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17/05

Net Zero Banking Alliance: ¿La última víctima del movimiento anti-ESG?

El retiro de los principales bancos estadounidenses de la alianza es un síntoma del creciente rechazo hacia las políticas ESG en ciertos sectores de ese país, donde la polarización ha jugado un papel clave. Expertos explican a ESGHOY que no abandonan a la gestión del riesgo climático, sino que es una redefinición del enfoque para evitar conflictos regulatorios y políticos. A Chile, por ahora, no ha llegado la polémica.

A comienzos de 2025, seis de los bancos más grandes de Estados Unidos, Bank of America, JP Morgan Chase, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Wells Fargo,  anunciaron su retiro de la Net Zero Banking Alliance (NZBA), dejando a la coalición con solo tres miembros: Amalgamated Bank, Areti Bank y Climate First Bank. Este éxodo masivo ha generado preguntas sobre las razones detrás de la decisión, su relación con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el discurso «Anti ESG».

Para Pablo Vidal, gerente general de Sustenta+, la situación es más compleja que la mera llegada de Trump. Sostiene que la agenda «Anti ESG» lleva tiempo consolidándose con el argumento de que el cumplimiento de metas sostenibles es excesivo, genera costos innecesarios y disminuye la competitividad del sector privado. A esto se suma un escrutinio público cada vez mayor y crecientes acusaciones de greenwashing, lo que ha llevado a que muchas instituciones financieras reconsideren su adhesión a compromisos climáticos globales.

Jacomijn Vels, director global de finanzas sostenibles de ING Group, advierte en un artículo publicado en ESGHOY ( “Movimiento anti-ESG comienza a hacer estragos en el mercado de deuda sostenible” ) que, en Estados Unidos, los bancos enfrentan un doble desafío reputacional: no solo deben gestionar el riesgo asociado a productos ESG, sino también a las críticas del movimiento «Anti ESG».

Según Vidal, la llegada de Trump ha amplificado esta tendencia, pues sus primeras acciones en el gobierno han demostrado un retroceso en materia ambiental y social. Lo que ha generado un efecto dominó en las empresas, muchas de las cuales adoptaron estrategias ESG presionadas por inversionistas y otros stakeholders, pero que ahora reconsideran su alineación con estos principios.

El declive de las alianzas

La salida de estos bancos de la NZBA no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia mayor dentro de la Alianza Financiera de Glasgow para el Cero Neto (GFANZ), creada en 2021, por la ONU. La organización buscaba movilizar capital y eliminar barreras para la descarbonización en el sector financiero a través de tres alianzas: Net Zero Banking Alliance (NZBA), Net Zero Asset Managers (NZAM) y Net Zero Insurance Alliance (NZIA).

La primera en colapsar fue la NZIA en abril de 2024, siendo reemplazada por el «Forum for Insurance Transition to Net Zero (FIT)», presidido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). La vulnerabilidad de esta alianza se debió, según un artículo de Reuters, a que los aseguradores en Estados Unidos. están regulados a nivel estatal, donde las administraciones republicanas tienen mayor influencia y han presionado contra compromisos de descarbonización.

Los gestores de activos tampoco han estado exentos de controversia. BlackRock, uno de los actores más influyentes en la gestión de inversiones, anunció su salida de la NZAM en enero de 2025. La decisión se produjo después de que, en diciembre de 2024, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, liderado por los republicanos, solicitara información a BlackRock y otras firmas sobre sus prácticas ESG. En noviembre de ese mismo año, Texas y otros diez estados republicanos demandaron a la compañía por considerar que su activismo en sostenibilidad afectaba la producción de carbón y elevaba los precios de la energía.

BlackRock negó las acusaciones, afirmando que tales acciones desalientan la inversión en empresas clave para los consumidores.

En el caso específico de la NZBA, la salida de los grandes bancos coincidió con la publicación de nuevas directrices sobre objetivos climáticos. Según BankTrack, en Sustenomics, la falta de coherencia entre los compromisos de emisiones netas cero para 2050 y los objetivos intermedios a 2030 ha sido un problema clave. Muchos bancos siguen financiando proyectos de combustibles fósiles incompatibles con los compromisos climáticos de largo plazo, y la actualización de las reglas de la NZBA no resolvió esta contradicción.

Polarización en Estados Unidos

Para Beatriz Calderón, especialista en finanzas sostenibles, la clave de esta situación radica en la creciente polarización en Estados Unidos. Argumenta que el retiro de bancos y aseguradoras no significa que hayan dejado de considerar el riesgo climático, sino que buscan distanciarse de redes que podrían exponerlos a litigios por «prácticas anticompetitivas» o incumplimiento de su deber fiduciario. En este sentido, los bancos han comenzado a reformular su enfoque: no es que dejen de considerar el riesgo climático, si no que dejan de lado la etiqueta, evitando la politización.

¿Qué ocurre en Chile?

A diferencia de Estados Unidos, el impacto de este movimiento aún no se siente en Chile. BCI, Banco Estado y Coopeuch siguen formando parte de la NZBA y mantienen sus compromisos climáticos.

BancoEstado reafirma su adhesión a la «Race to Zero» de la ONU y su compromiso con la descarbonización de su portafolio de préstamos e inversiones hacia 2050. BCI, por su parte, ha establecido metas concretas, como reducir la intensidad de emisiones en generación de energía en un 71% y en la industria cementera en un 17%. En 2024, declaró un stock de financiamiento sostenible cercano a $1.875 mil millones.

Josefina Blanc, subgerente de Sostenibilidad de BCI, enfatiza la importancia de mantener un mensaje claro y consistente en sostenibilidad, a pesar de las controversias en torno a la NZBA. «Como parte del sector financiero, creemos firmemente que debemos ser motores del cambio hacia un futuro más sostenible y responsable, y seguiremos impulsando acciones concretas a nivel local y regional para lograrlo», señala.

Coopeuch, recientemente adherido a la NZBA, se comprometió a alcanzar la carbono neutralidad en sus emisiones propias. Rodrigo Silva, su gerente general, destaca que la cooperativa ha ampliado su impacto social y económico al integrar iniciativas ambientales en su estrategia de sostenibilidad, lo que le valió ser destacados de excelencia Huella Chile por el Ministerio de Medio Ambiente.