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04/02

Mucho discurso, poca medición: la brecha que frena al ESG en las empresas

Estudio de Acción Empresas y Azerta reveló que la sostenibilidad dejó de ser solo una exigencia regulatoria para transformarse en un factor clave de credibilidad, liderazgo y competitividad. Aunque las compañías avanzan en estrategia y gobernanza, persisten brechas en indicadores, gestión de riesgos y equidad de género.

La relación entre sostenibilidad, liderazgo y reputación corporativa en Chile se consolida, pero con desafíos persistentes en su implementación cotidiana. Así lo reveló la tercera edición del estudio «Liderazgo, ESG y Reputación Corporativa», elaborado por Acción Empresas y Azerta, que analiza cómo las organizaciones están integrando los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en su gestión estratégica y en la construcción de confianza con sus grupos de interés.

Lejos de tratarse solo de una tendencia comunicacional, el estudio muestra que el desempeño ESG se ha transformado en una variable central para la reputación empresarial. En un contexto marcado por mayores exigencias regulatorias, presión pública y expectativas crecientes de inversionistas, clientes y comunidades, las compañías reconocen que su credibilidad depende cada vez más de la coherencia entre lo que declaran y lo que efectivamente hacen.

Foco en la alta dirección

La investigación, aplicada entre octubre de 2025 y enero de 2026, recogió la percepción de 69 profesionales con roles estratégicos dentro de sus organizaciones. La muestra está compuesta mayoritariamente por altos ejecutivos: un 62,3% corresponde a gerentes de área y un 13% a gerentes generales, provenientes principalmente de grandes empresas con alta visibilidad pública.

Más del 75% de las organizaciones participantes cuenta con más de mil colaboradores y el 82,6% tiene más de 25 años de operación, con presencia relevante de sectores como energía, recursos naturales, banca, servicios financieros, retail y consumo. Este perfil permite observar cómo las grandes compañías están abordando la agenda ESG desde una perspectiva estratégica y reputacional.

El estudio no busca ser estadísticamente representativo del universo empresarial, sino caracterizar tendencias, brechas y prácticas en un grupo selectivo de organizaciones líderes. En ese marco, confirma una asociación sostenida entre desempeño ESG y reputación corporativa, presente desde su primera versión en 2023.

ESG como activo reputacional

Uno de los hallazgos centrales es la consolidación del ESG como una palanca clave para la reputación. Un 73,9% de los encuestados califica con nota 4 o 5, en una escala de 1 a 5, la influencia del desempeño ESG en la imagen corporativa, mientras solo un 4,3% la sitúa en niveles bajos.

En coherencia con esta valoración, la reputación y la marca aparecen como el principal beneficio asociado a la inversión en sostenibilidad, superando incluso a factores como la atracción de inversionistas o la gestión de riesgos.

Uno de los mensajes más claros del estudio es que la reputación no se construye principalmente a través del marketing, sino desde la coherencia interna.

Ante la pregunta por los factores más determinantes para la reputación corporativa, los encuestados priorizaron:

  • El alineamiento entre propósito, estrategia y sostenibilidad (63,8%).
  • Una cultura organizacional basada en valores y ética (53,6%).
  • El compromiso del CEO y del directorio (49,3%).
  • Un liderazgo visible y coherente (46,4%).

En contraste, las campañas comunicacionales o iniciativas aisladas registran apenas un 4% de menciones.

El dato confirma que, para las organizaciones, la reputación se juega principalmente en la consistencia entre discurso y operación, en la forma en que el liderazgo encarna los compromisos ESG y en la manera en que estos se integran en la cultura interna.

Adhesión y brechas operativas

El estudio evidencia un avance significativo en términos de gobernanza formal de la sostenibilidad. Un 81,2% de las empresas declara contar con un cargo formal de sostenibilidad, el mismo porcentaje señala que el ESG forma parte central de su estrategia corporativa y un 78,3% percibe un alto respaldo del liderazgo. Sin embargo, este alineamiento estratégico no siempre se traduce en una integración transversal.

Solo un 21,7% de las organizaciones cuenta con indicadores ESG en todas sus áreas, lo que revela que la incorporación de métricas sostenibles sigue siendo parcial y desigual.

En la práctica, muchas empresas avanzan en definiciones, políticas y estructuras, pero enfrentan dificultades para llevar estos principios a la gestión cotidiana, a los procesos de evaluación y a los sistemas de incentivos.

Riesgos ESG: el clima y los territorios en el centro

En materia de riesgos, el estudio identifica con claridad los factores con mayor potencial impacto reputacional en los próximos cinco años.

Los efectos del cambio climático lideran las preocupaciones, con un 43,5% de menciones, seguidos por:

  • Conflictos con comunidades locales (30,4%).
  • Impactos ambientales de las propias operaciones (27,5%).
  • Uso inadecuado de datos y privacidad (26,1%).
  • Exigencia regulatoria creciente (26,1%).
Gestión sin números: el desafío de cuantificar

Si bien un 87% de las organizaciones declara contar con procesos formales para gestionar riesgos ESG, la medición de su impacto económico sigue siendo una tarea pendiente. Solo un 31,9% reporta una cuantificación integral de los riesgos ambientales, mientras un porcentaje similar reconoce no haberla realizado o estar recién planificándola.

Esta brecha limita la integración del ESG en la toma de decisiones estratégicas, en la evaluación de inversiones y en la planificación financiera, reforzando la percepción de que, en muchos casos, la sostenibilidad aún opera en paralelo al negocio.

El estudio confirma que la reputación se construye principalmente en la relación con personas y territorios.

Los grupos de interés prioritarios son:

  • Colaboradores y empleados (84,1%).
  • Clientes y consumidores (72,5%).
  • Comunidades locales (50,7%).

Más de la mitad de las organizaciones declara involucrarlos de forma permanente o al menos anual en la definición de prioridades ESG, aunque un 10,1% reconoce no contar con mecanismos formales de participación.

Mirando hacia el futuro, las organizaciones anticipan que uno de los principales desafíos será la divulgación obligatoria de información ESG, mencionada por un 36,2% a cinco años plazo. A 25 años, destacan la integración de inteligencia artificial (71%) y la carbono neutralidad (65,2%).

Pese a ello, solo un 56,5% declara contar con una inversión moderada o alta en ESG para los próximos tres años.

Las principales necesidades identificadas para avanzar se concentran en:

  • Herramientas tecnológicas (58%).
  • Capacitación especializada (47,8%).
  • Recursos financieros (46,4%).
  • Mejores marcos regulatorios (42%).

Aunque el 81% considera que la inteligencia artificial será clave para la gestión ESG y reputacional, solo un 17% utiliza herramientas digitales avanzadas.

Desiguales y brechas  

La agenda de equidad de género en instancias de liderazgo muestra un panorama fragmentado. Casi la mitad de las organizaciones (48%) no cumple ni tiene claridad sobre su adecuación a la Ley «Más Mujeres en Directorios».

Solo un 14,5% declara cumplir plenamente y un 15,9% se encuentra en proceso. Las principales barreras identificadas son:

  • Escasez de candidatas con experiencia sectorial (36,4%).
  • Resistencia cultural interna (28,8%).
  • Prácticas de reclutamiento poco inclusivas (15,2%).
  • Brief 3er estudio Liderazgo, ES…
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