COP28
29/11

Las fichas que se juega América Latina y el Caribe en la COP 28

La región no está en el mejor sitial de las negociaciones, pero sí existen algunas cartas que se pueden usar. Acá les mostramos las 5 fichas clave que definió el diario El País.

A solo un día de la inauguración de la COP28, América Latina y el Caribe se jugarán sus cartas en un escenario complejo de negociaciones. Teniendo en cuenta que la Conferencia de Cambio Climático es también un mercado geopolítico y un tema de quién pide y quién pone la plata, estas son algunas de las claves que, según el diario El País,  podrían usarse a favor.

1. La ficha que no se puede perder: Latinoamérica y el Caribe también son vulnerables

En la COP no solo importa lo que se está negociando, sino lo que sucede en el entorno político internacional al momento de las negociaciones. Y a los expertos hay algo que les preocupa. El Panel de Alto Nivel de las Naciones Unidas publicó este año el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional y, aunque América Latina y el Caribe no está en su mejor momento, según sus criterios , “aparece como más resiliente y menos vulnerable dentro del conjunto de países en desarrollo”, explica Maritza Florián, especialista en cambio climático y biodiversidad de la ONG ambientalista WWF Colombia. A pesar de que la lógica indicaría que son buenas noticias, sucede lo contrario.

Un índice que posiciona bien a la región – sobre todo porque no tiene en cuenta factores internos de los países, como conflictos armados y migración – puede hacer que ésta reciba menos recursos económicos para el desarrollo, incluyendo financiamiento para el cambio climático. “Estos resultados podrían dejar a América Latina y el Caribe, una vez más, fuera del panorama como una de las regiones más vulnerables a los desastres relacionados con el clima”, añade Florián.

De hecho, en una declaración conjunta que publicaron los ministros de  Medio Ambiente de la región en octubre, también rechazaron el índice. “No incorpora ningún indicador de deuda, no evidencia en el análisis escenarios de cambio climático y está pensado únicamente en la recurrencia de choques externos, lo que va en contravía del marco conceptual y preceptos técnicos impartidos por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)”. Por esto, una de las fichas que no puede perder la región en la COP28 es demostrar que sí es vulnerable ante el cambio climático.

2. Primera ficha a jugar: transición energética

Aunque en vulnerabilidad no va ganando, sí hay algo en lo que Latinoamérica y el Caribe podría tomar la delantera: transición energética. A nivel de la sociedad civil, dice Alejandra López, directora de diplomacia del centro de pensamiento Transforma, las cosas se están moviendo para que una de las principales decisiones que se tome en la COP28 es que se establezca la “salida de todos los combustibles fósiles, no solo el carbón, como quedó establecido en la COP26 de Glasgow”.

Es difícil que en esta COP28, hospedada por un país petrolero, esto pase, pero sí significa que en la negociación se hablará de dónde hacer la transición a energías renovables. Es más, una de las propuestas de la presidencia de la cumbre, liderada por el Sultán Ahmed al Jaber, es triplicar la capacidad de energías renovables para 2030 y, allí, Latinoamérica y el Caribe puede alzar la mano y ofrecerse como voluntario. Eso sí, poniéndole el apellido de “justo” a la transición.

«Latinoamérica es quien está muy montado en la discusión de la transición justa. Estamos pidiendo ambición (ser muy explícitos en pedir que se abandonen los combustibles fósiles), pero que a cambio nos den una transición que sea justa», agrega Florián.

3. Segunda ficha a jugar: naturaleza

Si hay algo que la región tiene y una ficha con la que puede jugar es la biodiversidad, los bosques y la naturaleza. Se trata de un combo que, en conjunto, es atractivo no solo para lograr mitigar el cambio climático (reducir las emisiones que se van a la atmósfera), sino para adaptarse. Además, como dice Ximena Barrera, directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF, en las conferencias de cambio climático cada vez crece más la necesidad de juntarla con otras agendas, como las de biodiversidad. Bajo esta sombrilla, Latinoamérica y el Caribe puede mostrarse atractiva para lograr recursos.

4. La ficha que suma: pérdidas y daños

Hace referencia a los efectos que ya está generando el cambio climático. Como no se ha logrado la adaptación, ya hay consecuencias. Hasta hace dos COP, pérdidas y daños era un tema relegado en la agenda, pero gracias al esfuerzo de los estados insulares y las pequeñas islas, pasó a ser protagonista. De hecho, en la última, en Egipto, se acordó crear un fondo económico y un comité de transición para poner las reglas del juego de cómo funcionará. Chile, Colombia y Brasil forman parte. Por eso, como lo explica el costarricense Adrián Martínez, fundador y director de La Ruta del Clima,  tendrán “una voz en materializar las reparaciones y definir el futuro de cientos de millones de personas en el sur global”.

Según Martínez, el borrador que se acordó y que será discutido en la COP28 tiene factores que podrían ser preocupantes para la región. Aerá alojado durante cuatro años en el Banco Mundial, algo a lo que se oponía la región.  “Es un banco con un mal historial hacia los países en desarrollo, enfocado en dar préstamos”, dice, cuando la esencia del fondo es que pague, no que preste.

La segunda preocupación es a quiénes financiará. La Unión Europea quería que solo fuera a pequeñas islas y los países menos desarrollados que, de hecho, bajo la lupa de las negociaciones climáticas, ya están cobijados bajo una figura conocida como “circunstancias especiales”, que no solo les garantiza más atención, sino más recursos. En el borrador final simplemente quedó que el dinero se asignará bajo un “sistema de asignación de recursos”, pero «el establecimiento de criterios de vulnerabilidad o pisos de financiamiento podrían limitar severamente los fondos disponibles hacia América Latina”, afirma Martínez

5. La próxima ficha: habrá una COP latina en dos años

La ciudad que albergó este año la Cumbre Amazónica de Presidentes se convertirá, en dos años, en la sede de la COP30. Se trata de Belém do Pará, en Brasil, ciudad que ha emergido como epicentro clave de conversaciones climáticas. Es más, como explicó en una rueda de prensa la ministra de Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, la idea es que la declaración que salió de esa cumbre no solo fuera a la Asamblea de las Naciones Unidas que se celebró en septiembre, sino que se convierta en parte de la agenda de la COP28. Con esto y con una próxima COP latina, la región va marcando nuevos pasos.

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