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16/06

Minería 2025: señales de sostenibilidad en una industria aún tensionada por lo regulatorio y ambiental

La séptima edición del estudio Señales de la Minería, elaborado por Vantaz Group y CESCO, revela una industria optimista respecto al ciclo inversor y los precios del cobre, pero enfrentada a su mayor desafío: integrar la sostenibilidad más allá del discurso, enfrentando con hechos los cuellos de botella verdes, sociales y regulatorios.

En un escenario de recuperación económica y mayor optimismo de los inversionistas, la industria minera chilena muestra avances en indicadores clave, pero enfrenta cuellos de botella que cuestionan su compromiso con un desarrollo sostenible. Así lo revela la séptima edición del estudio Señales de la Minería 2025, elaborado por Vantaz Group y el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO).

Con más de 380 participantes del ecosistema minero, desde empresas productoras hasta proveedores, gremios y organismos públicos, el estudio ofrece un termómetro de percepciones y expectativas de una industria que sigue siendo clave para la economía chilena… y para la transición energética global.

Optimismo económico y auge inversor

Según el informe, los índices de expectativa sobre inversión minera alcanzan su punto más alto en cinco años, con una puntuación de 80 sobre 100. Esta percepción va de la mano con una recuperación sostenida en la cartera de proyectos informada por Cochilco y un precio del cobre que sigue generando expectativas favorables. A nivel macro, también mejoran las perspectivas sobre la situación económica nacional, con un viraje desde el pesimismo crónico de años anteriores hacia una confianza más robusta en el mediano plazo.

¿Y la sostenibilidad?

El estudio advierte que los principales cuellos de botella para el desarrollo de nuevos proyectos no son técnicos ni financieros, sino institucionales y sociales. La «incertidumbre regulatoria», los «tiempos de tramitación» y los «conflictos socioambientales» encabezan el ranking de obstáculos. Este hallazgo reabre la pregunta de fondo: ¿la industria está avanzando realmente hacia un modelo sostenible o solo busca minimizar fricciones en el camino del crecimiento?

La presión por aprobar permisos, la dependencia de insumos críticos sujetos a medidas arancelarias y la creciente tensión territorial con comunidades locales muestran que la sostenibilidad aún no está del todo internalizada en el corazón de las estrategias mineras.

Costos, insumos y riesgos climáticos

Tanto las empresas mineras como sus proveedores anticipan alzas importantes en los costos de agua y energía, dos recursos clave en la agenda ESG, lo que suma presión a la urgencia de transitar hacia modelos más eficientes. El agua, en particular, se perfila como uno de los insumos más sensibles, no solo por su impacto financiero, sino por su dimensión ambiental y social.

Además, el informe evidencia una alta dependencia de China en insumos como bolas de molienda, neumáticos y reactivos químicos, elevando el riesgo de disrupciones logísticas o alzas abruptas de precio por cambios en la política comercial global.

Estrategia o reacción

El documento de Vantaz y CESCO no menciona explícitamente la dimensión climática o las estrategias de descarbonización, pero deja entrever que los avances en sostenibilidad aún están lejos de ser sistémicos. Si bien el optimismo económico puede ser un motor para nuevas inversiones, el desarrollo minero enfrenta hoy exigencias mucho más complejas: incorporar a las comunidades, reducir huellas ambientales y cumplir estándares internacionales en gobernanza y transparencia.

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