Aquí las seis claves de la nueva normativa, según el ministerio:
1. Compensación de emisiones gravadas
En el corazón de la iniciativa se encuentra la posibilidad de que los contribuyentes compensen sus emisiones de fuentes fijas gravadas con el impuesto verde, ya sea en su totalidad o en parte, mediante la implementación de proyectos de reducción de emisiones. Esta medida no solo fomenta la responsabilidad empresarial, sino que también abre las puertas a la inversión en proyectos ambientales que contribuyen al bienestar de la sociedad.
2. Criterios rigurosos para proyectos ambientales
Para garantizar que los proyectos sean efectivos y sostenibles, se han establecido criterios rigurosos. Las reducciones de emisiones deben ser adicionales, medibles, verificables y permanentes, lo que asegurará que estas sean genuinas y que tengan un impacto duradero en la reducción de la contaminación.
3. Enfoque en proyectos locales
Un aspecto crucial del nuevo Sistema de Compensación es el enfoque en proyectos locales. Las reducciones de material particulado (MP), óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2) deben provenir de proyectos ejecutados en la misma zona latente o saturada por ese contaminante, en la misma comuna o comunas adyacentes. Con esto se asegura que los beneficios lleguen a quienes se ven más afectados por esa contaminación y se promueve la economía local. En el caso del CO2, en tanto, las reducciones deben originarse en proyectos implementados en el territorio nacional, estimulando la creación de iniciativas ambientales en el país.
4. Verificaciones independientes
La transparencia y la confianza juegan un papel fundamental en este sistema. Las reducciones de emisiones deben ser verificadas por auditores externos autorizados por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), quienes en su rol de terceras partes independientes darán mayor transparencia al mercado. Luego, estas serán certificadas por el Ministerio del Medio Ambiente, emitiéndose un certificado que podrá ser adquirido por sujetos gravados. Este proceso de certificación de las reducciones de emisiones permite asegurar la integridad ambiental del sistema, es decir, que los resultados sean confiables y que las empresas cumplan con sus compromisos ambientales.
5. Redireccionamiento de recursos a proyectos sostenibles
Los sujetos gravados tendrán la opción de escoger proyectos de reducción de emisiones con beneficios medioambientales y sociales concretos para el país. Al comprar certificados de reducciones de emisiones que sean parte del Sistema de Compensación, esto es, reducciones verificadas por terceros independientes, estarán financiando soluciones beneficiosas para el medioambiente y desde hoy se constituirán como una fuente de financiamiento complementaria para el desarrollo de este tipo de proyectos.
6. Registro Nacional de Proyectos de Reducción de Emisiones
Para llevar un registro adecuado de los proyectos y las reducciones certificadas, se habilitará un Registro Nacional de Proyectos de Reducción de Emisiones, administrado por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA). Esta base de datos proporcionará información valiosa sobre los avances hacia una economía más sostenible.