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10/06

La mirada de Alfredo Enrione a «la paradoja ESG» en Chile

"Por un lado, observamos un incremento en las demandas y regulaciones que impulsan prácticas ESG más robustas. Por otro, enfrentamos un creciente escepticismo y "backlash" contra lo que algunos perciben como una agenda excesivamente politizada o desconectada de los objetivos fundamentales de las empresas", advierte el académico de la Universidad de Los Andes.

El profesor del ESE Business School and Chancellor at The International Academy of Management, Alfredo Enrione, cree que el escenario global, marcado por tensiones y contramovimientos en torno a la agenda ESG, «ofrece una perspectiva única y reveladora» para Chile.

Plantea que aunque las empresas avanzan en la implementación de prácticas ESG, impulsadas en gran medida por la regulación, existe una creciente cautela a nivel de directorio. «Esta paradoja plantea desafíos importantes para el gobierno corporativo en Chile y en el mundo», dice.

En una publicación realizada en su Linkedin, advierte que el reciente estudio «BRI – Board Readiness Index 2024: La agenda ESG en los directorios de Chile», del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad de la Universidad de los Andes, lo expone: mientras el desempeño ESG de las empresas chilenas mejora, la convicción y conciencia sobre estos temas entre sus directores disminuye significativamente.

Para avanzar, será crucial encontrar un equilibrio entre las demandas de sostenibilidad y las preocupaciones sobre la eficacia y los riesgos asociados a la agenda ESG. «Los directorios chilenos tienen la oportunidad de liderar este equilibrio, aprovechando el impulso regulatorio de la Norma de Carácter General 461 (NCG461) de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) para desarrollar enfoques ESG que estén verdaderamente alineados con el propósito y la estrategia de cada empresa», sostiene el académico.

Anticipa que el desafío para los próximos años será transformar esta paradoja en una síntesis productiva, donde la conciencia y convicción ESG a nivel de directorio se alineen con el creciente despliegue de prácticas sostenibles. «Solo así podremos asegurar que la agenda ESG en Chile contribuya de manera significativa y duradera al valor empresarial y al bienestar social y ambiental del país», precisa.

El problema

«Por un lado, observamos un incremento en las demandas y regulaciones que impulsan prácticas ESG más robustas. Por otro, enfrentamos un creciente escepticismo y «backlash» contra lo que algunos perciben como una agenda excesivamente politizada o desconectada de los objetivos fundamentales de las empresas», señala Enrione..

El Índice de Preparación de Directorios (BRI, por sus siglas en inglés) en empresas chilenas arroja una leve disminución general, pasando de 68 a 65 puntos entre 2022 y 2024, pero  «las capacidades y el despliegue de prácticas ESG han aumentado (de 67 a 74 y de 70 a 73 puntos, respectivamente), mientras que la conciencia ha experimentado una caída significativa (de 65 a 58 puntos)», explica.

Según Enrione esta paradoja se acentúa aún más «cuando observamos que las empresas que han adoptado la NCGº 461 , ya sea de manera obligatoria o voluntaria, muestran un desempeño significativamente mejor en todas las dimensiones del índice BRI, especialmente en la dimensión de conciencia».

 «Por un lado, vemos un aumento en la litigación y el activismo que impulsa una mayor acción en temas de sostenibilidad. Por otro, observamos una creciente resistencia y escepticismo, manifestados en retiros de coaliciones climáticas, desafíos regulatorios y propuestas anti-ESG». Y ejemplifica con una serie de casos concretos que «proporcionan un contexto valioso para entender la paradoja que observamos en Chile»:

  1. Litigación y Activismo: En abril de 2024, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictaminó que los esfuerzos de Suiza para cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones han sido deficientes hasta el punto de violar el Artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos. Este caso marca la primera vez que el TEDH se pronuncia sobre un caso de cambio climático, sentando un precedente significativo.
  2. Desafíos a las OPV: En el Reino Unido, ClientEarth cuestionó la aprobación por parte de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) del prospecto de Ithaca Energy, alegando omisiones relacionadas con los riesgos financieros climáticos. Aunque el desafío fue desestimado, el caso subraya la creciente atención a la divulgación de riesgos climáticos en las ofertas públicas iniciales.
  3. Activismo Accionarial: En la junta general anual de Shell en mayo de 2024, un grupo de inversores respaldó una resolución que pedía a la empresa alinear sus objetivos de reducción de emisiones a medio plazo con el Acuerdo de París. Aunque la resolución fracasó, el hecho destaca la persistencia de los inversores activistas en buscar apoyo para resoluciones que desafían a las empresas en sus objetivos de cambio climático.
  4. Contramovimientos: En Estados Unidos, varias instituciones financieras líderes se retiraron de Climate Action 100+, una coalición internacional de gestores de dinero comprometidos a alentar a las grandes empresas a abordar los problemas climáticos. Además, alrededor de 500 empresas no cumplieron con el plazo de dos años de Science Based Targets initiative (SBTi) para validar sus estrategias y objetivos climáticos, lo que resultó en la eliminación de su estatus de «compromiso» en el sitio web de SBTi.
  5. Desafíos Regulatorios: La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha enfrentado una ola de litigios, incluyendo demandas de empresas y estados liderados por republicanos, tras su regla de marzo de 2024 que requiere que las empresas públicas más grandes divulguen las emisiones materiales de Alcance 1 y Alcance 2. Estos litigios argumentan que la regulación excede la autoridad otorgada a la SEC por el Congreso.
  6. Propuestas Anti-ESG: Las propuestas anti-ESG en las juntas de accionistas de 2024 aumentaron en un 66% respecto a 2023. Estas incluyen limitaciones a iniciativas ecológicas, propuestas para minimizar enfoques de diversidad en directorios, demandas para evitar reportes detallados de sostenibilidad, y restricciones en el uso de métricas ESG en la toma de decisiones corporativas.

El experto añade que en Chile, la implementación de la NCG461 parece estar jugando un papel crucial, impulsando una mayor conciencia y acción en temas de sostenibilidad, pero al mismo tiempo genera preocupación sobre la calidad y los riesgos asociados a la divulgación de esta información.

El estudio revela que casi un 30% de los encuestados no está seguro de la confiabilidad de la información utilizada para construir los indicadores y métricas ESG, mientras que un 36% cree que la divulgación de estas métricas conlleva riesgos legales. Además, el 42% indica que no cuentan con los procesos internos adecuados para recopilar estas métricas, y en el 59% de los casos, estas no son auditadas por terceros independientes.

Estos hallazgos sugieren que, si bien las empresas chilenas están avanzando en la implementación de prácticas ESG, posiblemente impulsadas por presiones regulatorias y de mercado, existe una creciente cautela y escepticismo a nivel de directorio. Esta tensión refleja el debate global sobre el papel de las empresas en la sociedad y la forma en que deben abordar los desafíos ambientales y sociales, precisa.