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30/12

Las habilidades humanas se convierten en el nuevo activo estratégico en la era de la IA

Un informe del World Economic Forum advierte que, frente al avance acelerado de la inteligencia artificial y la automatización, la verdadera ventaja competitiva de las economías y las empresas no está en la tecnología, sino en las habilidades humanas. Creatividad, resiliencia, pensamiento crítico y empatía emergen como competencias clave para la sostenibilidad económica, social y organizacional.

Durante años, el debate sobre el futuro del trabajo ha estado dominado por una pregunta central: qué empleos desaparecerán con la automatización y cuáles sobrevivirán al avance tecnológico. Hoy, el foco comienza a desplazarse. Ya no se trata solo de puestos laborales, sino de qué tipo de capacidades humanas permitirán a personas, empresas y economías adaptarse, resistir y crecer en un entorno marcado por la inteligencia artificial, la crisis climática y la incertidumbre geopolítica.

Ese es el punto de partida del White Paper del World Economic Forum, New Economy Skills: Unlocking the Human Advantage, publicado en diciembre de 2025, que plantea una tesis clara: en la nueva economía, la ventaja competitiva no será la tecnología en sí misma, sino la capacidad humana para usarla con criterio, creatividad y sentido social.

Lejos de romantizar lo «humano» frente a lo «digital», el informe sostiene que la productividad, la innovación y la sostenibilidad dependen cada vez más de habilidades que las máquinas no pueden replicar plenamente: pensamiento crítico, creatividad, empatía, liderazgo, resiliencia y aprendizaje continuo.

De «habilidades blandas» a capital estratégico

Uno de los principales aportes del documento es desmontar la idea de que estas competencias son accesorias o secundarias. Lo que durante décadas se etiquetó como soft skills hoy aparece descrito como el hard currency del mercado laboral, es decir, la moneda dura de la nueva economía.

Según el World Economic Forum, cerca del 40% de las habilidades necesarias para desempeñar un trabajo cambiarán en los próximos cinco años, mientras que se crearán aproximadamente 170 millones de nuevos roles, al mismo tiempo que 92 millones serán desplazados. En ese contexto, casi el 80% de los empleadores afirma que la recapacitación y el perfeccionamiento de habilidades serán críticos para su estrategia de negocio.

El mensaje es especialmente relevante desde una mirada ESG. Sin habilidades humanas sólidas, la transición digital puede profundizar desigualdades, debilitar la cohesión social y generar organizaciones más eficientes, pero menos resilientes y legítimas frente a su entorno.

Creatividad y resiliencia: las habilidades que más crecerán

El informe identifica un conjunto de habilidades humanas centrales, agrupadas en cinco grandes categorías: creatividad y resolución de problemas; inteligencia emocional; colaboración y comunicación; aprendizaje y crecimiento; y motivación y autoconciencia.

Dentro de ellas, la creatividad, la resiliencia y la capacidad de adaptación aparecen como las habilidades de mayor crecimiento proyectado a nivel global hacia 2030, con especial fuerza en regiones como América Latina, el Sudeste Asiático y África Subsahariana.

Paradójicamente, estas mismas habilidades siguen siendo las menos visibles en los procesos de contratación y evaluación laboral. Datos analizados por el World Economic Forum muestran que, aunque la creatividad es una de las capacidades más valoradas cuando se reconoce en la práctica, solo el 2% de las ofertas laborales en Estados Unidos la menciona explícitamente.

El desfase entre lo que las empresas dicen necesitar y lo que efectivamente miden y recompensan revela una tensión estructural: las organizaciones demandan habilidades humanas, pero no han desarrollado sistemas robustos para identificarlas, evaluarlas y certificarlas.

Frágiles pero difíciles de automatizar

Otro hallazgo clave del informe es que estas habilidades, a menudo consideradas «durables», son en realidad altamente frágiles. Crisis económicas, disrupciones sociales y cambios abruptos en la forma de trabajar pueden erosionarlas rápidamente.

Durante la pandemia, por ejemplo, la enseñanza, la resiliencia y el liderazgo registraron caídas significativas en su nivel de desarrollo, y en 2025 muchas de ellas aún no han recuperado el piso previo a 2019. Esto refuerza la idea de que las habilidades humanas no se conservan solas: requieren práctica, retroalimentación y contextos organizacionales que las sostengan.

Al mismo tiempo, el informe subraya que estas capacidades son las menos susceptibles de ser automatizadas. Solo alrededor del 13% de las tareas asociadas a habilidades como empatía, creatividad o liderazgo presenta potencial de transformación por inteligencia artificial, precisamente porque dependen del juicio humano, la experiencia vivida y la interacción social.

Desde una perspectiva ESG, esto tiene implicancias directas: invertir en habilidades humanas no solo mejora la empleabilidad, sino que fortalece la resiliencia organizacional, la gobernanza y la capacidad de las empresas para operar en contextos complejos.

Educación, empresas y gobiernos: un desafío compartido

El documento es crítico respecto del rol de los sistemas educativos. Aunque la mayoría de los países declara en sus políticas la importancia de habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico o la colaboración, su integración efectiva en los currículos sigue siendo desigual y poco sistemática.

Menos de la mitad de los ejecutivos encuestados considera que los sistemas educativos desarrollan adecuadamente la creatividad, la curiosidad o la resiliencia. Además, una proporción significativa de docentes reconoce no haber recibido formación para enseñar o evaluar habilidades socioemocionales, lo que limita su desarrollo desde etapas tempranas.

En el mundo del trabajo, el diagnóstico es similar. Las habilidades humanas suelen darse por supuestas, lo que dificulta su reconocimiento formal y su integración en decisiones de contratación, promoción y liderazgo. El resultado es un círculo vicioso: lo que no se mide, no se gestiona; y lo que no se gestiona, no se prioriza.

Frente a este escenario, el World Economic Forum propone un llamado a la acción conjunto entre empresas, gobiernos y el mundo educativo, orientado a desarrollar marcos comunes para evaluar, desarrollar y certificar habilidades humanas de forma creíble y portable.

Implicancias para la agenda ESG

Más allá del mercado laboral, el informe instala una reflexión de fondo para la agenda ESG. La transición hacia modelos productivos más sostenibles, inclusivos y resilientes no es solo tecnológica o regulatoria, sino profundamente humana.

La capacidad de liderar procesos de cambio, gestionar tensiones sociales, construir confianza con comunidades, adaptarse a escenarios inciertos y tomar decisiones éticas en contextos complejos depende, en gran medida, de estas habilidades.