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18/12

Actualizan estándar global y elevan el piso para la medición de emisiones financiadas

La tercera edición del Estándar Global de Contabilidad y Reporte de GEI de la Alianza para la Contabilidad del Carbono en las Finanzas (PCAF, por sus siglas en inglés) realizó una de las revisiones más relevantes desde el lanzamiento del marco en 2015. Amplió la cobertura de activos, reforzó la calidad de los datos y busca convertirse en un puente metodológico clave.

La medición de las emisiones financiadas se consolida como uno de los principales desafíos técnicos y estratégicos para el sistema financiero global. Y en ese contexto, la Alianza para la Contabilidad del Carbono en las Finanzas (PCAF, por sus siglas en inglés) publicó la tercera edición de su Estándar Global de Contabilidad y Presentación de Informes de Gases de Efecto Invernadero para la Industria Financiera – Parte A: Emisiones Financiadas, una de las revisiones más relevantes desde el lanzamiento del marco en 2015.

La actualización llega en un momento en que bancos, aseguradoras de vida y gestores de activos enfrentan una presión creciente por medir, gestionar y divulgar las emisiones financiadas asociadas a la Categoría 15 del Alcance 3, en línea con marcos como IFRS S2, ESRS E1 y la Ley de California aplicable a instituciones financieras.

El estándar del PCAF busca reforzar su rol como metodología de referencia para una cobertura más amplia, consistente y comparable del balance financiero.<

Mayor cobertura del balance

Uno de los cambios estructurales de la nueva edición es la ampliación de la cobertura de activos desde siete a diez clases, lo que permite a las instituciones financieras reportar una proporción mayor de su balance bajo un enfoque común liderado por la propia industria.

Entre las principales incorporaciones se encuentran:

  • Estructuras de uso de los fondos, como bonos y fondos verdes o de transición, incorporando un árbol de decisiones que permite determinar cuándo estas exposiciones califican efectivamente como instrumentos de uso de los ingresos y cuándo deben tratarse como exposiciones corporativas generales.
  • Productos titulizados y estructurados, como RMBS, CMBS, CLO o ABS de automóviles, con un mayor énfasis en la transparencia de las garantías subyacentes y una delimitación clara de lo que queda dentro y fuera del alcance del estándar.
  • Deuda subsoberana, abordada mediante un enfoque territorial alineado, aunque no idéntico, al método utilizado para la deuda soberana.

Con esta ampliación, el PCAF busca reducir vacíos metodológicos que hasta ahora impedían capturar emisiones relevantes dentro de carteras complejas, especialmente en instituciones con exposiciones diversificadas o estructuras financieras sofisticadas.

Puente metodológico entre marcos globales

La guía actualizada refuerza explícitamente la interoperabilidad entre el Protocolo de GEI y los principales regímenes de reporte de sostenibilidad que hoy enfrentan las instituciones financieras. En ese sentido, la Parte A del estándar se posiciona como un punto de referencia para alinear la medición de emisiones financiadas del Alcance 3, Categoría 15, entre distintos marcos regulatorios y de divulgación.

Un ejemplo concreto es la introducción de un método opcional para calcular las emisiones asociadas a compromisos de préstamos no utilizados, pensado para apoyar el cumplimiento de los requerimientos de IFRS S2. El enfoque se basa en las fórmulas de atribución existentes del PCAF, pero reconoce que estos compromisos tienen un carácter prospectivo y variable, y que aún no constituyen financiamiento efectivo en sentido estricto.

Para grupos financieros que integran banca, seguros de vida y gestión de activos, este enfoque común permite reducir la fragmentación metodológica y facilita la coherencia interna entre distintas líneas de negocio y obligaciones regulatorias.
Calidad, transparencia y explicación

También eleva las expectativas en materia de presentación de informes, gobernanza de datos y transparencia. Entre las nuevas recomendaciones de reporte destacan:

  • Análisis de fluctuaciones, para explicar los cambios interanuales en las emisiones absolutas financiadas.
  • Ajustes por inflación en métricas de intensidad económica, con el objetivo de reducir distorsiones derivadas de movimientos en los valores de mercado.

En esa misma línea, el PCAF ya había publicado en mayo de 2025 una lista de verificación de divulgación, destinada a apoyar a sus signatarios en el cumplimiento de los requisitos de reporte de emisiones financiadas.

Impactos diferenciados

La actualización del estándar no afecta de manera homogénea a todos los actores del sistema financiero. En términos generales:

  • Bancos y aseguradoras de vida verán ampliado el alcance de sus carteras reportables, incorporando productos estructurados y exposiciones subsoberanas que hasta ahora quedaban fuera del cálculo.
  • Gestores de activos enfrentarán nuevas consideraciones para fondos de múltiples activos y estrategias con etiqueta de sostenibilidad, especialmente en instrumentos de uso de los ingresos y productos estructurados.

La Alianza reconoce que la integración de estas nuevas clases de activos requerirá tiempo, ajustes operativos y desarrollo de capacidades internas, particularmente en sistemas, datos y procesos de reporte.

Reglas más estrictas  

Otro elemento relevante de la actualización es el fortalecimiento de las reglas en torno a las emisiones evitadas financiadas, un tema históricamente sensible en la contabilidad climática.
El nuevo suplemento establece que, cuando una institución financiera decida divulgar este tipo de emisiones, deberá cumplir con condiciones claras:

  • Las emisiones evitadas no pueden compensar ni reducir las emisiones financiadas de los Alcances 1, 2 o 3.
  • Se deben utilizar metodologías creíbles y transparentes, idealmente basadas en marcos reconocidos como las directrices del WBCSD.
  • Los escenarios contrafácticos deben ser conservadores, reflejar tendencias realistas del mercado y evitar la doble contabilización de reducciones que ocurrirían de todos modos.

Además, el estándar central endurece el tratamiento de las remociones de emisiones en estructuras de financiamiento de proyectos, exigiendo que se informen separadamente de las emisiones brutas financiadas.

Qué se espera ahora de las empresas

A partir de esta actualización, el PCAF plantea una hoja de ruta implícita para las instituciones financieras. Entre las acciones clave se encuentran:

  • Realizar evaluaciones de brechas entre la nueva orientación del PCAF, los marcos de reporte vigentes y las expectativas regulatorias emergentes, considerando la materialidad y el contexto jurisdiccional.
  • Priorizar áreas de alto impacto, como productos estructurados, estructuras de uso de los fondos y compromisos no utilizados, apoyándose en estrategias de datos de mediano plazo que mejoren la calidad y disponibilidad de información.
  • Alinear la medición de emisiones financiadas con la estrategia de cero emisiones netas, considerando los efectos de una mayor cobertura del balance sobre los años base, los objetivos climáticos y la narrativa corporativa.