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30/10

La sostenibilidad, algo parecido a un caleidoscopio

"Los informes o reportes de sostenibilidad, herramientas de gestión estratégica con más de tres décadas, hoy necesitan relatos capaces de traducirse en información útil para la contabilidad no solo financiera con marcos de referencia claros para industrias, reguladores, inversores e impactados".

Una dimensión ética de la sostenibilidad, pocas veces relevada, es que las actuales generaciones tenemos que pensar y  actuar, responsable y solidariamente con la satisfacción de nuestras necesidades y la de las futuras generaciones. La sostenibilidad nació bajo el alero del desarrollo sostenible con visión de largo plazo y respeto por los ciclos de la naturaleza para lograr un equilibrio con el sistema económico y social.

Solo desde hace escasos años se empieza a conectar con estrategias empresariales acercándose a las metas del negocio. En la actualidad, asistimos a un gran debate sobre los marcos para elaborar información transparente y comparable, a solicitud de inversionistas y reguladores, quienes buscan disminuir impactos y riesgos como también reducir conflictos.

Nos encontramos en una transición que no logra configurarse con nitidez toda vez que el sistema ambiental se encuentra entrelazado con el económico y social. Los seres humanos no estamos entrenados para el largo plazo ni tampoco para miradas sistémicas. En este sentido los informes o reportes de sostenibilidad, como herramientas de gestión estratégica, que ofrecen información pública, hoy necesitan relatos capaces de traducirse en información útil para la contabilidad no solo financiera con marcos de referencia claros para industrias, reguladores, inversores e impactados.

¿Por qué esta tensión ahora? Mi planteamiento es que la sostenibilidad está presionada por el reacomodo de zonas geográficas en el tablero de poder global y sus cadenas de suministro;  el cambio climático, que nos deja la adaptación como única alternativa; los problemas transfronterizos, con estados-nación limitados por su legislación interna, territorio y población. Se requiere recuperar la máxima cooperación y solidaridad internacional para abordar temas como la energía, insumos provenientes de la naturaleza, estilos de producción y de consumo.

Normas, estándares, criterios y regulaciones emergen como medios de gran relevancia para disminuir costos y sufrimientos dentro de la biósfera que es límite físico para la vida humana y no humana. Las empresas como sistemas vivos autónomos interactúan en un sistema cerrado y forman parte de estas soluciones.

Asistimos a un gran debate sobre el uso de estándares y normas, algo parecido a un caledoscopio. El ex CEO de Danone, Emmanuel Faber, despedido por inversionistas minoritarios en 2021 y actual CEO del ISSB, dice que es irrelevante la doble materialidad (financiera y no financiera) presentada por la reciente Directiva de la Unión Europea ESRS, frenando su avance en la discusión legislativa de algunos países miembros.

¿La discusión sobre la materialidad financiera en quién recae? se pregunta Faber, ¿en un inversor informado y capaz de tomar decisiones o en la hipotética eficiencia de los mercados? La pregunta apunta al corazón del problema ¿quién(es) toman decisiones y para quiénes? Lo anterior lleva a las empresas a definir el tipo de marcos e indicadores con los que construirá su información ¿quiénes son los destinatarios de aquella? ¿cuál es nuestra finalidad como empresa? El debate por la doble materialidad (perspectiva europea) o materialidad financiera (perspectiva anglosajona), obliga a occidente a realizar un debate más profundo sobre la sostenibilidad porque estamos situados en una interdependencia compleja e incierta para la sociedad, incluidas sus organizaciones y los negocios.

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