Diálogos Sostenibles
14/05

«La taxonomía verde es clave para que empecemos a hablar de lo mismo; que cuando diga soy sostenible, sepas de qué estoy hablando»

Katia Berdichewsky, directora de asuntos corporativos y sostenibilidad de Scotiabank Chile, fue la protagonista de este Diálogos Sostenibles, en el que conversamos de los tres criterios: ambiental, social y gobernanza, que guían las mejores prácticas del banco canadiense con presencia global.

La directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank Chile, Katia Berdichewsky, cuenta que el banco fue el primero en establecer una jornada de 39 horas y que los resultados han sido positivos, «sin afectar la productividad». Mantuvieron la «modalidad de trabajo flexible», que se inició con la pandemia y «ha impactado en forma positiva a la organización». La brecha salarial es menor al 1% y «estamos trabajando profundamente para llegar a cero» y detalla que tuvieron «el primer directorio paritario de la banca chilena».

 ¿Cuál es la mirada de Scotiabank en términos de sostenibilidad? ¿Cuál es el propósito o el principio que los guía para integrar esta estrategia en el banco?

Para nosotros es sumamente importante relevar no solo lo que hacemos, sino que la importancia de la banca, en promover esta transición energética y ser sostenibles en lo ambiental, social y gobierno corporativo. Somos una empresa canadiense, tenemos una estrategia a nivel global, que obviamente tiene su bajada a nivel local, donde  lo que nos mueve es tratar, obviamente, a aspirar a ser una empresa relevante en los países donde estamos. En el sentido de aportar al país, ya sea en la A, en la S y en la G, básicamente, en todos los ámbitos y también dentro de las comunidades. Ser relevantes y aportar en las comunidades donde estamos.

Nos basamos en una estrategia que tiene cuatro pilares: sociedad inclusiva, resiliencia económica, gobierno corporativo y obviamente la acción medioambiental. Eso es lo que nos mueve para desarrollar las distintas acciones y estrategias.

Me imagino que cada uno de esos aspectos tiene metas, ¿podrías comentar cuáles son las principales en cada uno de ellos?

Lo relevante acá es establecer indicadores. Ahí estamos haciendo un trabajo fuerte. Tenemos metas relacionadas, por ejemplo, con el compromiso ambiental del banco. Somos parte de la Net Zero Banking Alliance y, por lo tanto, tenemos este desafío de ser carbono neutrales al año 2050. También tenemos una meta anterior, al 2030, de tener operaciones que sean carbono neutrales. 

Creemos que es muy importante cómo, nosotros, como banco, como organización internacional, movilizamos a nivel global este tipo de temas e investigación. Tenemos un fondo que se llama Net Zero Research Fund, alojado en Canadá, que financia proyectos en todas partes del mundo que promueven la descarbonización o acciones que faciliten o que minimicen el impacto que tiene el cambio climático. Y ya hemos entregado alrededor de 25 millones de dólares canadienses en proyectos de este tipo. Dos universidades chilenas se los han adjudicado, la Universidad Católica y  la Universidad de Chile, con proyectos muy interesantes.

La otra meta que tenemos tiene que ver con otro fondo, Scotia Inspira, orientado al impacto en las comunidades, que es parte de nuestro propósito y que tiene que ver con cómo promovemos el desarrollo y darles herramientas a esas organizaciones. Se trata de fondos concursables para fundaciones. Hay un presupuesto de 500 millones de dólares canadienses a nivel global, y ya hemos entregado 100 millones en más de 15 organizaciones a lo largo de Chile en proyectos de distinta naturaleza. 

¿Cuáles son los principales desafíos para implementar estas prácticas sostenibles ?

El desafío principal, yéndonos tal vez a la industria, tiene que ver con tener una clasificación que nos permita a todos hablar el mismo idioma. Cuando decimos, mi empresa es sostenible, yo apoyo proyectos sostenibles, o yo como banco financio proyectos sostenibles, ¿cómo sabemos realmente qué es sostenible y qué no es? En ese sentido, le damos mucho valor al trabajo que  está haciendo la Mesa de Finanzas Verdes del Ministerio de Hacienda, que está trabajando en desarrollar una Taxonomía, para que tengamos un método de clasificación que diga, estas actividades sí cumplen, son efectivamente sostenibles.

Ese es el desafío más macro, al que todos estamos llamados a colaborar, y por otro lado, desde el punto de vista de las empresas, diría que es tener indicadores, data adecuada, pertinente, para medirla cuando corresponde, quizás no en plazos tan largos, para gestionarla.

Tener acceso a los datos es un tema sumamente relevante para las empresas, y ese desafío está ahí todavía, estamos construyéndolo.

¿Cómo se cuida el banco de no caer en lavado verde a la hora de comunicar sus estrategias?

Para nosotros, y probablemente para muchas empresas que son internacionales, este tema es súper delicado. Sabemos que hay otros mercados que están más avanzados, que estas cosas se conversan probablemente más afuera, y después llegan a Chile. Por ser una empresa canadiense, evidentemente que estos temas se tratan, tenemos reuniones con nuestra casa matriz en Toronto. Tenemos la indicación de que todo lo que hablamos tiene que estar respaldado, no podemos salir a prometer, o a sobre prometer, elementos que no vamos a poder cumplir. Diría que estamos poniendo mucho ojo a las cosas que decimos y a los compromisos que tomamos, de forma que estén respaldados con datos, para evitar caer en malas prácticas, que al final afectan la confianza. Sabemos que la confianza en las instituciones, en las empresas, es fundamental, y estamos en un periodo en Chile, en particular, de pérdida de confianza.

¿Cómo maneja el banco los riesgos asociados a la sostenibilidad en las operaciones y las inversiones que realiza ?

Es un tema fundamental en la banca. Tenemos políticas de riesgo, procedimientos muy estructurados para el financiamiento de los proyectos, dónde el banco aloja el capital. Es muy importante mantenernos con estándares bien concretos.

Nuestra casa matriz tiene un equipo, se produce un trabajo conjunto que nosotros también evaluamos, lo que nos permite tomar decisiones con la mayor cantidad de información posible. El año pasado trabajamos con un comité ASG , donde miramos a la organización y dijimos qué elementos tenemos que desarrollar, dónde tenemos que poner el foco y dentro de eso determinamos hacer un plan de trabajo, un plan director, a más largo plazo, donde estamos identificando los riesgos que hoy podemos enfrentar, los de transición, los físicos. Estamos determinando mapas de calor, avanzando en tener riesgos asociados más hacia la sostenibilidad.

Y el tema de las finanzas verdes, ustedes han sido también precursores en lanzar al mercado bastantes instrumentos.

Lo que hemos visto en el último tiempo es que tanto los bonos verdes, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad, han tomado un protagonismo y una importancia creciente. Del total de los bonos en Latinoamérica, en 2024, el 66% aproximadamente, tiene relación con ellos.  Es un área muy relevante, que va a seguir teniendo un desarrollo importante y en el cual el banco está,  muy bien posicionado. No solo asesoramos a los clientes, sino que también emitimos una cantidad importante de bonos soberanos, incluso nuestro primer bono ASG en Japón. 

Hemos estado acompañando también a los clientes. Se ha dado tanto por el Estado, que ha impulsado ciertas políticas, y por las empresas, que cada vez, en forma más relevante, están accediendo a estos instrumentos. Empieza a generarse un círculo virtuoso, en el cual las compañías van entendiendo el rol que tienen en la sostenibilidad y en el uso de este tipo de instrumentos.

¿Y qué tendencias futuras ves en sostenibilidad, miranda desde la banca, lo que está ocurriendo en Chile?

El tema de la taxonomía, esa es una tendencia importante, para allá es el camino. No solo reflexionar respecto de los  productos verdes que podemos tener, créditos, fondos mutuos, etcétera, que eso obviamente siempre va a ser un desafío, tener los productos adecuados en el momento adecuado,  también en cómo tenemos un lenguaje común.

La taxonomía en eso es clave, para que empecemos a hablar  lo mismo, y que cuando  diga  soy sostenible, tú me entiendas y sepas de qué estoy hablando.

Se ha demorado un poco, ¿no?

Todo tiene su tiempo. Lo importante es que estamos avanzando.