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26/08

Estudio de Oxford advierte que políticos subestiman el apoyo ciudadano a la acción climática

Una investigación publicada en Communications Earth & Environment reveló que los asistentes a la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente (UNEA) creen que la ciudadanía está mucho menos dispuesta a actuar contra el cambio climático de lo que realmente ocurre. Esta percepción errónea podría estar limitando la ambición de las políticas internacionales.

Un estudio de la Universidad de Oxford abre nuevas interrogantes para la agenda climática global: ¿cómo corregir la desconexión entre la percepción de los líderes y la realidad del apoyo ciudadano? Y, sobre todo, ¿cuánto más ambiciosas podrían ser las políticas climáticas si los responsables confiaran en el respaldo de la ciudadanía?

Eso porque la principal conclusión es que políticos y funcionarios internacionales perciben un respaldo mucho menor al que realmente existe para enfrentar el cambio climático, lo que podría limitar la ambición de sus políticas.

Un equipo de investigadores dedel Instituto de Nuevo Pensamiento Económico de la Oxford Martin School, la Saïd Business School y la Smith School of Enterprise and Environmen, reveló que los responsables políticos y otros asistentes a la sexta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-6) subestimaron de forma significativa la disposición del público a contribuir económicamente en la lucha contra el cambio climático.

Mientras que un 69% de la población mundial se declara dispuesto a entregar al menos el 1% de sus ingresos para enfrentar la crisis climática, los 191 delegados encuestados en la UNEA-6 estimaron en promedio que solo un 37,8% de los ciudadanos haría ese esfuerzo

Una brecha con implicancias políticas

El hallazgo se enmarca en un debate creciente sobre la legitimidad de las políticas climáticas. Según los autores, esta percepción equivocada implica que muchos negociadores internacionales actúan bajo la idea de contar con un mandato público más débil de lo que realmente existe, lo que podría frenar la adopción de medidas ambiciosas.

«Las decisiones de los responsables políticos pueden verse influenciadas por su percepción de la opinión pública. Subestimar la preocupación ciudadana por el cambio climático puede limitar sus ambiciones políticas”, explicó, Stefania Innocenti, coautora del estudio y profesora asociada de la Escuela Smith de Empresa y Medio Ambiente de Oxford.

El autor principal, Ximeng Fang, de la Saïd Business School de Oxford,  precisó que «no se trata solo de los responsables políticos. Nuestros hallazgos sugieren que quienes participan en la gobernanza ambiental internacional podrían estar actuando bajo un supuesto erróneo sobre el respaldo ciudadano».

Una percepción extendida

El estudio no halló diferencias significativas entre funcionarios públicos, incluidos 24 negociadores de políticas, y representantes de ONG, sector privado o academia. Ambos grupos estimaron porcentajes similares, lo que sugiere que esta percepción errónea está ampliamente extendida en los foros internacionales.

Incluso entre delegados altamente preocupados por el cambio climático (el 88% se declaró «muy» o «extremadamente» preocupado, la subestimación se mantuvo. Para los autores, esto plantea un enigma: por qué incluso quienes tienen mayor conocimiento y compromiso climático tienden a replicar los mismos sesgos que la población general.

Posibles explicaciones

El artículo sugiere varias causas para esta brecha:

  • Medios y del lobby: la cobertura mediática y la presión de grupos de interés podrían distorsionar la percepción de los delegados sobre la opinión pública.
  • Pluralistic ignorance: un fenómeno en el cual las personas subestiman cuánto otros comparten sus mismas preocupaciones, reforzando la idea de un apoyo más débil.
  • Sesgo nacional: algunos delegados parecen basar sus estimaciones en normas locales más que en datos globales, aunque esto no explica completamente la brecha.
  • Falsa unicidad: individuos muy preocupados pueden pensar que su nivel de compromiso es menos común de lo que realmente es.
Más allá de las percepciones

El estudio no busca promover contribuciones individuales obligatorias, sino destacar que existe un mandato ciudadano mucho más sólido para la acción climática de lo que los tomadores de decisión creen.

Esto abre un espacio para futuros trabajos: cómo corregir la desconexión entre líderes y ciudadanía, y cómo entregar a los negociadores internacionales información más precisa sobre la opinión pública. De hecho, investigaciones previas muestran que proporcionar datos fiables a legisladores y diplomáticos puede influir en sus discursos, creencias y hasta en las políticas que impulsan.

El desafío pendiente

La investigación concluye que superar esta brecha de percepción es clave. Comprender que la ciudadanía está más dispuesta de lo que se piensa a asumir costos personales para frenar el calentamiento global puede fortalecer la confianza política y abrir el camino a políticas más ambiciosas.

«Mientras la mayoría de los ciudadanos globales declara estar dispuesta a incurrir en costos personales para abordar el cambio climático, los delegados de la UNEA creen que solo una minoría lo haría”, resumen los autores».

Los datos pueden extrapolarse también a Chile, donde las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias  podrían también ser relevantes para la transición sostenible del país.

Aquí puedes leer el artículo original.