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09/04

Los ejes de la CMF para enfrentar los riesgos del cambio climático

Solange Bernstein explicó que el organismo fiscalizador trabaja con tres focos, promover la divulgación de los riesgos, la integración de estos en el sistema financiero y el desarrollo de un mercado más verde. Para dar continuidad a lo que se ha venido realizando, anticipó que para el segundo semestre "está contemplado un proyecto normativo relacionado a la divulgación de materias ESG para la industria de fondos".

Para la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) la crisis climática tiene «el riesgo material y potencial de afectar la estabilidad financiera y debe entenderse como una función de tres variables: amenaza, exposición y vulnerabilidad». Así lo destacó su presidenta, Solange Bernstein, en el seminario Tendencias ESG en la industria de fondos, organizado por el ente fiscalizador.

Y aunque reconoce que no se trata de un «riesgo  nuevo», admitió que exacerba y potencia los riesgos tradicionales. «Tanto la acción como la inacción generan riesgos físicos y de transición», señaló.

La estrategia para enfrentar el cambio climático de la CMF reconoce tres ejes: promover la divulgación de los riesgos relacionados con el clima,  la integración de estos en la gestión de riesgos del sistema financiero y promover el desarrollo de un mercado financiero verde.

Y en ese contexto, Solange Bernstein destacó que la Norma de Carácter General (NCG) 461 «descansa sobre el concepto de materialidad financiera: las entidades deben divulgar aquella información que podría tener un efecto en las decisiones de los inversionistas, que podría afectar sus resultados».

Reconoció que se trata de una divulgación más exigente, «las memorias deben contener los requerimientos de la norma, a menos que no sean aplicables por su naturaleza o la conformación de su órgano de administración o que la propia norma señale que son voluntarios» y coloca a la gobernanza en el centro, al pretender medir y comparar «la fortaleza del gobierno corporativo, la sofisticación de su gestión de riesgos y su comprensión del negocio, oportunidades y desafíos, porque crean valor», dijo.

Explicó además que los requerimientos están centrados en los directorios, responsables de dirigir las compañías y de entregar la información al mercado, y en cómo éstos lideran la gobernanza.

La NCG 461 introduce temas propios de las finanzas sostenibles, dijo, como el cambio climático, la relación con el medio ambiente, con la sociedad, con sus empleados, el enfoque de género, la ciberseguridad, la libre competencia y los derechos humanos, «son factores materiales en la capacidad de las compañías de generar retornos de forma sostenida en el sigo 21».

Bernstein adelantó que para el segundo semestre de este año «está contemplado un proyecto normativo relacionado a divulgación de materias ESG para la industria de fondos», para dar continuidad a la agenda de trabajo de la CMF en estas temáticas aplicada a emisores, señaló.

Según la presidenta del organismo, la NCG 461 debería «traducirse en entidades más resilientes y mejor preparadas para las exigencias futuras de inversionistas, asegurados y clientes en general» y admitió que existen brechas en la difusión de productos ESG, con el consiguiente riesgo de greenwashing, o comercialización de cuotas de fondos que no reúnen las condiciones o criterios medioambientales, sociales y de gobernanza.

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