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17/04

¿Por qué es importante reducir la producción de plásticos en el planeta?

El crecimiento acelerado, altamente dependiente de combustibles fósiles, podría consumir una parte significativa del presupuesto de carbono global, complicando los esfuerzos por limitar el calentamiento a 1,5°C

La contaminación por plásticos, tradicionalmente abordada como un problema ambiental, está siendo cada vez más reconocida como un desafío climático de gran escala. De acuerdo con datos recopilados por  Naciones Unidas y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, los plásticos fueron responsables de entre 1,8 y 2,2 gigatoneladas de emisiones de gases de efecto invernadero en 2019, equivalente al 3% al 5% del total global, superando incluso a la industria de la aviación.

El fenómeno no solo es relevante por su magnitud actual, sino por su proyección: se estima que la producción de plástico podría triplicarse hacia 2060, elevando las emisiones por sobre las 3,3 gigatoneladas a mediados de siglo. Esto convertiría al plástico en la fuente de emisiones industriales de más rápido crecimiento a nivel mundial, presionando aún más el limitado presupuesto de carbono disponible para cumplir las metas climáticas.

Una huella de carbono que parte antes del consumo

Más del 99% de los plásticos se fabrica a partir de combustibles fósiles, lo que vincula directamente su producción con la industria del petróleo y el gas. Solo el proceso de refinamiento genera entre 184,3 y 213 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero al año, comparable con las emisiones anuales de países como España.

A lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final, los plásticos continúan generando emisiones. La incineración de residuos plásticos, por ejemplo, libera dióxido de carbono y contaminantes tóxicos, mientras que la quema abierta emite carbono negro, un contaminante con un potencial de calentamiento global hasta 5000 veces mayor que el CO₂.

Este impacto se amplifica por la escala de producción: el mundo genera cerca de 400 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales más del 40% corresponde a productos de un solo uso. Sin embargo, solo el 9% de los plásticos producidos ha sido reciclado, lo que evidencia la limitada efectividad de los sistemas actuales de gestión de residuos.

De la gestión a la reducción 

Las negociaciones para un tratado global contra la contaminación por plásticos, que concluyeron en Ginebra en agosto de 2025 sin consenso, marcaron un punto de inflexión al abrir por primera vez una discusión global sobre la reducción de la producción y ese cambio desde «cómo gestionar» a «cómo evitar su generación», se vuelve clave para abordar el problema desde una perspectiva estructural, alineada con los objetivos climáticos.

 

 

El documento destaca que las soluciones al problema del plástico no solo tienen beneficios ambientales, sino que también representan oportunidades económicas. La transición hacia modelos basados en reutilización, reciclaje y rediseño de materiales podría reducir la contaminación por plásticos en un 80% para 2040, evitando alrededor de 0,5 gigatoneladas de emisiones de CO₂ al año.

Además, estas estrategias podrían generar ahorros significativos para los gobiernos, al reducir costos asociados a desastres climáticos y salud pública, y crear cientos de miles de empleos en áreas como la recolección, clasificación, innovación en materiales y logística de reutilización.

Avances fragmentados, pero con impacto inmediato

Aunque el acuerdo global aún no se concreta, distintos actores del sector público, privado y sociedad civil, ya están implementando soluciones a nivel local que incluyen modelos circulares, reutilización, innovación en materiales y proyectos de restauración ambiental.

Estos esfuerzos, según el análisis, demuestran que es posible avanzar sin esperar consenso global, generando beneficios inmediatos como reducción de emisiones, creación de empleo y fortalecimiento de economías locales. Integrar la gestión del plástico dentro de las estrategias climáticas y de desarrollo económico se vuelve clave.