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19/05

Por qué se deben evaluar los directorios

Un documento elaborado por AmCham admite que "la gestión de la sustentabilidad es un tema que ha ido evolucionando" en Chile. Reconoce que existe preocupación transversal por cumplir la nueva norma 461 e integrar KPIs para medir que el impacto sea real, pero para las empresas de menor tamaño las exigencias "se han convertido más en una carga regulatoria que en un proceso de cambio de fondo".

En el documento ¿Por qué es necesaria la autoevaluación de directorios?, el comité de Gobiernos Corporativos y Compliance de AmCham Chile intenta dilucidar cuál es la realidad de las empresas que operan en el mercado local versus lo que ocurre en otros países. ¿Resultado? Evaluar no es una práctica extendida y cuando se hace, se realiza de manera colegiada no individual.

«Países como Estados Unidos, Brasil y algunos miembros de la OCDE, han desarrollado una amplia regulación en esta materia. Estadísticas de Fortune 100, que incluye información de las 100 principales compañías estadounidenses, señalan que un 94% de ellas evalúa a sus directorios y además hace público esos procesos», señala el informe de AmCham que analizó lo que ocurre con sus empresas socias.

Otro dato: a nivel mundial un 53% revela información del desempeño individual de su directorio y un 69% hace un diseño de evaluación propio, acomodado a su propia realidad. Un 22% utiliza a terceros para hacer las evaluaciones.

El US National Association of Corporate Directors (NACD) es un organismo que lleva la delantera en Estados Unidos en materia de autoregulación y recomienda que la evaluación al directorio, los directores y los comités, se haga internamente, a través de los gobiernos corporativos de la organización.

Realidad local

El informe señala que la entrada de Chile a la OCDE produjo un avance en las normativas de gobiernos corporativos (norma de carácter general 341, 386 y 461) y buenas prácticas en base a estándares internacionales.

«La gestión de la sustentabilidad es un tema que ha ido evolucionando y ha sido una preocupación desde hace muchos años, previo a la norma 461. Existe una preocupación transversal en los directorios por cumplir con la nueva norma e integrar KPIs para medir que el impacto sea real», señala AmCham y reconoce que para algunas compañías, en especial las de menor tamaño, las exigencias «se han convertido más en una carga regulatoria que en un proceso de cambio de fondo, ya que existe poca priorización de las temáticas que se deben cubrir».

Si bien la norma 461 contribuye a la gestión de las empresas en materias de sustentabilidad, en sí misma no es suficiente,  dice, por lo que deben buscar otros mecanismos (empresas B, sistema Dow Jones) si realmente desean abordar estos temas de manera completa.

Las recomendaciones

Según AmCham los directores deben someterse a evaluaciones «porque lo que no se mide, no mejora».  Plantea que el directorio debe conocer bien el impacto real de la empresa en su entorno, «midiendo y gestionando adecuadamente aquellos que sean negativos, además de buscar mecanismos para bajar su nivel de riesgo, porque estos inciden directamente en la reputación, confianza y financiamiento de la empresa. Deben conocer las brechas de las empresas, capacitarse, conocer bien sus riesgos y mapear bien cuáles son sus stakeholders y grupos de interés».

Agrega que el directorio debe preocuparse de ser efectivamente diverso, no solo en materia de género, sino también integrar distintas visiones. «Deben atreverse a realizar preguntas difíciles, a pesar de que se trate de empresas familiares o grupos controladores, por ejemplo», señala el documento.