entrevista
11/04

«La sostenibilidad ya no será solo un esfuerzo humano, sino un proceso de co-creación con una inteligencia emergente»

El autor de la audioserie Caso 63 y principal expositor en evento de los 25 años de Acción Empresa, Julio Rojas, reflexiona sobre el futuro de la sostenibilidad, el impacto de la inteligencia artificial (IA), el cambio climático y el nuevo liderazgo que el mundo necesita.

“Estamos entrando en la era de los sueños sintéticos, donde las inteligencias emergentes podrán imaginar futuros sostenibles a una velocidad que ni siquiera comprendemos todavía. Lo que hagamos hoy determinará si esos futuros serán utopías o advertencias”.

Así proyecta el futuro Julio Rojas, reconocido guionista, director de televisión y escritor de ciencia ficción chileno, que será el principal expositor en la celebración de los 25 años de Acción Empresa que se desarrollará bajo el lema «Un paso Adelante«.

Con una mirada única sobre el cambio climático, la disrupción de la inteligencia artificial, los desafíos ESG (Environmental, Social and Governance) y los liderazgos del mañana, Rojas plantea una nueva era: la de la co-creación con máquinas pensantes: «La sostenibilidad ya no será solo un esfuerzo humano, sino un proceso de co-creación con una inteligencia emergente».

IA y sostenibilidad: ¿utopía o advertencia?

¿Cómo imaginas el mundo del futuro en términos de sostenibilidad? ¿Eres optimista o pesimista?

Soy optimista. Estamos en el umbral de un futuro donde la inteligencia artificial general (AGI) no solo analizará los datos del mundo, sino que también imaginará y propondrá soluciones que nosotros, como especie, no habríamos concebido.

Creo que la IA y la gran convergencia de qubits, neuronas, genes y átomos (nanotecnología, neurociencias, edición génica e IA cuántica) nos permitirán visualizar patrones y diseñar soluciones en escalas temporales y espaciales que antes eran impensables. Todo lo que la ciencia ficción anticipó puede volverse realidad, y no en 500 años más, sino en el lapso de una vida.

Y Rojas ya se lo imagina:

«Basta echar a correr la imaginación, para concebir un mundo  con impresoras biológicas que crean organismos completos adaptados a ecosistemas específicos, bancos de ADN extinto que, mediante edición génica, recuperan especies y plantas perdidas, modificadas para resistir el clima actual; microbiomas sintéticos que aceleran la regeneración del suelo mil veces más rápido que los procesos naturales, ingeniería climática localizada, capaz de adaptar y generar microclimas protegidos para especies vulnerables, o biología sintética y nanorrobots que trabajan con bacterias para purificar el agua contaminada por la minería, o eliminando los microplasticos del océano.

O imaginar  que las empresas  cuenten contar con indicadores  tan radicales como el % de Capital Natural Desarrollado: la biomasa y biodiversidad generadas, la Compensación carbónica: ingresos por secuestro de carbono y terraformación secundaria, O imaginar que el principal indicador financiero no será el crecimiento, sino la eficiencia cíclica, porque  el sistema económico  se basa en nuevas economías circulares, donde «la riqueza es cíclica o no es riqueza», manteniendo materiales en uso perpetuo sin degradación. No se pierde un solo átomo en ningún proceso productivo. Todo se recupera.  ¿delirios? Quizás no.  Todo esto era inconcebible siquiera imaginarlo 10 años atrás. Hoy no solo sabemos que es posible, sino que pueden ser horizontes alcanzables realistas.

Narrativa en la sostenibilidad

¿Qué rol juegan la narrativa y la ficción en generar conciencia ambiental?

La narrativa siempre ha sido el gran simulador de futuros. Desde Mad Max hasta Dune, la ciencia ficción ha funcionado como un oráculo que advierte sobre los puntos de inflexión que no debemos cruzar».

Sin embargo, el experto señala la carencia de narrativas utópicas. Rara vez se representan futuros sostenibles y deseables. Para él, se necesitan «utopías pragmáticas», historias donde ciudades hayan integrado tecnología y naturaleza, donde se hayan transformado los modelos de gobernanza ambiental y donde la tecnología avanzada se use no solo para mitigar, sino para restaurar el planeta.

«Necesitamos experimentar esas narrativas en simulaciones inmersivas, en realidad virtual o en nuevos formatos que nos ayuden a visualizar lo que sí se puede lograr», sostiene.

Co-creadores con IA

¿Cómo deberían ser los líderes del futuro?

El líder del futuro será un traductor entre mundos: el humano y el sintético, el biológico y el digital, el pasado y el futuro.

Rojas imagina líderes que no solo tomen decisiones basadas en datos del pasado, sino que conversen con la inteligencia artificial general (AGI) y le formulen las preguntas correctas. No se trata de dominar la tecnología, sino de colaborar con ella para co-diseñar futuros posibles. «No necesitamos líderes que se queden quietos, sino aquellos capaces de desafiar a la IA a imaginar algo aún mejor», plantea.

¿Cómo se debe relacionar la IA con la responsabilidad profesional?

La tecnología nunca es simplemente técnica, siempre está entrelazada con valores y visiones de sociedad».

Rojas plantea que la responsabilidad profesional frente a la IA debe ser multidimensional:

  1. Desarrolladores de IA deben garantizar equidad, transparencia y autonomía humana.

  2. Organizaciones deben usar la IA para mejorar el bienestar humano y no socavarlo.

  3. Profesionales deben ejercer una «autonomía vigilante», usando IA sin perder el juicio crítico ni la responsabilidad por las decisiones.

«Mientras estemos a cargo, los marcos regulatorios y éticos deben evolucionar junto con la tecnología, sin dejar que lo económico opaque los valores humanos», señala.

¿Crees que la innovación y la tecnología pueden ayudar en favor de la sostenibilidad?

Sin duda. Pero la clave estará en las preguntas correctas. No basta con usar la tecnología para hacer menos daño: debemos imaginar nuevos sistemas.

Rojas insiste en que la IA no solo debe optimizar lo que ya hacemos, sino empujarnos a reimaginar completamente la relación entre naturaleza, sociedad y economía: «Hemos usado la innovación para hacer sistemas menos malos. Pero eso ya no basta. Debemos diseñar un nuevo paradigma desde cero».

El rol de lo individual

¿Qué acciones individuales pueden marcar la diferencia por un mundo más sostenible?

Lo más importante es cambiar nuestra forma de pensar el futuro. No verlo como un destino fijo, sino como algo que co-creamos con esta inteligencia emergente.

La sostenibilidad deja de ser solo un esfuerzo de consumo responsable o reciclaje, y se convierte en un ejercicio de redefinir nuestra existencia en el planeta junto con la IA. «Lo más poderoso que podemos hacer es atrevernos a soñar con ella. Combinar nuestra capacidad humana de imaginar con lo más nuevo que hemos creado: la inteligencia artificial», precisa.