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09/01

Más que fútbol: la huella de carbono del deporte más popular del mundo

Según la FIFA la Copa Mundial de 2022, en Qatar, emitió 3,6 millones de toneladas que fueron compensadas, por lo que se trató del primer torneo completamente neutro en carbono. Pero la generación de emisiones provenientes del uso de energía en estadios, los desplazamientos de los aficionados y equipos, la transmisión, el mercado multimillonario de kits y otros productos, e incluso las comidas durante los días de partido, arrojan un impacto negativo para el clima del planeta.

Con 3,5 mil millones de hinchas, casi la mitad de la población mundial, el fútbol se posiciona como el deporte más popular del mundo y, en estos tiempos, también tiene que hacerse cargo de su huella. El aumento global de la conciencia sostenible, hace imperativo analizar cómo el fútbol contribuye a las emisiones de CO2 y qué medidas se están tomando para mitigar este impacto.

Según una publicación de Eco Business, desde la generación de emisiones provenientes del uso de energía en estadios, los desplazamientos de los aficionados y equipos, la transmisión, el mercado multimillonario de kits y otros productos, e incluso las comidas durante los días de partido, este deporte tiene un impacto negativo para el clima del planeta.

Al respecto, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), estimó que las emisiones de la Copa Mundial de 2022 en Qatar llegaron a  3,6 millones de toneladas, promocionando el evento como el primer torneo completamente neutro en carbono debido a compensaciones.

Ejemplos de la Premier League

Las estimaciones de la huella de carbono del fútbol a menudo subestiman su impacto real al no considerar actividades vitales como la construcción de los estadios. Los desplazamientos, tanto de los aficionados como de los equipos, son identificados como la mayor contribución. Durante la temporada 2016-2017, los viajes representaron el 61% de la huella de carbono de la Premier League inglesa, según un estudio de 2019.

A pesar de las dificultades en el cálculo preciso de las emisiones, algunos clubes han tomado medidas significativas para reducir su huella de carbono. El club inglés de cuarta división Forest Green Rovers, reconocido como «el club de fútbol más verde del mundo», no solo usa un 100% de energía renovable, ha implementado menús  veganos, reciclaje de agua de lluvia y puntos de carga para vehículos eléctricos.

Otros clubes europeos han seguido el ejemplo, invirtiendo en energías renovables para alimentar estadios, utilizando biocombustibles en autobuses y ofreciendo entrenamientos sobre mejores prácticas ambientales para sus jugadores.

Paracaidismo y golf: huella individual alta

Si bien los viajes aéreos aumentan la huella de carbono del fútbol, otros deportes también enfrentan desafíos similares en términos ambientales. Los paracaidistas tienen la huella individual más alta en deportes, seguidos por los golfistas, incluyendo la fabricación y uso de pesticidas y fertilizantes. La Fórmula 1 estima que una temporada emite alrededor de 256 mil toneladas de CO2e, similar a las emisiones anuales de 55 mil autos normales.

A pesar de los esfuerzos individuales de algunos clubes y organizaciones, existe una falta de impulso masivo para descarbonizar el fútbol. Los críticos, como Thom Rawson, fundador de la organización asesora Sustainable Football, abogan por estándares de informes de carbono y normas mínimas para responsabilizar a los clubes.

Señala que la adhesión de la Premier League al Marco de Acción Climática del Deporte de las Naciones Unidas y los compromisos de reducción de emisiones de varios clubes son pasos positivos, pero se requiere un esfuerzo más concertado a nivel mundial.

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