Especial Estrategias ESG
01/11

No más objetivos para 2050: de la grandilocuencia a la concreción

La presión de los inversores, los ratings y la regulación va hacer que los objetivos más allá de 2030 pierdan valor este año. En los próximos meses, las empresas tendrán que rendir cuentas de los objetivos sociales y medioambientales marcados ante los accionistas, los inversores, los empleados y el propio mercado. Por lo tanto, los ratings y rankings ESG ya no van a valorar objetivos a medio y largo plazo grandilocuentes y el equilibrio entre los objetivos de sostenibilidad y la necesidad de generar valor para los accionistas empezará a marcar las estrategias de sostenibilidad de las empresas.