgos climáticos para los lugares que producen cada una de las nueve materias primas».

La investigación advierte que más del 60% de la producción mundial de bauxita y hierro podría enfrentarse a un riesgo significativo o mayor de estrés térmico en 2050, incluso en un escenario de emisiones bajas, mientras que, en un escenario de emisiones altas en 2050, el 40% de la producción mundial de zinc podría enfrentarse a un riesgo significativo o mayor de sequía (frente al nulo riesgo significativo de sequía actual).

Para 2050, incluso si el mundo reduce significativamente sus emisiones de carbono, más del 70% de la producción de cobalto y litio podría enfrentarse a un riesgo de sequía significativo, alto o extremo, frente al casi cero actual. Esto podría plantear problemas para la extracción de litio, ya que depende en gran medida del agua y requiere más de dos millones de litros para extraer una tonelada de litio.

Del mismo modo, menos del 10% de la producción de cobre se enfrenta hoy a un riesgo de sequía significativo o mayor, que aumentaría a más de la mitad en un escenario de emisiones bajas para 2050. «Es posible que los métodos que se utilizan actualmente para extraer minerales críticos en zonas áridas tengan que desplegarse de forma más generalizada, y puede que tengan que gestionar condiciones aún más duras», señala el documento.

Pilares para adaptarse

¿Cómo pueden actuar las empresas para proteger sus operaciones, su personal y sus cadenas de suministro de los efectos del cambio climático? Según PwC:

1. Aumentar la resiliencia identificando y gestionando los riesgos.

2. Aprovechar las oportunidades.

3. Dar forma a los resultados colaborativos.

Estos tres pilares proceden de un marco que PwC desarrolló con el Foro Económico Mundial (FEM) para acelerar la acción empresarial en la adaptación al cambio climático.

Chile, caso de estudio

Las mineras chilenas han combatido la escasez de agua con plantas desalinizadoras. En 2020  produjeron 154.000 toneladas de litio , lo que equivale al 25% del total mundial. El análisis muestra que para 2025 la producción se enfrenta a un alto riesgo de sequía, además el uso intensivo de agua por parte de las mineras ha aumentado el estrés hídrico en algunas comunidades locales.

«En previsión varias empresas han invertido en plantas desalinizadoras. En la actualidad hay 22  en funcionamiento , con planes para otras nueve. La inversión estratégica en desalinización ha permitido a las mineras chilenas prepararse para el aumento de la exposición al riesgo y ha apoyado la producción a escala en regiones propensas a la sequía. Construir una gran planta desalinizadora es una solución costosa, pero la inversión puede crear una ventaja competitiva a largo plazo», destaca el documento de PwC.

Aquí puedes leer el informe completo.

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