entrevista
11/04

«Las edificaciones que no aborden los parámetros mínimos de sostenibilidad quedarán fuera de mercado»

El arquitecto Alvaro Pacheco, socio de Civita, la oficina pionera en edificaciones bajas en carbono, explica cómo los criterios ESG se están incorporando en las construcciones. En entrevista con ESGHOY reflexiona acerca de cómo un mal diseño arquitectónico se puede convertir en un "enorme y complejo pasivo" para las empresas.

Las primera oficina carbono neutral en Chile se contruyó en 2018 de la mano de Civita, un estudio de arquitectura corporativa e industrial sustentable. Se trató de Eco Office, un espacio de oficinas de la ingeniero civil, especializada en temas ambientales, Katherine Kopfer, que quería un proyecto altamente comprometido con el medio ambiente, con sus habitantes y que fuera rentable.

En pleno barrio Manuel Montt, en una casa de 1940, se reutilizó la mayor cantidad de muros existentes, vigas y cerchas, «evitamos grandes volúmenes de residuos, de transporte y polución atmosférica. Utilizamos sistemas de construcción en seco, sistemas de cubiertas pre-modulares que evitaron residuos y una mayor velocidad de trabajo», cuenta el fundador de Civita, Álvaro Pacheco

En entrevista con ESGHOY el experto realiza un diagnóstico de la realidad chilena en términos de construcciones sostenibles y plantea los desafíos corporativos que abre este escenario, donde la sostenibilidad parte, literalmente, por casa.

«En mis viajes a Latinoamérica veo continuamente el mismo edificio de oficina acristalado en todas sus fachadas, considerando que esa imagen de prosperidad financiera, traída desde Nueva York o Chicago, no tiene nada en común con nuestro clima», plantea al explicar como un mal diseño arquitectónico se puede convertir en un «enorme y complejo pasivo» para las empresas.

«El excesivo asoleamiento genera ganancias térmicas, además de un incómodo encandilamiento, lo que se traduce en costosos sistemas de aire acondicionado, alto consumo energético, mantención continua, miles de m2 de cortinas, solamente porque la decisión del diseño fue mal definida por el arquitecto. Aun cuando hoy contamos con cristales tipo LOW-E de baja radiación, pero con una alta huella de carbono, el enorme costo de mantención de estos edificios  genera grandes costos en el OPEX», precisa.

Desde su mirada, «las edificaciones que no aborden los parámetros mínimos de sostenibilidad quedarán fuera de mercado».

Respuesta coherente

¿Cómo defines la arquitectura corporativa e industrial sustentable y cuál crees que es su impacto en las empresas con compromiso ESG?

La Arquitectura Corporativa e Industrial Sustentable es aquella que permite proyectar espacios a organizaciones productivas que incorporan variables principalmente de optimización en el uso de energía de manera eficiente, que además proyecta espacios con un alto énfasis de la calidad ambiental interior y que incorpora soluciones constructivas de baja mantención. Un buen diseño es una oportunidad para reflejar los valores y esencia de la corporación como su imagen corporativa.

Las empresas con un alto compromiso ESG tienen justamente una respuesta coherente, en el primer caso, al cuidado del medio ambiente, tanto en el uso de la energía, así como estrategias para la reducción y reutilización de residuos. En el segundo caso, la calidad ambiental interior va en directa relación a generar espacios sanos y apropiados para los colaboradores. Asimismo, una empresa con una clara definición de su gobernanza entendida como un conjunto de políticas, reglas y marcos claros para lograr sus objetivos, permite proyectar espacios donde evoque estos principios, de manera que una vez sean habitados, se pueda reforzar estas definiciones en la organización espacial. 

¿Qué elementos consideras esenciales para potenciar la habitabilidad de los espacios corporativos mientras se refuerza la imagen sostenible de la organización?

Primero creo que debemos considerar que la arquitectura no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para el hombre. Desde ahí podemos identificar variables mucho más sencillas, pero no por eso menos importantes y que la pandemia nos volvió a recordar, como espacios con iluminación natural con ciertos lúmenes por m2, ventilados que aseguren una renovación m3/hora, rangos de temperatura que permitan un confort, humedad controlada, así como otras menos medibles, pero que tienen una directa influencia en el desempeño productivo.

Las decisiones de diseño, como la altura de piso a cielo, la relación de espacios abiertos cerrados, la textura y colores de pisos, cielos y muros, mobiliario y elementos decorativos, tienen una alta influencia en sus habitantes y su comportamiento. Asimismo, instalaciones bien diseñadas que cuenten con cercanía a servicios como kitchenette, baños, patios, accesibilidad universal, no solo demuestra la preocupación de la organización por sus colaboradores, sino que asegura un bajo consumo energético, una baja rotación de personal y principalmente un alto sentido de pertenencia a la empresa. 

Estas variables posicionan a la empresa como un referente en el mercado, tanto para sus colaboradores, la competencia y sus clientes, estableciendo un circulo virtuoso del cuidado en varios ámbitos al mismo tiempo.

Objetivos ONU

¿Hacen falta políticas públicas que empujen este tipo de infraestructura?

Sin duda. Aun cuando los privados debiéramos tener una actitud más proactiva acerca de incorporar cambios que vayan en la dirección de los ejes de las 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU para la Agenda 2030, las estrategias públicas debieran fomentar y propiciar estos cambios. La ley REP es una de ellas, donde las empresas están obligadas a hacerse cargo en un porcentaje de sus residuos o la nueva actualización de la Reglamentación Térmica de las viviendas para mejorar su eficiencia energética a implementarse este 2025, que exigirá soluciones técnicas de mejores estándares lo que permitirá un importante ahorro de energía al país, considerando que cerca del 50% de la generación eléctrica en Chile lo consumen las viviendas. Además, esta actualización incluye estándares de mejoramiento en establecimientos de educación y salud, lo que es un enorme avance en términos de infraestructura de servicios públicos.

En el caso de industria y las oficinas también debiese haber marcos regulatorios que tengan un real impacto en las empresas para que incorporen prácticas más sostenibles y que, en lo posible, pueden ser estrategias público – privadas con incentivos tributarios, por ejemplo, para que cualquier empresa incorpore su implementación a su nivel de desarrollo. sin importar su tamaño

¿Qué desafíos enfrentan las empresas al incorporar prácticas arquitectónicas sostenibles en sus proyectos?

Creo que la consistencia y coherencia de mantener un cierto estándar de sostenibilidad es un desafío en constante movimiento. Sin embargo, creo que la oportunidad que tienen las empresas es que estas estrategias pueden ser llevadas a través de proyectos que se nutran de experiencias internas como externas continuamente. Eso permite que los desafíos de las empresas con un sello de sostenibilidad tienen la oportunidad de establecer alianzas, encuentros, trabajos colaborativos con otras empresas, de manera que puedan potenciarse mutuamente. En términos teóricos creo que es una buena alternativa de crecimiento, incluso con empresas que no tiene nada que ver en sus productos o servicios, pero mantienen una inquietud con respecto al tema.

Con respecto a las prácticas arquitectónicas, entendiendo de qué manera los usuarios habitan o deben habitar el edificio, hay distintas formas de potenciar las estrategias de arquitectura sustentable tanto de aquellas pasivas, así como las activas.  En el primer caso, las estrategias pasivas son decisiones de diseño que responden a su situación climática, geográfica, el suelo, orientación, vistas, etc., y que se incorporan de una sola vez y no requieren mantenciones posteriores tales como aislación, quiebrasoles, masa térmica, ventilación natural. Las estrategias activas son equipos que se incorporan al diseño y que requieren mantención como paneles fotovoltaicos, calefón solar, reutilización aguas grises, aerotermia, geotermia y otros. En ambos casos, los usuarios deben ser capacitados para que potencien al máximo la sana sostenibilidad del edificio.

Producir y rentabilizar

¿Cómo han evolucionado las prioridades de las empresas en términos de diseño arquitectónico sostenible en los últimos años?

Las empresas normalmente tenían la visión de producir y rentabilizar al menor costo sin poner un mayor énfasis en el cuidado del medio ambiente, el uso de la energía, las características de los espacios de los trabajadores o as soluciones para los residuos. Nos hemos dado cuenta que aquellas compañías que no incorporan prácticas sostenibles desaprovechan las oportunidades que esto significa. Al contrario de lo que muchas personas creen, la sostenibilidad no es necesariamente un costo extra.

Las empresas que han ido incorporando esta visión logran mejores rendimientos de producción, tienen menos costos de energía, reutilizan gran parte de sus residuos y además se vuelven más competitivos en importantes mercados en que sus índices de carbono neutralidad les permiten entrar, además de poner como sello su preocupación por el medio ambiente, sus colaboradores y por supuesto sus objetivos económicos. 

Afortunadamente el mercado lo ve como un potencial, aun cuando aún es incipiente, tiene una gran potencialidad en colaboradores más especializados que ven que su compañía comparte valores similares a los propios.   

¿Cómo la arquitectura sostenible puede influir en el bienestar de los trabajadores y en la productividad de los equipos en un entorno corporativo?

Como dijimos, la arquitectura es clave en la habitabilidad del usuario. Un espacio carente de condiciones básicas no permite al cerebro desarrollar procesos creativos porque en principio el organismo buscará primero y de manera instintiva un espacio de supervivencia. Por el contrario, un espacio que tenga óptimas condiciones de habitabilidad permitirá nuevos desarrollos de un mayor nivel. 

Es aquí donde la neuro arquitectura tiene un rol importante sobre todo en espacios donde confluyen grandes grupos de personas como salas de clases, teatros, iglesias, etc y, en particular en el caso de las oficinas y empresas, la neuro arquitectura se transforma en una gran oportunidad, no solo para el desarrollo personal o de comunidad del equipo, sino también de productividad. La Neuro Arquitectura es una disciplina que se encarga de estudiar las conductas y emociones de los habitantes a partir del entorno donde se desarrolla y analiza de qué manera se modifica la química cerebral y cómo puede mejorar nuestra creatividad, nuestras habilidades cognitivas y sociales, así como reducir los niveles de estrés y aumentar la capacidad de concentración. Esta disciplina tiene como hito la creación del Instituto Salk en 1965 en California, de la mano del gran arquitecto Louis Khan y el doctor Jonas Salk , donde se ha podido estudiar casos en que la luz natural puede aumentar la productividad en un 40% o casos en que la incorporación de espacios conectados interiores-exteriores también promueve la mayor productividad de manera medible.

Compartir dolores

En el contexto latinoamericano, ¿cómo ves la adopción de prácticas sostenibles en la arquitectura industrial y corporativa en Chile comparada con otras regiones?

Conociendo la experiencia en Perú, Colombia y México creo que Chile tiene un muy alto estándar de arquitectura a todo nivel y lo corporativo e industrial no es la excepción. Creo que esto tiene que ver con la sana competitividad profesional, por la relevancia de la academia muy ligada al ámbito del quehacer y porque tenemos una historia de grandes arquitectos que nos heredaron una ciudad bien planificada, con espacios públicos de alto valor y edificios de un nivel notable.

Ese legado ha seguido siendo fruto de nuevas generaciones en la que nos encontramos con arquitectos chilenos como Alejandro Aravena, premio Pritzker de Arquitectura, el más alto reconocimiento a la profesión, así como Borja Huidobro, Enrique Browne, Cazú Zegers, Cecilia Puga, Smiljan Radic, Matías Klotz, Teodoro Fernández, que han entregado su pasión por la arquitectura y la sostenibilidad en ámbitos muy distintos como vivienda, corporativos, parques urbanos, hoteles, industrias.  En su formación tienen incorporada la sostenibilidad como base, ya que la arquitectura es intrínsecamente sustentable, pues las primeras construcciones vernaculares comprendían de mejor manera el oficio observando las variables contextuales, climáticas, de disponibilidad de materiales, en conjunto con las culturales y sociales.

 Chile tiene una tremenda oportunidad de salir a establecer alianzas y compartir experiencias con los distintos países poniendo énfasis en los dolores y potencialidades que compartimos como región, desde la precariedad de la vivienda, ciudades segregadas, espacios públicos inseguros, transporte precario, etc.  Chile, por su avance, en la material no sólo tiene una oportunidad sino también una responsabilidad de compartir su expertiz. 

¿Qué papel juegan las certificaciones internacionales, como LEED o WELL, en la implementación de proyectos sostenibles en arquitectura corporativa?

Las certificaciones como LEED o WELL tienen una alta mirada y una manera muy profesional de abordar un proyecto de arquitectura. Sus estándares internacionales permiten tener una visión objetiva acerca de las áreas de intervención del edificio y no son parámetros que nazcan con algún sesgo de las mismas organizaciones. Estas definiciones se hacen de manera clara y especifica de manera de evitar interpretaciones que puedan afectar la veracidad de los resultados y pueden ser claramente comparables entre proyectos, evitando el lamentable “green washing” que es una manera bastante común de poner énfasis en pequeñas prácticas del cuidado del medio ambiente, pero que no desarrollan verdaderas estrategias relevantes de sostenibilidad. 

Estas certificaciones. que las hay de distintos niveles y para distintos destinos, pueden tener amplias repercusiones hacia el mercado, los clientes, los colaboradores, los competidores, la ciudad, etc, que son medibles en sus compromiso de desarrollo sostenible y pueden transformarse incluso en honestas herramientas de venta como estrategia de márketing,  Estos dos tipos de certificaciones son principalmente importantes para las obras corporativas porque abarcan casi la totalidad de los aspectos que se pueden trabajar en sostenibilidad en el diseño de un edificio con estos destino de oficinas y de empresas, y permiten elevar la discusión de sostenibilidad a parámetros cada vez más exigentes.

Lo que viene

De cara al futuro, ¿cómo imaginas que evolucionará la arquitectura sustentable y qué tendencias visualizas para los próximos cinco años?

Creo que como en todo proceso de crecimiento, es importante que los arquitectos puedan continuamente ir formándose no solo en el hacer, también en el conocer. Vemos a doctores, abogados, profesores estudiando e informándose y compartiendo experiencias de distinta manera en cuanto a nuevas normas, procesos, experiencias internacionales, revistas, papers, etc. Los arquitectos adolecemos de eso. Creemos que la creatividad es nuestra gran fortaleza, y efectivamente lo es, pero si no lo nutrimos con nuevos estudios, materiales, software, ejercicios académicos mantendremos un status quo que puede ser nocivo a la profesión. No me referiré a los arquitectos detrás de edificios como los guetos verticales de Estación Central, por ejemplo, porque esa sí es una involución vergonzosa, sino a los arquitectos que aman su profesión y hacen de ella su pasón. 

La incorporación de la Inteligencia artificial también es una tremenda herramienta que nos puede llevar a nuevos límites espaciales contando con mucha información al mismo tiempo para poder evaluarla y permitirnos tomar las decisiones según nuestra capacidad de análisis, expertiz y crecimiento. También creo que el mercado tendrá una evolución gracias a la gran oferta de buenos y disciplinados arquitectos, o que hará que quienes no estén dispuestos a formarse continuamente, la selección natural los dejará fuera de mercado. 

Tengo la esperanza que desde la mirada de la arquitectura hacia los desafíos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (17 ODS) de la ONU y la Estrategia de Chile para la Implementación de la Agenda 2030  por ejemplo,  se pueden encontrar nuevas ideas y mixturas de áreas de conocimiento bien distintas y nunca antes vistas, desde lo biológico, la ingeniería, lo financiero, la literatura,  que puedan permitirnos dejar como herencia a las nuevas generaciones una cultura y una sociedad en donde lo sostenible sea el desde y ya no una meta.