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05/06

Morgan Stanley: empresas mantienen estrategias de sostenibilidad, pero con menor velocidad y más presión regulatoria

El informe Sustainable Signals: Corporates 2026 muestra que más del 90% de los líderes corporativos dice avanzar en sostenibilidad, pero reconocen espacios de mejora. La regulación es mirada tanto como motor como fuente de costos y riesgos legales.

La sostenibilidad corporativa sigue presente en la agenda de las empresas globales, aunque su avance ocurre en un contexto más exigente, marcado por mayores barreras de inversión, incertidumbre macroeconómica, presión regulatoria y una creciente necesidad de demostrar valor.

Un 47% señala que hay espacio para mejorar, cifra que sube más de diez puntos frente a 2025 y 2024.

Esa es una de las principales lecturas que deja el informe Sustainable Signals: Corporates 2026, publicado por el Morgan Stanley Institute for Sustainable Investing, a partir de una encuesta realizada a 300 tomadores de decisión en sostenibilidad de empresas públicas y privadas de Norteamérica, Europa y Asia Pacífico.

La convicción de fondo,  se mantiene. Según Morgan Stanley, un 88% de los encuestados considera que la sostenibilidad tiene valor comercial para su empresa, mientras que un 87% la define como un ejercicio de mitigación de riesgos crítico para el éxito de la firma.

El estudio fue realizado entre el 11 de marzo y el 13 de abril de 2026 y considera compañías con al menos US$100 millones en ingresos anuales, además de50 participantes de Medio Oriente y Norte de África, aunque esas respuestas no fueron incorporadas al total global con el objetivo de mantener la comparabilidad con las ediciones anteriores.

De creación de valor a combinación con gestión de riesgos

Uno de los cambios más relevantes está en la forma en que las empresas entienden el rol de la sostenibilidad dentro de su estrategia de largo plazo. En 2025, el 53% de los encuestados veía la sostenibilidad principalmente como una oportunidad de creación de valor. En 2026, esa cifra baja al 22%. Pero esto no implica que las empresas hayan dejado de verla como una oportunidad: lo que crece con fuerza es una mirada combinada.

El informe muestra que el 62% de las compañías afirma ahora que la sostenibilidad impacta su estrategia de largo plazo tanto como una oportunidad de creación de valor como una herramienta de gestión de riesgos. En 2025, esa visión alcanzaba al 35%.

Este cambio refleja una evolución importante. La sostenibilidad ya no aparece solo como una vía para generar crecimiento, eficiencia o diferenciación, sino también como una herramienta para anticipar riesgos físicos, regulatorios, financieros, reputacionales y operacionales. En ese sentido, el informe sugiere una agenda más madura, donde el valor económico y la gestión de riesgos comienzan a analizarse de manera conjunta.

¿Qué sigue para la sostenibilidad corporativa?

Inversión e incertidumbre macroeconómica: las barreras

Un 39% de los encuestados considera la necesidad de inversión entre sus tres principales obstáculos, frente al 24% de 2025. Sin embargo, el salto más significativo aparece en la incertidumbre macroeconómica: un 36% la menciona como una de sus principales barreras, más del doble del 15% registrado el año anterior.

La falta de datos para informar la estrategia llega al 30%, la incertidumbre sobre el panorama regulatorio y de políticas públicas alcanza el 29%, y la dificultad para traducir la estrategia en acciones tácticas llega al 28%. Todas estas barreras suben de manera importante frente a 2025.

El dato es relevante porque muestra que las empresas no solo enfrentan el desafío de definir compromisos, sino también de ejecutarlos bajo condiciones más complejas. La sostenibilidad compite por recursos en un entorno de mayor incertidumbre, presión financiera, exigencias regulatorias y necesidad de resultados medibles.

Además, el informe destaca que en 2026 ningún encuestado dijo que su empresa no enfrenta barreras para implementar su estrategia de sostenibilidad, mientras que en 2025 esa respuesta había alcanzado al 7%.

La regulación gana protagonismo como motor y como riesgo

La regulación aparece como uno de los ejes más determinantes del informe. Casi la mitad de los encuestados, un 49%, señala el cumplimiento regulatorio como una de las tres principales razones por las que su empresa desarrolla una estrategia de sostenibilidad. En 2025, esa cifra era de 23%.

El aumento es significativo. Aunque Morgan Stanley advierte que la presión regulatoria se ha moderado en algunas regiones, las empresas con operaciones globales pueden seguir expuestas a mayores exigencias en otras geografías. Por eso, la regulación no solo está impulsando la acción, sino que también está obligando a las compañías a adaptar sus procesos, métricas y formas de gobernanza.

Pero la misma regulación que motiva la acción también aparece como fuente de preocupación. Un 33% de los encuestados identifica los mayores costos o riesgos legales derivados de la regulación en sostenibilidad como la principal forma en que esta agenda podría generar desafíos para sus empresas en los próximos cinco años. En 2025, esa cifra era de 15%.

A ello se suma un 25% que menciona los costos de cambiar procesos productivos, operativos o de cadena de suministro como un riesgo que podría traducirse en mayores precios para los clientes o menor rentabilidad.

Ingresos y rentabilidad, las principales oportunidades

Pese a las mayores barreras, las empresas encuestadas siguen viendo oportunidades económicas asociadas a la sostenibilidad. Más de la mitad identifica el crecimiento de ingresos o la mayor rentabilidad como las principales vías mediante las cuales la sostenibilidad podría crear valor en los próximos cinco años.

El 31% de los encuestados menciona el crecimiento de ingresos como la principal oportunidad, superando a la rentabilidad, que alcanza el 27%. También aparecen como oportunidades el menor costo de capital o deuda, la atracción y retención de talento, la consolidación sectorial y la mejora en la generación de caja.

Aunque el informe muestra que en 2026 los encuestados reportan más dificultades para medir el ROI de las inversiones en sostenibilidad que en 2025, la mayoría todavía sostiene que puede medirlo con una facilidad comparable a otras inversiones corporativas. En 2026, un 73% declara que puede medir el retorno de las actividades de sostenibilidad tan fácilmente como el de otras iniciativas, cifra menor al 83% del año anterior.

Los riesgos climáticos son vistos como cada vez más probables

Otro hallazgo clave está en la percepción de los riesgos climáticos. Más de tres cuartos de los encuestados considera que los riesgos físicos del clima, como eventos extremos, incendios o inundaciones, y los riesgos de transición climática tendrán impactos financieros probables en sus operaciones durante los próximos cinco años.

En el caso de los riesgos físicos, el informe señala que, en promedio, un 78% considera muy o algo probable que generen impactos negativos, frente al 65% de 2025. La preocupación más fuerte está en los costos operacionales: un 63% ve como muy probable que eventos como climas extremos eleven los costos de operación.

Respecto de los riesgos de transición, más del 80%, en promedio, considera muy o algo probable que afecten las operaciones, frente al 71% de 2025. Las presiones de costos —como mayores precios de energía o primas de seguros— encabezan las preocupaciones, con un 40% que las considera muy probables.

El informe también entrega una señal de cautela: aunque más de tres cuartos de los encuestados dice estar preparado para enfrentar los riesgos físicos del clima, solo un 19% afirma sentirse muy preparado, cifra menor al 34% de 2025.

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La sostenibilidad se integra más a la gobernanza corporativa

Un 63% de los encuestados afirma que decisiones clave de negocio, como presupuesto de capital, inversión en I+D, aprobación de nuevos productos o fusiones y adquisiciones, están sujetas a criterios de sostenibilidad. En 2025, esa cifra era de 51%.

Un 62% reporta responsabilidad a nivel de directorio sobre sostenibilidad, frente al 42% del año anterior. También se observa un aumento de los comités internos de sostenibilidad que reportan directamente al directorio y de aquellos presididos por ejecutivos de nivel C-level.

En paralelo, las expectativas de los inversionistas ganan protagonismo. Un 42% de los encuestados las ubica entre las tres principales razones para perseguir una estrategia de sostenibilidad, casi el doble del 21% registrado en 2025.

Solo un 10% de los encuestados ocupa un rol exclusivamente dedicado a sostenibilidad, mientras que el resto combina esa responsabilidad con otras funciones, especialmente estrategia, gestión de riesgos o finanzas. Además, un 15% señala que participa en decisiones sobre gobernanza y gestión de riesgos de inteligencia artificial.

Diferencias regionales

En Norteamérica, el 50% de los líderes de sostenibilidad afirma que sus empresas están cumpliendo o superando expectativas, una baja frente al 65% de 2025. A diferencia de Europa y Asia Pacífico, la creación de valor aparece como la principal motivación para desarrollar estrategias de sostenibilidad, con un 50% de menciones entre las tres razones principales.

En Norteamérica los costos o riesgos legales derivados de cambios regulatorios aparecen como la principal fuente de preocupación futura, con un 42%, por encima de Europa y Asia Pacífico, donde ambos alcanzan un 28%.

En Europa, el avance también se modera. Un 51% de los líderes reporta que sus empresas cumplen o superan expectativas, frente al 69% de 2025. La regulación ocupa un lugar central: el 55% menciona el cumplimiento normativo como una de sus tres principales motivaciones, por encima de Norteamérica y Asia Pacífico.

Europa también destaca por identificar el crecimiento de ingresos como la principal vía de creación de valor asociada a la sostenibilidad, con un 38%, por encima de otras regiones.

En Asia Pacífico, un 46% de los líderes de sostenibilidad reporta cumplimiento o superación de expectativas, por debajo del 60% registrado en 2025. La incertidumbre macroeconómica aparece con especial fuerza como barrera: un 37% la menciona entre sus tres principales obstáculos, en línea con la necesidad de altos niveles de inversión. Además, la región muestra una mayor relevancia de las expectativas de inversionistas, con un 47%, por encima de Norteamérica y Europa.

En Medio Oriente y Norte de África, cuyos datos se presentan de forma separada, la creación de valor aparece como una motivación particularmente fuerte: un 56% la menciona entre las tres principales razones para avanzar en sostenibilidad. Además, el 42% identifica el crecimiento de ingresos como la principal oportunidad de valor para los próximos cinco años. El informe advierte que la encuesta estuvo en terreno entre marzo y abril de 2026, por lo que las respuestas podrían haber sido influidas por eventos geopolíticos que afectaban a la región durante ese período.

Agenda más exigente

El informe sugiere que 2026 podría marcar una etapa de mayor disciplina para la sostenibilidad corporativa: menos centrada en declaraciones generales y más enfocada en ejecución, gobernanza, regulación, medición de retorno y gestión de riesgos.

La sostenibilidad continúa siendo vista como una fuente de valor comercial y una herramienta de mitigación de riesgos, aunque ahora debe sostenerse frente a mayores costos, incertidumbre macroeconómica, exigencias regulatorias y riesgos climáticos más visibles.

La sostenibilidad sigue formando parte de la estrategia empresarial, pero bajo condiciones más complejas y con mayores exigencias de implementación. Para las compañías, el desafío ya no está solo en declarar compromisos, sino en demostrar cómo estos se traducen en ingresos, rentabilidad, resiliencia, gobernanza y toma de decisiones.