informa
20/12

«Las empresas en el mundo tendrán que moverse a una lógica mucho más racional y técnica en términos ESG»

En el encuentro "S.O.S Norma de Carácter General 519", en el que participaron ejecutivos de distintas compañías que operan en el mercado local, el CEO y socio fundador Governart, Germán Heufemann, realizó un exhaustivo análisis acerca de los cambios que trae la nueva norma de la CMF que reemplaza la 461, y hacia dónde avanza el mundo corporativo en términos de reportes.

La Norma de Carácter General (NCG) 461 de la Comisión para el Mercado Financiero, que ahora pasó a llamarse NCGº 519, trae una serie de cambios y desafíos para las sociedades anónimas que están obligadas a reportar. Algunos que comienzan a regir en las memorias integradas del ejercicio 2024 y otros que se harán realidad recién en 2027.

¿Cuáles son? ¿Dónde están más desafiadas las empresas en el contexto de estas nuevas exigencias? Eso es lo que respondió el CEO y socio fundador Governart, Germán Heufemann, en el encuentro «S.O.S Norma de Carácter General 519», en el que participaron ejecutivos de distintas compañías que operan en el mercado local, realizado en las oficinas de AFP Capital.

Lo primero que hay que tener en cuenta, dijo el experto, es que el mundo avanza hacia decisiones más racionales en materia de ESG. Cada vez más técnicas, especializadas y costosas: «Tendrán que profundizar en el entendimiento y funcionamiento de su cadena de valor. El corazón del concepto de la materialidad está alimentado por entender de qué se trata mi negocio. Aguas arriba, hacia los clientes. Aguas abajo, hacia mis proveedores».

Para Heufemann el cambio mayor será en 2027, cuando se haga efectiva la obligación de reportar bajo los estándares NIIF S1 y NIIF S2, que exige llevar a un lenguaje financiero los temas de sostenibilidad de cada industria y de cambio climático en específico, respectivamente.  Otro gran desafío, añadió, es que empresas que venían reportando con el estándar SASB, van a tener que hacer un doble clic, hacia sectores secundarios de sus operaciones. «¿Quién decide qué reporto a la luz de estos sectores secundarios? El directorio. Lo que pide SASB es que esto sea una definición formal de la mesa», acotó.

El experto reconoció que los cambios de la CMF apuntan a dar cada vez más protagonismo a la gobernanza, el directorio, en el centro de las decisiones.

 

A partir de ahora

Entre las nuevas exigencias de la NGCº519, que comienzan a regir para los reportes 2024, figura informar acerca de la participación de los accionistas en los procesos de nominación y elección de directores en base a criterios de diversidad, indicando si no superan el 60% de un mismo género; profundiza acerca de datos respecto al teletrabajo y pactos de adaptabilidad; a la divulgación sobre temas de acoso laboral y sexual, se agrega un ítem de violencia en el trabajo; se especifican requerimientos sobre posnatal, maternal, parental y paternal; e incorpora también el requerimiento de informar si las empresas realizan verificaciones externas para la información relacionada a la sostenibilidad.

El detalle

Si en la NCGº461 el regulador pedía especificar la adherencia o no a un código de buen gobierno corporativo, en la 519 es más concreto: Si adhiere, a cuál, a qué puntos específicos y por qué. «Pasamos de un requerimiento bastante genérico o soft a uno muy específico y profundo. Aquí me pongo el sombrero de asesor, cuando una empresa nos decía fantástico, voy a adherir a la OCDE, mucho cuidado porque ese el más exigente, tiene muchos elementos. Vas a tener que estar explicando muchas cosas que no tienes implementadas o adoptadas y ese ejercicio va a ser muy cansador y tedioso, quizás una mirada más prudente o conservadora es adherir a uno gremial».

 

La CMF también está pidiendo que se divulgue si hay alguna instancia que tenga como objetivo ayudar a los accionistas en la búsqueda y elección de candidatos al directorio. Informar si es que dentro de esa política existe una definición respecto a no superar el 60% de miembros del mismo seco y si no, explicar por qué.

La actualización de la normativa exige también que las empresas «señalen expresamente» si sus datos fueron sometidos a algún tipo de verificación independiente, exactamente cuáles y bajó qué estándar.

El contexto

El profesional reconoció todo esto ocurre en un contexto en que las compañías están desafiadas con la asunción de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos: «donde se espera una desregulación ESG, pero donde también hay estados muy fuertes como California y normas internacionales que le aplican a las empresas. Por lo tanto, esta sensación que a veces surge como backlash ESG, o como que esto se acabó, probablemente no va a ocurrir».

Agregó que la regulación ESG en Europa está en etapa de implementación, migró desde un modelo de materialidad que buscaba que las empresas divulgaran cómo el planeta impacta en sus operaciones, a una figura de doble materialidad, que incluye cómo generan un efecto en distintos ámbitos socioambientales, con el estándar Corporate Sustainability Reporting Directive (CRSD).

¿En qué termina este gallito? «Este gallito filosófico entre Estados Unidos y Europa lo que hace es que las empresas, en el mundo, tendrán que moverse a una lógica mucho más racional y técnica en términos ESG. Las empresas tomarán decisiones más racionales en materia de ESG cada vez más técnicas, especializadas y también más costosas. Por otra parte, tendrán que profundizar las empresas en el entendimiento y funcionamiento de su cadena de valor.

Según Heufemann todos estos cambios tendrán un efecto en los equipos internos, las empresas requerirán mayor preparación técnica. «Vemos por un lado  a Estados Unidos con este movimiento de detener un poco la dinámica ESG y a Europa con normas que están siendo implementadas. En el mundo las empresas  tienen que decidir cómo avanzar o no en materia de ESG», precisó.

Aquí puedes ver la presentación completa.

Compartir