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03/12

Magallanes apuesta por su capital humano para liderar la industria del hidrógeno verde en Chile

El acuerdo entre instituciones de educación superior y el Núcleo Tecnológico para el Desarrollo de Nuevas Energías marca un hito en la formación de talento local para enfrentar los desafíos de la transición energética desde el extremo sur del país.

En Magallanes, uno de los territorios que concentra las mayores expectativas para el desarrollo del hidrógeno verde en Chile, la transición energética comienza a dejar de ser una promesa tecnológica para instalarse como una transformación concreta en el mundo de la formación técnica y universitaria.

Esta semana, el Núcleo Tecnológico para el Desarrollo de Nuevas Energías en Magallanes, NEMa, anunció el inicio de su Componente de Talento Humano, una línea estratégica que busca preparar a docentes y estudiantes para acompañar el despliegue de una industria que, de consolidarse, cambiará estructuralmente la economía regional.

El anuncio se realizó durante la tercera edición de la Feria Educativa del Hidrógeno Verde, instancia en la que representantes de NEMa y las cuatro instituciones de educación superior presentes en la región (Universidad de Magallanes, Centro de Formación Técnica Estatal de Magallanes, INACAP y Santo Tomás) firmaron un acuerdo de colaboración destinado a fortalecer capacidades técnicas, académicas y de innovación. Al evento asistió el biministro de Economía, Fomento y Turismo y de Energía, Álvaro García, junto a autoridades regionales, quienes destacaron el rol de Magallanes como polo de desarrollo energético.

Lo que está en juego no es solo un nuevo sector productivo, sino un rediseño del vínculo entre educación, empleo y desarrollo territorial. La alianza, según explicaron sus impulsores, permitirá articular de forma inédita la formación técnica y universitaria con las necesidades reales del sector productivo, creando trayectorias educativas alineadas con el mercado laboral de la transición energética.

«Magallanes está llamada a liderar la transición energética del país. Para que esta oportunidad se traduzca en desarrollo sostenible, empleos de calidad y valor local, es necesario fortalecer el talento en el territorio», afirmó Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile y presidente del Consejo Estratégico de NEMa.

Su diagnóstico apunta a una tensión conocida en muchos procesos de transformación productiva: la velocidad de la innovación tecnológica supera con facilidad la capacidad de los sistemas formativos para actualizarse. Sin capital humano preparado, advierten, los grandes proyectos terminan dependiendo de profesionales externos, debilitando el impacto territorial del desarrollo.

«No basta con tener inversiones o infraestructura. La sostenibilidad también se juega en quiénes operan, innovan y lideran esos procesos”, señala Araneda.  Por eso, dice, este convenio «marca un paso decisivo para conectar la academia con la industria y acompañar el crecimiento del hidrógeno verde con capacidades reales».

Docentes primero

A diferencia de otros programas enfocados únicamente en estudiantes, el componente de Talento Humano de NEMa parte desde un actor estratégico muchas veces relegado en los procesos de transformación educativa: los docentes. A partir de enero, se dará inicio al primer ciclo de capacitación con el apoyo de expertos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Tampere, en Finlandia, institución reconocida por sus modelos de aprendizaje aplicado, innovación colaborativa y coaching de equipos.

La experiencia finlandesa no es casual. En países que han logrado integrar educación, industria e innovación de forma sistémica, la figura del docente ha transitado desde el rol tradicional de transmisor de conocimientos hacia el de facilitador de procesos, mentor de innovación y articulador de redes de aprendizaje.

Entre 2026 y 2027, el programa contempla la formación de 20 docentes como team coaches certificados, capaces de liderar equipos multidisciplinarios de estudiantes en proyectos de innovación y emprendimiento sostenible. A ello se suma la participación de 150 estudiantes en equipos orientados a resolver desafíos reales del territorio, el desarrollo de al menos 15 prototipos o soluciones aplicadas y la ejecución de bootcamps, laboratorios de innovación y una red de mentorías integrada por empresas e instituciones públicas.

«Este convenio es clave porque no hay industria que funcione bien sin el capital humano adecuado», sostuvo Laura Álvarez, vicerrectora de INACAP Punta Arenas. «Vamos a compartir experiencias, adquirir conocimientos y transferir esas competencias a los jóvenes que formamos, para que se puedan incorporar de manera exitosa a una industria que es exigente, global y altamente especializada».

El énfasis en innovación aplicada es uno de los sellos del programa. No se trata solo de impartir contenidos teóricos, sino de desarrollar habilidades prácticas en entornos reales, donde confluyan estudiantes de diferentes disciplinas para enfrentar problemas concretos, desde logística energética hasta modelos de negocio sostenibles.

Economía en transformación

Uno de los elementos más estructurales del programa es el diseño de un marco de competencias para el emprendimiento sostenible, que permitirá orientar y articular las trayectorias formativas técnicas y universitarias. Este marco busca fortalecer habilidades que hoy son consideradas críticas para cualquier proceso de transformación productiva: trabajo colaborativo, dominio digital, innovación, sostenibilidad y emprendimiento.

En una región históricamente marcada por economías extractivas, el desafío consiste en generar una nueva generación de profesionales capaces no solo de operar infraestructura energética, sino de crear soluciones, servicios y negocios vinculados a este ecosistema emergente.

«Con los hallazgos que se vayan obteniendo en esta asociatividad podremos responder a las brechas laborales que Magallanes va a necesitar cubrir», explicó Valeria Gallardo, rectora del CFT Magallanes. “Y también actualizar nuestros planes de estudio para competir con una industria que tiene estándares internacionales muy altos”.

Lo que subyace a esta estrategia es la comprensión de que sin educación pertinente no existe transformación productiva sostenible. Las grandes inversiones pueden instalarse rápidamente, pero la formación de personas requiere tiempo, planificación y coherencia entre políticas públicas, mundo académico y sector privado.

Desde la Universidad de Magallanes, el decano de Ingeniería, Claudio Gómez, valoró el acuerdo como “una gran oportunidad para todos” y subrayó la importancia de crear oportunidades de innovación y emprendimiento desde el territorio, en lugar de replicar modelos diseñados en otros contextos.

Más allá de la infraestructura

El Componente de Talento Humano de NEMa no se limita a la formación académica. También incorpora una dimensión territorial explícita, orientada a evitar uno de los riesgos más comunes en los megaproyectos energéticos: el desarrollo sin arraigo local.

En ese marco, el programa incluye el levantamiento de brechas y requerimientos del sector energético regional, así como el diseño de una estrategia de atracción de talento especializado mediante un programa internacional de formación avanzada.

A ello se suma una línea específicamente dirigida a empresas, cooperativas y pymes magallánicas, que contempla más de 300 horas anuales de capacitación en emprendimiento e innovación, co-diseño de proyectos y vinculación con industrias de mayor escala, como energía, hidrógeno, puertos o logística.

El objetivo es doble: fortalecer la competitividad del tejido productivo local y evitar que el nuevo ciclo de desarrollo quede capturado exclusivamente por grandes actores externos.

Entre los impactos esperados destacan la mejora de la empleabilidad juvenil, la reducción de la fuga de talento calificado, la creación de redes colaborativas entre academia, empresas y Estado, y el fortalecimiento de un ecosistema formativo–laboral coherente con las demandas de la transición energética.

Entramado público-privado de la transición

El Núcleo Tecnológico para el Desarrollo de Nuevas Energías en Magallanes es una iniciativa liderada por Fundación Chile y financiada por Corfo, que articula a actores nacionales e internacionales con el objetivo de acelerar el desarrollo de nuevas energías en la región.

Entre sus co-ejecutores figuran el centro finlandés VTT Research, el Hub Fpyme Magallanes, la Universidad de Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez y la Agencia de Sostenibilidad Energética. A nivel empresarial, participan compañías como ENAP, HNH Energy, HIF, Edelmag, Consorcio Austral, EDF y TEG Chile, junto al Gobierno Regional.

Durante 2025, la Universidad de Magallanes se integró formalmente a NEMa, consolidando un ecosistema que combina investigación, formación, inversión y política pública.

La iniciativa cuenta, además, con el apoyo del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible, liderado por el Ministerio de Economía, lo que la posiciona como una de las apuestas más visibles del Estado chileno por vincular transición energética con desarrollo territorial.

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