Diálogos Sostenibles
03/01

Marcela Bravo: «Hay una brecha de capacitación y de formación en los directorios, para realmente entender cómo integrar ESG en las estrategias»

En entrevista con ESGHOY, la gerente general de Acción Empresa habla de los desafíos 2024. Advierte que traspasar conocimientos a las cadenas de valor será un gran tema este año y, admite también, que en los reportes de sostenibilidad será clave entender que se trata de una "herramienta de diálogo" para plasmar el "hacer", no indicadores por separado.

Desafiante. Así ve el 2024 la gerente general de Acción Empresa, Marcela Bravo. «Vamos a tener una situación económica apretada», dice, y eso, por supuesto, «siempre tiene un impacto grande en el empleo, en el crecimiento de las empresas». Pero es optimista porque hay más conciencia de las empresas que deben asumir  la sostenibilidad en sus propios negocios.

Cree que en 2023 se avanzó «bastante» en que los directores de empresas tomaran conciencia del tema y admite que la NC 461 puso sobre la mesa de conversación el cambio climático desde la perspectiva económica, de riesgos y de derechos humanos.  No eran conversaciones que se estuvieran dando, señala, y «al menos hoy empieza a haber mucha más consciencia de estos riesgos».

Marcela Bravo ve también con buenos ojos la incorporación de la “pata” social de los temas ESG. «Es algo que las empresas han empezado a entender mejor. Ha pasado de una cosa más filantrópica, a entender cómo incorporarlo en la manera de hacer negocios». La  Ley de Delitos Económicos también ha hecho que se tome mucha más conciencia sobre los impactos y las oportunidades, añade y plantea que a todo eso se suma la inteligencia artificial.

 ¿Uno de los grandes desafíos para 2024, la integración de la inteligencia artificial en los temas ESG.

Totalmente. Lo primero que nos pasa es asustarnos, que nos va a reemplazar,  pero ya se ha hablado bastante que no va a eliminar al hombre. Tenemos que ver cómo la usamos para ser más productivos, más eficientes. Si las empresas están ajenas a esto es un riesgo, deben estar atentas a cómo incorporar la inteligencia artificial en sus negocios, cómo les va a impactar.

 ¿Ves a los directores mentalizados de que la inteligencia artificial llegó para quedarse y hay que aprender a usarla?

En general las encuestas que se han hecho revelan que  cada vez están más preocupados del tema, pero falta más diversidad, tener personasque entiendan de estos temas o la participación más activa de expertos en los para mostrar esas oportunidades. Creo que, si bien es cierto, ha tomado relevancia, no estoy cierta que se haya traducido en una estrategia para cada una de las empresas respecto a la inteligencia artificial, tanto así como respecto al cambio climático, a la economía circular, o los temas sociales, comunidades o proveedores. Siento que se habla más de temas ESG, pero no estoy convencida, y creo que hay una brecha de capacitación y de formación en los directorios, para realmente entender cómo todos esos aspectos deben ser integrados en la estrategia de la empresa.

Entender de qué hablamos

¿Y qué tiene que cambiar ahí para que ocurra?

Por un lado tiene que haber esta conciencia de los directores de una mayor capacitación, entendiendo que son un cuerpo colegiado, por lo tanto no es suficiente que uno o dos  se formen en esta materia. Es necesario que lo hagan todos, para que puedan entender y alinear estos elementos que tienen que ver con los temas ESG con su estrategia. Entonces decir cómo voy a desarrollar mi negocio hacia adelante considerando el impacto ambiental, social y gobernanza. Cómo voy a desarrollar productos y servicios que se hagan cargo de las problemáticas a las cual esa compañía, dependiendo el rubro en el que esté, puede aportar. Creo que hay mucha superficialidad y no se entiende en profundidad.

Una de las críticas a tanto reporte de las empresas, ha sido precisamente eso, que se  han enfocado a entregar datos pero no necesariamente a trabajar con ellos.

Eso se nota en los reportes de la 461. Hay aspectos, por ejemplo, que no se hacen cargo de declaraciones que la empresa ha hecho en el pasado y  dicen, “estamos haciendo esto”, pero después no hay continuidad en qué pasó con eso. Entonces, también entender que esto no es como las memorias de antes, que era un reporte de lo que hice el año pasado, sino que es acerca de qué me estoy planteando para los próximos años y cómo voy a abordarlo en cada momento. Y, por lo tanto, doy cuenta de aquello que avancé, pero también de lo que no. Es como transitar hacia el futuro.

Es cambiar de switch es entender mejor los impactos que yo genero con las propias decisiones que estoy tomando y todas las enormes expectativas que hoy día tiene la sociedad en general. Los propios consumidores, los inversionistas, ahí ha habido también un cambio importante en lo que le están pidiendo a las empresas. Y ese es otro elemento que los directorios y la alta administración ya han empezado a decir: “oye, si me están pidiendo toda esta nueva información, es porque define qué tan bien le va a ir en un futuro a la empresa”.

¿Tendrá un impacto este año en las juntas de accionistas de abril, en cambios de directorios, por ejemplo, hacia directores más jóvenes, más diversos, en fin, ¿crees que podría ya empezar a notarse un impacto en ese sentido?  

Sí, yo creo que sí. Fíjate que debiera no sólo en diversidad de género, que ha ido aumentando muy lentamente. Hay algunas empresas que han hecho un esfuerzo importante por incorporar mujeres a sus directorios, sino que también esa diversidad de miradas, de profesiones, de edades, de experiencias. Yo creo que sí, aunque no creo que sea tan radical el cambio, para eso aún falta, pero yo creo que vamos a ir avanzando hacia esos pasos.

Para el próximo año, hay desafíos grandes como incorporar el enfoque de derechos humanos en la estrategia de la empresa, temas de naturaleza, biodiversidad, que hasta ahora era muy ajeno y solamente empresas que están en sectores más de recursos naturales lo tenían más claro, pero hoy día los ecosistemas se están viendo afectados y, por lo tanto, la biodiversidad es algo que todas las empresas debieran mirar y entender cómo les afecta.

Por ejemplo, la medición de la huella de carbono en el alcance tres, todo eso que concierne a la cadena de suministro. Entenderla y conocerla mejor para ver cómo nos va a afectar y cómo van a generar quizás desarrollo local. Porque ya vimos que la pandemia rompió muchas cadenas de abastecimiento y eso generó un tremendo problema adicional a todo lo demás. Hay elementos nuevos, distintos que hay desconocimiento en nuestros directores. Por eso yo creo que, o van a ir cambiando más rápidamente y haciéndose más diversos, o van a tener que empezar a invitar y cambiar un poquito los temas de las tablas para incorporar todos estos elementos que son fundamentales en la sostenibilidad de las empresas.

Desafiados por la cadena de valor

¿Y la realidad es demasiado diversa al interior de las empresas, las multinacionales o las más grandes, están en otro nivel que empresas más chicas?, ¿cómo ves la realidad en general de Chile?

Hay un grupito relativamente pequeño en número, pero grande en tamaño, las multinacionales y todas las nacionales que tienen operación en otras partes o que exportan cómo Arauco, CMPC, son tremendos ejemplos de empresas. Las mineras, las mismas viñas, es decir, todas aquellas empresas que tienen envíos  a muchas partes del mundo o tienen operaciones en otras partes, están avanzadas, tienen reportes de hace muchos años, por lo tanto uno sabe cómo han ido aumentando su compromiso y ambición respecto a los temas ESG.

El desafío para esas empresas es incorporar a sus cadenas de suministros y ahí hay algo interesante porque es cómo capacitamos y preparamos a esas compañías medianas y pequeñas, entendiendo la complejidad de ellas  en tiempos difíciles. Pero es relevante traspasar esos conocimientos. Muchas de nuestras empresas socias nos han pedido, que les ayudemos a capacitar, a formar a sus proveedores que se suban al carro y puedan tener entonces toda esta cadena con mucho más incorporación de los temas sociales y ambientales que terminan siendo responsabilidad de ellas.

Hay que trabajar en alianzas, con las PYME, con las empresas en regiones, para llevar todos estos conocimientos y estas prácticas, no solo que lo conozcan, sino que lo puedan poner en práctica.

¿Qué debiéramos esperar este año de la 461, además de la nueva camada de empresas que deben reportar?

 Mucha más consciencia, entender mucho mejor que lo que se les está pidiendo no es que reporten información que tengan que ir a buscar a algún sector, sino que se les está pidiendo conversar, un diálogo. Es una manera de compartir con sus públicos de interés la estrategia de la organización. Debiera ser mucho más una herramienta de conversación, de diálogo y, a partir de eso, plasmar mucho mejor la estrategia de la compañía. Para que se note que la  reportabilidad obedece a un hacer de la empresa, no a indicadores por separado. Más continuidad, más contundencia, porque lo que faltó fue más calidad de la información.

¿Y el gran desafío para el 2024?

Ojalá podamos medir el alcance tres de la huella de carbono, porque eso nos va a permitir ponernos metas bien concretas y alinearnos a la carbono neutralidad 2050 que tenemos como país. Incorporar los temas sociales. Ahí tenemos un tremendo desafío. Tanto el bienestar de los propios colaboradores, como el relacionamiento con los proveedores, tener un mejor conocimiento de ello y la relación con las comunidades, establecer ese diálogo más de largo plazo. Finalmente, hacer más procesos de debida diligencia en derechos humanos, que lleven a entender mejor cuáles son mis impactos y, por ende, mis oportunidades de ese relacionamiento.

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