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11/09

El “oro gris” chileno que impulsa pantallas, semiconductores e hidrógeno verde

A diferencia de otros metales críticos, cuenta con un mercado consolidado, alta reciclabilidad y cadenas de suministro ya establecidas. El Laboratorio de Investigación Aplicada en Metalurgia Extractiva (LIAM) de la PUCV desarrolló una tecnología pionera que utiliza gas hidrógeno y cal para procesarlo de manera más limpia y eficiente.

Chile lidera un tercio de las exportaciones mundiales de molibdeno y, está impulsado innovación que apunta a modernizar los procesos usados por medio siglo, abriendo espacio a una industria más eficiente y con menor huella ambiental.

Con la transición energética como telón de fondo, pese a ser un subproducto de la minería del cobre, el mineral ha adquirido vida propia como recurso de alto valor. Chile es uno de los principales productores mundiales, con un 15% del mercado global y el liderazgo en exportaciones, concentrando un 33% del comercio internacional.

A diferencia de otros metales críticos, cuenta con un mercado consolidado, alta reciclabilidad y cadenas de suministro ya establecidas. Según Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, su fortaleza radica en que «ya cuenta con un mercado global consolidado, alta reciclabilidad y cadenas de suministro en funcionamiento».

Un metal que está en todas partes

El molibdeno es fundamental en la vida cotidiana. Sus propiedades, alta resistencia a la corrosión y excelente conductividad, lo hacen insustituible en componentes tecnológicos. Está presente en turbinas de avión, motores, pantallas de celulares, computadores y televisores gracias a su rol en los electrodos transparentes de cristal líquido.

Pero su relevancia va más allá del consumo masivo. Es clave en energía nuclear avanzada, desalinización de agua, fabricación de semiconductores y en la infraestructura para el hidrógeno verde.

Innovación chilena: hacia un proceso más limpio

El desafío no solo está en la extracción, sino también en el procesamiento. En Chile, el Laboratorio de Investigación Aplicada en Metalurgia Extractiva (LIAM) de la Universidad Católica de Valparaíso, adherente de Compromiso Minero, desarrolló una tecnología pionera que utiliza gas hidrógeno y cal para procesar el molibdeno.

El proyecto, liderado por el académico Álvaro Aracena, busca reducir consumo energético, simplificar procesos y evitar la liberación de azufre al aire. Según Aracena, se trata de «un cambio radical en el tratamiento de minerales de molibdeno, generando una mayor cantidad de este mineral en forma más eficiente, actualizando tecnologías utilizadas desde hace 50 años».

El molibdeno no solo es clave tecnológicamente: también es altamente rentable. Mientras el cobre ronda los 4,5 dólares la libra, el molibdeno alcanza los 28 dólares la libra, casi seis veces más.

Los principales destinos de exportación son China, Países Bajos, Japón y Corea del Sur, donde se utiliza en industrias de alta tecnología.

Su potencial también se está abordando desde la academia. Marcelo Lucero Yáñez, director de la Escuela de Ingeniería, Energía y Tecnología de AIEP, sostiene que «desde la educación superior, proyectamos al molibdeno como un mineral estratégico para el futuro de Chile. Su importancia radica no solo en el aporte directo a la economía nacional, sino también en el valor agregado que genera en energías limpias, infraestructura y transporte».