ESGLIVE
11/05

«Necesitamos robustecer el mercado eléctrico; hacer convivir tecnologías antiguas con nuevas, para una operación fluida y de calidad»

El gerente general de Imelsa Energía, Rodrigo Moya, reconoce que el nuevo sistema, con las renovables como protagonistas, plantea desafíos. Veníamos de centrales a carbón, gas o diésel, "súper predecibles y proyectables" y la nueva generación "ha puesto un poco en jaque" la operación.

En entrevista con ESGHOY, el gerente general de Imelsa Energía, Rodrigo Moya, dice que la transición energética en Chile «va bien encaminada» para alcanzar las cero emisiones en 2050. El año pasado el país logró que el 63% de la red eléctrica nacional proviniera de fuentes renovables, «y la meta es llegar al 80% en 2030, lo que es alcanzable, sostiene.

Imelsa es un comercializador de energía, que opera como un bróker en la compra de energía de diversas fuentes de generación y la entrega a clientes libres. En este ESGLIVE conversamos sobre la verdadera revolución sostenible que vive el país y de la creciente demanda por el uso de energías renovables por parte de las empresas: «Hoy no podemos cumplir el 100% de la demanda con energías renovables, pero va a ir migrando paso a paso».

La compañía nació en 2017 y hoy tiene «casi 300 clientes», cuenta Moya, y la autodefine como un
«partner energético» para las empresas, al explicar que trabajan con aquellas con potencia conectada superior a los 500 KW, a las que desde 2015 la ley les permite convertirse en clientes libres.

¿Cuáles son entonces los principales desafíos que enfrentan las empresas chilenas al adoptar este tipo de contrato?

Cuando pasas al mercado libre, comparar ofertas entre suministradores, es un tema un poquito más complejo y, en general, las compañías como la nuestra tienen mucho trabajo de educar al cliente. Lo que nos dice la evidencia, en todo caso, es que la mayoría de los clientes se quedan en esta modalidad. Hay una curva de aprendizaje, pero una vez que ven los beneficios, permanecen en el mercado libre

 ¿Qué rol juega en esto la sostenibilidad de las empresas?

Como Inmensa Energía, estamos comprometidos con la transición energética del país. Y para eso, tenemos que entregar oferta  que tenga esa diferencia. Un agricultor es un cliente regulado que puede elegir si quiere comprar un electrón verde o térmico. Hemos basado nuestra matriz principalmente en energías renovables y eso también hace que muchos clientes nos elijan. Cerca del 80% de la energía que vendemos proviene de fuentes renovables,

Construimos un sello renovable, auditado de manera externa, donde certificamos que toda la energía que entregamos viene de fuentes renovables y muchas compañías ven eso como un valor agregado. También tenemos una certificación a escala internacional, que puede ser presentada a sus casas matrices. Ahí  tienes una diferenciación con respecto a ser un cliente regulado, donde estas certificaciones no te las entregan a ti.

¿La tendencia es a que cada vez haya más clientes libres?

Sí. Vemos que muchos de los que cumplen con los requisitos se han cambiado.

 ¿Tienen generación propia?

Tenemos, pero la mayoría viene de terceros. Tenemos algunos proyectos que nos quedamos y otros que se venden a terceros.

Los desafíos

¿Cuáles son los desafíos regulatorios del país para que las energías renovables sigan avanzando?

El año pasado un 37% de la matriz fue de energías renovables no convencionales, si agregas de embalse e hidráulica, representa un 63% de la matriz. Es un avance muy importante. Cuando uno mira la capacidad instalada, no la generación eléctrica, el sistema tiene 35 TW y de esos, un 38% es térmico y un 62% renovable.
Cuando uno mira las energías más nuevas, las que han tenido un boom en el último tiempo, la eólica y solar, son 15 TW.

Esto no ha estado exento de desafíos. Esta es una generación energética distinta a la que todos los sistemas estaban acostumbrados. Está pasando en Chile y en todas partes. Veníamos de centrales con un insumo primario, carbón o gas o diésel, que son elementos súper predecibles y plantas de producción súper proyectables. Esto ha puesto un poco en jaque la manera en que operamos los sistemas.  Y se van produciendo ciertas disrupciones. Como país tenemos un plan y una política energética nacional y esa política nos dice que queremos tener un 100% de cero emisiones a 2050, reducir en un 60% los gases de efecto invernadero que vienen del sector de energía. Así que los lineamientos van en la dirección de agregar más renovables.

¿Y avanzamos a buen ritmo?

Vamos bien encaminados. Hay cosas que hay que ir perfeccionando para que haya mayor incentivo para que estas tecnologías se acoplen bien al sistema y que todos los participantes tengan calidad, que no haya grandes disrupciones en el mercado y la regulación  vaya acompañando.

Hoy hay 5 mil megas de centrales a carbón, de esas ya se ha retirado un 25% y al 2025 será otra buena parte, todo eso hay que sustituirlo y los llamados son las energías renovables. Hay desafíos que hablan un poco de cómo vamos a operar el sistema, cómo va a ser el acompañamiento de combustibles, como el gas natural, para la transición, cómo se mejoran los procesos de planificación de la transmisión.

Vamos por la senda correcta, pero falta camino por recorrer.

¿Cuál sería, en ese contexto, el principal desafío?

Se ha hablado mucho de este tema, la permisología, cuánto demora un proyecto desde que se planea hasta que se ejecuta. Tenemos ciertas distorsiones de mercado que se han ido generando por la aparición de estas nuevas tecnologías  y ahí necesitamos robustecer la manera en que funcionan nuestros mercados eléctricos. También cómo podemos operar y hacer convivir las tecnologías, un poquito más antiguas, con las nuevas para que tengamos una operación más fluida y de calidad.

También es importante la digitalización y automatización, porque efectivamente para todas estas cosas es imprescindible tener capacidad de análisis, de data, de visualización, de información en tiempo real, eso hay que ir profundizándolo. Se está trabajando en esa vía, pero falta mucho más por recorrer.