informa
12/08

Por qué hay que reducir la huella de carbono del agro

"Es fundamental poner en manos de los agricultores soluciones eficaces y asequibles", afirma Rebecca Russell, socia y directora gerente de BCG. Se requieren cambios en cada paso del proceso, dice, más I+D, más pruebas en las explotaciones, más comercialización y desarrollo de productos y nuevas formas de apoyar a los agricultores con el coste de la adopción.

Las medidas para hacer frente a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la ganadería están cobrando impulso. En junio, Dinamarca aprobó lo que será el primer impuesto sobre las emisiones de vacas, ovejas y cerdos. Nueva Zelanda, anunció planes para invertir US$ 150 millones en cinco años en tecnología.

En la COP28, empresas alimentarias de todo el mundo, con ingresos anuales de más de US$ 200 mil millones, formaron la Alianza de Acción contra el Metano de los Productos Lácteos.

«Debemos acelerar y comercializar las innovaciones que pueden reducir significativamente estas emisiones, y hacerlo de una manera que sea económicamente viable para los agricultores y las empresas», afirma Sonya Hoo, socia y directora gerente de BCG.

¿Por qué es importante reducir las emisiones?

  • Es probable que la demanda de alimentos de origen animal aumente con el crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de los ingresos, sobre todo en Asia y África.
  • Los mejores enfoques para impulsar la descarbonización de la ganadería aún no están claros o maduros, y todavía se necesita más investigación e innovación para impulsar soluciones escalables.
  • Aún no está claro quién pagará por las tecnologías y acciones necesarias para reducir las emisiones. Los agricultores suelen operar con márgenes muy estrechos, y la cría de ganado es un medio de vida fundamental para millones de personas en los países de ingresos bajos y medios.

«Es fundamental poner en manos de los agricultores soluciones eficaces y asequibles», afirma Rebecca Russell, socia y directora gerente de BCG. «Esto requiere cambios en cada paso del proceso: más I+D, más pruebas en las explotaciones, más comercialización y desarrollo de productos, y nuevas formas de apoyar a los agricultores con el coste de la adopción».

Existen dos tipos de emisiones de GEI: las directas, que son el gas del ganado y los GEI liberados por el estiércol. Las indirectas derivadas de la producción. Y, según la FAO, las primeras representan el 60% de las emisiones ganaderas totales, gran parte de ellas en forma de metano, que es un potente gas de efecto invernadero.

En 100 años, una tonelada de metano tiene el potencial de calentamiento de 28 toneladas de CO2.