entrevista
11/04

«Mi meta es que la circularidad sea un estándar en la cadena de valor de envases y embalajes en Chile»

La nueva directora de Pacto Chileno de los Plásticos, Alejandra Kopaitic, reconoce que el país requiere una "transformación" en cómo se diseñan, consumen y disponen los envases plásticos. Desde su sitial, busca inspirar un cambio de hábitos en la sociedad y su meta de corto plazo es "fortalecer la colaboración entre los actores" y que el Pacto se transforme en un "referente en sostenibilidad".

Alejandra Kopaitic acaba de asumir la dirección del Pacto Chileno de los Plásticos (PCP), la iniciativa liderada por la Fundación Chile y el Ministerio del Medio Ambiente,  conocida como «Circula el plástico» y que es parte de la Red Global de Pactos por los Plásticos.

Se trata de «un articulador clave», que reúne a empresas, gobiernos, sociedad civil y academia, «para implementar acciones y abordar soluciones», explica en esta entrevista con ESGHOY la ingeniera en medio ambiente y recursos naturales y máster en esas materias, cambio climático y desarrollo internacional de la Universidad de Manchester.

Antes de Fundación Chile, Kopaitic coordinó el Programa de Reciclaje Inclusivo con Recicladores de Base en la Municipalidad de Peñalolén, lideró el área de educación en Fundación Basura y estuvo a cargo del proyecto GEF Montaña de la ONU. Su faceta más mediática, eso sí,  ha sido @vayaconsumismo, en instagram, donde desde 2016 junto a su marido, Agustín Orozco, se ha dedicado a demostrar que un estilo de vida “basura cero” es posible.

Su meta a corto plazo es «fortalecer la colaboración entre los actores del sector» y sumar nuevos miembros. Aspira a consolidar al Pacto como un referente en sostenibilidad, «logrando que la circularidad sea un estándar en la cadena de valor de envases y embalajes en Chile».

Mercados finales

¿Cuáles  son los mayores desafíos que enfrenta Chile en términos de circularidad de envases y embalajes plásticos y cómo planeas abordarlos desde el PCP? 

Chile enfrenta grandes, múltiples y complejos desafíos. Uno crítico es la creación de mercados finales para ciertos tipos de resina plástica. Sin estos mercados, es difícil asegurar que los materiales reciclados sean efectivamente utilizados en la fabricación de nuevos productos, lo que limita el avance hacia una economía circular. Desde el Pacto Chileno de los Plásticos (PCP), queremos abordar este desafío implementando pilotos que demuestren que es posible generar estos mercados, logrando casos de éxito que puedan ser replicados en distintos tipos de productos, priorizando el uso de material reciclado en envases y embalajes (EyE) , y en caso de no ser posible en otros tipos de productos. Para esto también será necesario incorporar a la academia para avanzar en soluciones de I+D.

Otro desafío importante es la necesidad de educación y cambio de comportamiento tanto en los consumidores como en las empresas. Para lograr cerrar el círculo se requiere una transformación en cómo se diseñan, consumen y disponen los envases plásticos, al igual que en su fin de vida. Para lograr esto, desde el PCP impulsamos campañas de educación y sensibilización que no solo informan, sino que también inspiren un cambio de hábitos en la sociedad chilena.

Sumado a eso, es clave avanzar en instrumentos regulatorios y políticas públicas para crear un entorno que favorezca la circularidad. Es necesario que las normativas existentes se apliquen de manera efectiva y que se desarrollen nuevas políticas en pro de esos desafíos que incentiven la innovación y la colaboración en el sector. Desde el PCP, seguiremos trabajando estrechamente con el gobierno y otros actores clave para asegurar que las políticas públicas estén alineadas con los objetivos de circularidad y que se implementen de manera que generen un impacto real y continuo en la gestión de los plásticos en Chile.

El cambio

Kopaitic reconoce que el país requiere de un cambio cultural para transformar la economía hacia un modelo de circularidad. Lo que significa, dice, no solo rediseñar productos para que sean reutilizables o reciclables, sino también cambiar la mentalidad de consumidoras, consumidores y empresas hacia un enfoque que valore la reducción de residuos y la sostenibilidad.

«La adopción de prácticas como el reciclaje, la reutilización, la reparación y la minimización del uso de materiales implica un compromiso colectivo para priorizar la eficiencia de recursos y la protección del medio ambiente. No debemos olvidar que somos parte de la naturaleza y es importante reflexionar y cambiar el cómo nos estamos relacionando con ella», sentencia.

¿Qué oportunidades ves para mejorar la gestión de esto en Chile y cómo puede el PCP y las empresas en general liderar esos cambios? 

Hay muchas oportunidades para mejorar  y el Pacto Chileno de los Plásticos (PCP) juega un papel clave en liderar estos cambios. Uno de los mayores valores del Pacto es su capacidad para articular esfuerzos entre el sector público y privado, permitiendo implementar estrategias y acciones que las empresas no podrían realizar solas. Podemos fomentar discusiones estratégicas, con el objetivo de identificar y superar las barreras existentes. Esto incluye no solo levantar información relevante, sino también facilitar su acceso y comprensión, lo que es clave para clarificar los desafíos y oportunidades en este ámbito.

Además, el PCP tiene el potencial de impulsar la creación de políticas públicas más efectivas y de apoyar a las empresas en la adopción de prácticas más sostenibles. Al coordinar esfuerzos entre múltiples actores, podemos avanzar hacia un sistema más circular, donde los residuos se convierten en recursos valiosos en lugar de desperdicio, beneficiando tanto al medio ambiente como a la economía.

Nos enfocamos en impulsar y desarrollar estrategias y acciones que no solo identifiquen los problemas, sino que también ofrezcan soluciones concretas. Al promover iniciativas colaborativas y enfoques innovadores, podemos transformar los desafíos en oportunidades para mejorar la sostenibilidad y circularidad de los envases y embalajes plásticos en Chile.

Falta de infraestructura

¿Cuáles son los principales riesgos y oportunidades asociados a la implementación de una economía circular para envases y embalajes plásticos en Chile? 

La implementación de una economía circular para envases y embalajes plásticos en Chile ofrece muchas oportunidades. Primero, puede reducir significativamente los residuos y la contaminación, lo que beneficia tanto al medio ambiente como a la salud pública. Además, impulsa la innovación, permitiendo a las empresas desarrollar nuevos materiales y tecnologías que faciliten el reciclaje y la reutilización. También, al adoptar estos principios, las empresas se posicionan mejor para cumplir con normativas cada vez más estrictas, evitando sanciones y fortaleciendo su cadena productiva.

Sin embargo, existen riesgos que no se pueden ignorar. La falta de infraestructura adecuada para el reciclaje en Chile es un desafío significativo, que podría limitar el impacto de estas iniciativas. Asimismo, la resistencia al cambio, tanto en las empresas como entre los consumidores, puede ralentizar la transición hacia un modelo circular. Finalmente, los desafíos regulatorios, como la falta de claridad en las políticas públicas, pueden crear incertidumbre, dificultando la planificación y la inversión a largo plazo. La clave estará en cómo el país y las empresas enfrenten estos riesgos y aprovechen las oportunidades para avanzar hacia un sistema más sostenible y circular.

Superar dificultades

¿Cómo evalúas el marco regulatorio actual en Chile en relación con la gestión de residuos plásticos y qué cambios o mejoras consideras necesarios? 

El marco regulatorio en Chile ha avanzado considerablemente en la gestión de residuos plásticos, pero aún enfrenta desafíos para lograr una implementación efectiva. Un ejemplo destacado es la Ley REP de Envases y Embalajes (EyE), que comenzó a implementarse en septiembre de 2023. Aunque significa un gran paso hacia la circularidad, ha presentado desafíos como la calidad del material recolectado, el cumplimiento de metas y la falta de valorizadores para ciertos materiales. Es fundamental seguir trabajando para superar estas dificultades y garantizar que la ley cumpla con sus objetivos.

Por otro lado, la Ley PUSU, que regula los plásticos de un solo uso, también enfrenta retos. Recientemente, se aprobó la prórroga de una de sus etapas más importantes, que entrará en vigor en febrero de 2026. Este retraso subraya la necesidad de preparar adecuadamente el ecosistema para asegurar que la implementación sea exitosa.

Otro aspecto crucial son las barreras regulatorias que dificultan la implementación de modelos de reutilización en productos como cosméticos y alimentos para mascotas. Es esencial avanzar en la eliminación de estas barreras para fomentar prácticas más sostenibles en estos sectores.

En resumen, aunque se ha progresado, es necesario fortalecer la implementación de las regulaciones existentes, trabajar en la superación de los desafíos actuales y continuar desarrollando nuevas políticas que promuevan una gestión más eficiente y sostenible de los residuos plásticos en Chile.

¿Qué estrategias implementarías para fomentar la colaboración entre los diversos actores de la cadena de valor, incluyendo empresas, gobierno, ONGs y la sociedad civil? 

Fomentar la colaboración entre los diversos actores de la cadena de valor requiere implementar estrategias tales como la creación de alianzas multisectoriales, que reúnan a empresas, gobierno, ONGs y la sociedad civil, en plataformas de diálogo y acción conjunta. Este tipo de instancias facilitaría la identificación de desafíos comunes y el desarrollo de soluciones colectivas.

También es importante impulsar la innovación conjunta mediante proyectos piloto que involucren a todos los actores, demostrando el valor de la colaboración en la creación de nuevos mercados. Además, es fundamental llevar a cabo campañas de educación y sensibilización que promuevan un cambio de comportamiento en toda la sociedad.

A nivel de políticas públicas, es clave que todas las partes interesadas participen en su desarrollo e implementación, asegurando que reflejen las necesidades reales de cada sector. Finalmente, fomentaría la transparencia y el acceso a la información, para que todos los actores puedan aprender de las mejores prácticas y replicarlas.

Estas estrategias son esenciales para avanzar hacia una economía circular en la gestión de envases y embalajes plásticos en Chile.

¿Qué rol juegan la educación y la concientización pública en la estrategia del PCP y cómo planeas potenciar estos aspectos durante tu gestión? 

Son pilares fundamentales en la estrategia. Estas herramientas son esenciales para promover un cambio de comportamiento en la sociedad, desde la forma en que consumimos y desechamos plásticos hasta cómo entendemos el impacto de nuestras acciones y decisiones diarias en el medio ambiente.

Durante mi gestión, seguiremos potenciando estos aspectos mediante la implementación de campañas educativas masivas, que no solo informen, sino que también motiven a la acción. Es clave que estas campañas lleguen a todos los niveles de la sociedad, desde escuelas hasta empresas y comunidades locales, asegurando que cada persona entienda su rol en la transición hacia una economía circular.

La educación no solo debe enfocarse en los consumidores, sino también en las empresas y tomadores de decisiones, para que todos los actores estén alineados en el objetivo de reducir la contaminación plástica y fomentar la circularidad.