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06/01

Mujeres en Chile trabajan más horas que los hombres y están menos conformes con sus labores

El informe Zoom de Género elaborado por el OCEC UDP, ChileMujeres y la Cámara de Comercio de Santiago, basado de en datos de la Encuesta de Bienestar Social (EBS), destaca diferencia de 2,2 horas entre ambos sexos y una brecha importante entre distribución del tiempo y bienestar laboral.

Las mujeres ocupadas trabajan, en promedio, 12 horas diarias, frente a las 10,8 horas de los hombres. En el caso de los inactivos, la brecha aumenta: 4,7 horas vs. 2,2,  si se analizan las horas destinadas a labores no remuneradas.

El informe Zoom de Género elaborado por el OCEC UDP, ChileMujeres y la Cámara de Comercio de Santiago, basado de en datos de la Encuesta de Bienestar Social (EBS), destaca también la relación entre la distribución del tiempo y la satisfacción personal y advierte que el 27,3% de las mujeres declara estar insatisfecha con el equilibrio entre su vida laboral y personal, en comparación con el 24,3% de los hombres.

 

Entre los ocupados, ese sentimiento es más alto entre las asalariadas del sector público (31,4%) y privado (29,5%), «lo que refleja las dificultades que enfrentan las mujeres en empleos dependientes para conciliar sus responsabilidades laborales y domésticas», señala el documento.

El 40,2% de las mujeres que trabajan 14 horas o más al día se siente insatisfecha, una cifra que supera el promedio general «y evidencia el impacto desproporcionado de largas jornadas laborales en la vida de las mujeres», destaca el informe

Educación y niños

El nivel educativo y la composición del hogar también juegan un rol importante en la brecha de género.

En hogares con niños, las mujeres ocupadas destinan 1,8 horas más al trabajo no remunerado que los hombres. Además, las brechas son más pronunciadas en los segmentos con menor nivel educativo, quienes tienen estudios inferiores a secundaria completa asumen una carga global 2,4 horas mayor que sus contrapartes masculinas.

Según el estudio estas desigualdades no solo limitan las oportunidades de las mujeres para avanzar profesionalmente, sino que también afectan su salud mental y calidad de vida. El documento subraya la necesidad de políticas públicas y empresariales que reduzcan estas brechas.

Algunas soluciones podrían incluir mayor flexibilidad laboral, sistemas de cuidado accesibles y medidas para redistribuir las responsabilidades domésticas entre hombres y mujeres, pues, sin un cambio estructural, «las mujeres seguirán soportando una carga desigual que limita su desarrollo integral».

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