Diálogos Sostenibles
25/02

Director del Laboratorio de Gobierno: “No podemos hacer cosas desde nuestro escritorio”

Su director ejecutivo, Orlando Rojas, explica cómo funciona esta agencia estatal, cuáles han sido sus principales proyectos y por qué la experimentación y la colaboración son claves para modernizar el Estado.

¿Qué es el Laboratorio de Gobierno?

La agencia del gobierno de Chile que promueve y desarrolla innovación pública desde un foco bien importante, que es la innovación central de las personas, desde el uso del diseño, desde la metodología ágil y flexible.

En entrevista con ESGHOY, su director ejecutivo, Orlando Rojas, explica que se trata de un organismo que ha sido transversal a los distintos gobiernos. Se creó en 2015, partió al alero de Corfo, luego pasó por la Secretaría General de la Presidencia y hoy está en Hacienda, consolidándose como parte del ecosistema de modernización del Estado.

 

 

Cómo opera: consultoría interna y co-creación

El Laboratorio funciona, en gran medida, como una consultora interna del Estado. Cuando un servicio público enfrenta una problemática compleja solicita apoyo. Cuando se trata de problemas estratégicos que requieren nuevas metodologías, el equipo interviene, explica Rojas.

Una de las diferencias con una consultoría tradicional es el enfoque colaborativo. «Nosotros no hacemos desde nuestro escritorio una PPT diciéndole esto tú tienes que hacer», afirma el profesional que llegó al cargo por concurso público. Trabajan en co-creación con los equipos públicos, desarrollan soluciones junto a ellos y acompañan la implementación hasta el final.

Proyectos emblemáticos

En estos años, el Laboratorio ha participado en diversas iniciativas de alto impacto.

Uno de los primeros proyectos fue el rediseño de la cuenta de la luz, incorporando mayor claridad en la información entregada a los usuarios. Acaba de obtuner el Premio Nacional Avonni de Innovación Pública por el desarrollo del Bolsillo Familiar Electrónico, una solución implementada junto a BancoEstado, IPS y el Ministerio de Hacienda, destinada a entregar apoyo directo a familias mediante la Cuenta RUT.

El Laboratorio también trabajó con la Agencia de Calidad de la Educación para reducir los plazos de entrega de los resultados del SIMCE. Según recuerda Rojas, hubo un periodo en que los resultados se conocían casi un año después de rendida la prueba, lo que dificultaba la reacción de los establecimientos. A través de un proceso de facilitación y rediseño, lograron acortar significativamente los tiempos de entrega.

Inspiración y continuidad

La iniciativa surgió en un contexto internacional donde comenzaron a crearse agencias de innovación pública, como Nesta en Reino Unido o MindLab en Dinamarca. En América Latina, Chile fue pionero en crear un laboratorio a nivel nacional. Muchos de esos espacios desaparecieron con cambios políticos. El caso chileno ha logrado mantenerse.

«Nos preguntan harto eso», comenta Rojas, aludiendo a cómo han logrado sobrevivir sin depender de una lógica partidaria. La respuesta, dice, es apoyarse en resultados y en una base técnica.

Desafíos hacia adelante

Entre las prioridades futuras, el director menciona la implementación de la «compra pública innovadora», incorporada en la nueva ley de compras públicas. Esta herramienta permite que el Estado publique problemas y que empresas o startups propongan soluciones.

También destaca la expansión de la Escuela de Innovación Pública, que ya cuenta con decenas de miles de estudiantes y ha sido solicitada por otros países de la región.

A su juicio, uno de los desafíos centrales es fortalecer la colaboración público-privada. «La innovación hoy día requiere de la colaboración», afirma al plantear que el desarrollo del país depende de articular Estado, sector privado, academia y sociedad civil.

Reconocimiento internacional

El Foro Económico Mundial y la Schwab Foundation reconocieron a Orlando Rojas como innovador público del año, distinción que recibió en Davos.

«El premio es al laboratorio» y explica que parte del reconocimiento se debe a que han sistematizado metodologías y documentos que otros Estados han utilizado como referencia. Para Rojas, este tipo de distinciones muestran que es posible innovar desde lo público y aportar a la generación de confianza institucional.

Los errores más frecuentes 

Consultado por los principales obstáculos que enfrenta el Laboratorio, identifica dos patrones recurrentes:

  • Primero, la tendencia a saltar del problema a la solución sin entender sus causas profundas. «Vivimos pasando desde el problema directamente a la solució», señala, advirtiendo que eso puede implicar inversiones sin diagnóstico adecuado.
  • Segundo, la falta de experimentación previa a la implementación de políticas públicas de gran escala. «Tenemos que testearla y probarla antes muy bien», sostiene, recordando que las personas tienen comportamientos y necesidades diversas.

Para el futuro, plantea dos ejes fundamentales:  Por un lado, entender que «no podemos hacer cosas desde nuestro escritorio», en un contexto social y tecnológico cambiante y, por otro, dejar atrás el debate Estado versus privados. «La colaboración es la llave del progreso hoy día», concluye.

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