Diálogos Sostenibles
15/05

«De alguna manera la mitad de los trabajadores chilenos se está perdiendo oportunidades al no usar IA»

Natalia Lidijover, a cargo de OTIC Sofofa, cuenta detalles del inédito estudio que lideró junto a la Universidad de Stanford, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial, con apoyo del Sence y la Subsecretaría del Trabajo. Se analizaron 100 ocupaciones y todas arrojaron que pueden mejorar con el uso de la nueva tecnología.

El 50% de la fuerza laboral de Chile podría mejorar significativamente su productividad si adoptara la Inteligencia Artificial (IA) en su forma de trabajar. Todo el conocimiento experto, abogados, contadores, profesores, programadores, desarrolladores de software, tienen oportunidad de más del 70% de acelerar positivamente lo que hacen. Eso sí, ninguna ocupación,  podría ser mejor en un 100% sólo gracias a esta nueva tecnología.

«De alguna manera, la mitad de los trabajadores está perdiendo oportunidades al no usar inteligencia artificial. Es una herramienta de ayuda, un complemento para acelerar, para ser más rápidos, manteniendo o mejorando la calidad «, nos explica una apasionada Natalia Lidijover, gerente general de OTIC Sofofa y directora ejecutiva de Futuro del Trabajo de la organización gremial, al analizar con ESGHOY el inédito «Estudio de Inteligencia Generativa, Oportunidades para el Futuro en Chile», recién salido del horno.

El informe, que se realizó de la mano de la Universidad de Stanford, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial, y contó con el  apoyo del Sence y la Subsecretaría del Trabajo, arrojó data única para el país. Se analizaron 100 ocupaciones, que representan el 70% del empleo nacional y dio luces de cómo y qué podría mejorar gracias al uso de la IA.

Algunas luces: 4,7 millones de chilenos podrían acelerar en más de un 30% las tareas que desempeñan, lo que elevaría en un 12% el Producto Interno Bruto (PIB) del país.  Los empleos con mayores ingresos están correlacionados con una mayor oportunidad con la adopción de la IA Generativa, pudiendo acelerar sus tareas en un 60% o más.  Los empleos de carácter físico, como operadores de maquinaria, pintores y empacadores manuales, presentan menores oportunidades, con una aceleración potencial del 20%.

«Hace rato veníamos trabajando con la hipótesis de que para aprovechar más la oportunidad de la IA, había que formar a los directivos de las empresas y con el BID abordamos a 300 ejecutivos de empresas. En el marco de esas conversaciones dijimos, tenemos la mejor infraestructura de Latinoamérica para aprovechar la inteligencia artificial  y sin embargo no logramos todavía que tenga el impacto que podría tener», cuenta Lidijover para explicar el origen del estudio.

¿Te refieres a la infraestructura tecnológica?

Exactamente, la infraestructura tecnológica que habilita que podamos usar la inteligencia artificial.  Nos fuimos a hablar con la universidad que tiene los mejores desarrollos de investigación en este tema, que es Stanford. Los papers más importantes del mundo están allí y en medio de las conversaciones descubrimos que tenían una metodología para analizar las posibilidades del impacto y dónde están las oportunidades más grandes para instalar la inteligencia artificial. Les propusimos algo que no existía todavía en el mundo: analizar a un país completo. Ver a Chile como si fuera una empresa y a los chilenos como parte del organigrama de la compañía. Lo hicimos con Workhelix, una startup que fue creada para eso.

Trabajamos durante cuatro o cinco meses, la primera etapa la hicimos gracias al acompañamiento de Juan Bravo, del Observatorio Económico de la Universidad Diego Portales (UDP), describimos el organigrama de Chile, definimos las 100 ocupaciones , cuánto ganan en promedio, dónde están, cuánta gente, qué género mayoritariamente, hicimos una planilla medio infinita y la mandamos a Stanford.

La mejor manera de entender el impacto de la IA es en una tarea, no un puesto de trabajo. Si las puedes hacer más rápido, mejorando la calidad.  Tenemos mucha información, pero muchísima. La primera conclusión: No hay ninguna ocupación que se pueda acelerar al 100% con inteligencia artificial. O que el tiene miedo que su trabajo va a desaparecer no es así. Todavía no, por lo menos. Pero hay algunos que están más expuestos. No hay ninguna ocupación que no tenga alguna tarea que se pueda acelerar., Pero al revés también, no hay ninguna ocupación que se pueda acelerar al 100%.

 ¿Dónde están las oportunidades más grandes?

El 48% de las tareas, de las ocupaciones analizadas, tienen gran potencial de aceleración. O sea, de alguna manera, la mitad de nosotros se está perdiendo oportunidades en el uso de inteligencia artificial en las tareas que tienen en el día a día Es una herramienta de ayuda, un complemento para acelerar, para hacer más rápido, manteniendo o mejorando la calidad de lo que hacemos.

Un buen ejemplo es un profesor: No es intuitivo pensar que el 70% de las tareas de un profesor se pueden acelerar con inteligencia artificial. En el análisis te das cuenta que lo que se puede mejorar son todas las áreas que no son el core de lo que tiene que hacer un maestro. ¿Qué se puede acelerar? Toda la burocracia,  los informes a todo nivel, se podrían hacer en menos de la mitad del tiempo. La planificación, evaluación, casos de estudio, todo eso se puede hacer más veloz, dejando mucho más tiempo para aquellas tareas que no son posibles de acelerar, que es estar en la sala de clases.

Gobierno corporativo

¿Por qué no estamos adoptando la inteligencia artificial a la velocidad  de lo que  nuestra infraestructura tecnológica lo permitiría?

Tenemos varias hipótesis e intuiciones. La primera es la importancia que se le da a nivel directivo en  las instituciones. Chile tiene una ventaja muy grande con respecto al resto de Latinoamérica en los gobiernos corporativos, que es la formación. Tenemos directivos súper bien formados. Pero también los hace ser un poco más conservadores. Observamos que la mayoría de las ideas de inteligencia artificial aplicadas en las empresas, nacen desde la persona que tiene el problema, no de quién está dirigiendo la compañía. Y eso tiene restricciones, porque  se puede mejorar la propia performance, pero no apalancar estructuralmente la transformación.

¿Hace falta para que llegue a la  estrategia de la organización?

Es un tema muy nuevo y con una revolución muy grande. Creo que Rodrigo Durán,  gerente del CENIA, fue el que lo comparó con la revolución de la electricidad. El mundo no cambió cuando se descubrió, ese día no pasó nada. Cambió cuando más de la mitad de los hogares, fábricas y lugares de producción empezaron a usarla. Ahí se aceleró toda la curva y  nunca más hubo un punto de vuelta. Con la Inteligencia Artificial estamos todavía en fase de aceleración. Sabemos que existe, pero estamos mirando qué hacen los demás. Pero estamos cerca de ese momento en que se transforme y acelere todo. Lo que decimos es que hay que ser pioneros. Hay que estar entre los primeros, como país, como economía.

Y a la luz de este estudio, entonces, ¿Cuáles deberían ser los próximos pasos como país?

Lo primero es que tenemos toda la información. Podemos mirar por género, por regiones, por ocupación, por tipo de tarea y tratar de entender mejor. Mucho de lo que la literatura decía sobre la IA lo pudimos corroborar. Las ocupaciones más impactadas  y las que más podrían acelerar son aquellas que están en las capas medias de las organizaciones. En sueldos entre un millón y dos millones. Que se caracterizan por hacer mucho trámite, mucha burocracia, tareas de administrativas, de análisis. Todo eso se puede acelerar.

Donde no hay oportunidades muy masivas , es en aquellas ocupaciones más manuales, operarias o vinculadas a la toma de decisión, a la estrategia y a la gestión de personas. Todo el conocimiento experto, abogados, contadores,  profesores, programadores, desarrolladores de software, tienen oportunidad de más del 70% de acelerarse.

Alianza con Google

En el contexto de la data del estudio Otic Sofofa armó una mesa público-privada en la que participan los ministerios de Ciencia, Economía, del Trabajo, SOFOFA, el CENIC para generar nuevas iniciativas al respecto. «La primera, en alianza con Google Org, una fundación de la empresa de tecnología, apunta a capacitar a dos públicos que normalmente nos quedan fuera de las iniciativas que podemos emprender, los trabajadores del sector público y del mundo de las pymes,», cuenta Lidijover que explica que no se trata de capacitar en IA, sino en cómo realizar de mejor manera y más rápido las tareas que realizan.

El compromiso es formar a 70 mil personas durante los dos primeros años del proceso. En marzo quedará definido el cronograma.

Estado más efectivo

¿Cuál es la mirada desde la política pública de lo que está ocurriendo?  ¿Qué acogida tiene este tema desde el gobierno?

Yo creo que toda. El estudio nos da un territorio de trabajo, que era lo que no teníamos. Cuando uno piensa en IA aparecen las amenazas, los fantasmas, los miedos de cada uno de nosotros. Pero teníamos poca carne con la que construir y diseñar. Ahora podemos entender dónde priorizar, dónde poner foco y dentro de esos públicos objetivos, en qué, específicamente.

Podría ser una amenaza, es verdad. Puede aumentar la inequidad, también, pero decidimos ponernos del otro lado, trabajar para que nos traiga el crecimiento que promete, el desarrollo, el aumento del PIB, oportunidades laborales para gente que hoy podría no tenerlas. La posibilidad de que el Estado sea más efectivo y trabajar en conjunto para que eso ocurra. Esperamos poder articular una plataforma de trabajo que sume a mucha gente para aumentar el impacto.

¿De qué manera se puede integrar la academia en esto? Porque es súper clave que para la formación de los nuevos profesionales o técnicos? ¿Hay algún contacto con ese mundo para que esto entre con fuerza?

Es un muy buen punto, es clave diría yo. Necesitamos mejor data y enseñar orientado a las posibilidades de trabajo futuro.  Nuestra alianza con el CENIA tiene puesto, desde el corazón y desde su origen, vincular a la academia en esto, no sólo en la data que estamos generando, sino también en formación de capital humano avanzado que necesita el país.

¿Qué debiesen hacer, desde tu mirada, las empresas a partir de lo que arroja este estudio,  para fomentar el uso de esta herramienta?

Lo primero, clave, es parar a reflexionar un segundo, que es lo que más nos cuesta. Una vez que se logra eso,  tengo pistas de cómo seguir.  No me voy a hacer preguntas así como de la nada, sino  desde mis dolores, mis necesidades de negocio.  Aterrizar  y preguntarse  ¿dónde tengo las oportunidades de aceleración en mis ocupaciones? La mayoría de las empresas va a encontrar pistas concretas sobre sus propios trabajadores y oportunidades en el estudio.

Lo segundo es que se deben analizar las tareas. El análisis de la aceleración está puesto en las tareas que tienen los trabajadores, también en las habilidades que se requieren para desarrollarlas con IA. No es lo mismo hacer un informe uno a que lo haga la máquina. Ese salto de habilidades es lo que estamos diseñando a nivel institucional. Tengo que hacerme preguntas de investigación, de buena manera y eficiente, con contextos suficientes, hacer análisis crítico de las respuestas que llegan. Esas son las habilidades que se requieren.

Aquí puedes leer el estudio completo.