informa Empresa
19/07

Preocupa el bajo nivel de conocimientos ESG en los directorios

En entrevista con ESGHOY, el experto en temas de sostenibilidad y fundador de CarbonoX, Cristián Vial, advierte que los directores deben tener sobre la mesa preguntas como ¿están alineados los riesgos y oportunidades ESG con la estrategia de largo plazo de la compañía? ¿Están vinculadas con el propósito de la organización? ¿Cómo se hace seguimiento y se reporta?

Para el fundador de CarbonoX, Cristián Vial, el factor más relevante hoy al momento de hablar de ESG en Chile es la norma 461 de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la exigencia impuesta por la autoridad que obliga a las empresas a reportar sobre sostenibilidad. “Va a establecer un estándar, un piso mínimo”, plantea.

Esto, dice, en un contexto en que según Clapes UC un 50% de las compañías que debían reportar este año, no incorporaban las exigencias de la CMF en su reporte del 2022. Y un informe del ESE Business School que señala que aunque hay esfuerzos, la empresas aún no hacen los cambios necesarios.

Así y todo, este ingeniero comercial de la UC,  ve un “genuino y creciente» interés  y esfuerzos concretos por avanzar en temas de sostenibilidad en las grandes empresas y sus gremios. “La gran pregunta queda para las medianas y pequeñas, ahí el escenario es menos prometedor (…) pareciera que solo las grandes cuentan con los recursos para hacer una adecuada implementación en el corto plazo”, plantea.

¿Cuál es su mirada respecto a lo que está ocurriendo en los directorios en Chile?

Los directores reconocen por amplia mayoría que la norma 461 es una buena idea y ayudará a tomar buenas decisiones. Lo preocupante de los resultados de las encuestas que se han hecho, es que sólo un 12% de los directores tiene experiencia en temas de ESG y más del 50% no tiene. Según la encuesta anual a directores de PWC, un 52% de los directorios ve en forma regular temas ESG y el 46% considera que su divulgación es relevante para la organización.

¿Qué cambios debiese haber al interior de los gobiernos corporativos para pasar de las intenciones a las acciones?

Lo primero que se viene a la mente son una serie de consideraciones que debieran estar presentes en la discusión: ¿Están alineados los riesgos y oportunidades ESG con la estrategia de largo plazo de la compañía? ¿Las actividades ESG están vinculadas con el propósito de la organización? ¿Cómo se asegura que esté alineada con los objetivos? ¿Cómo se hace seguimiento y reporta los temas ESG? Parte de estos cuestionamientos están contenidos en un estudio de la OECD. Un primer elemento tiene relación con compensación ejecutiva y objetivos de sostenibilidad donde Latinoamérica se encuentra bastante rezagada, los países más avanzados son Brasil y Colombia. Ese mismo informe evalúa si existen comités de sostenibilidad en el directorio y aunque la región se encuentra en una mejor posición con respecto al mundo, Chile, queda muy por debajo de Brasil, Colombia y México.

¿Cómo podríamos avanzar en estos aspectos?

En un interesante documento elaborado por la escuela de negocios francesa INSEAD, se proponen distintos modelos de gobernanza. El problema de los directorios, según el estudio, se debe a una falta de competencias y a una parálisis frente a la complejidad y velocidad que se presentan los temas de sostenibilidad. Lo anterior se podría resolver con dos medidas: mejoras en la estructura del directorio y algunas prácticas complementarias en base a apoyo de expertos.

¿Es necesaria una mayor regulación para la implementación de estos tres conceptos o basta con la auto regulación?

El tema de la regulación es siempre discutible. Vale la pena mirar más allá de nuestra frontera.  El caso más emblemático se dio hace unos pocos años, cuando Tariq Fancy, a cargo de las inversiones sostenibles en Blackrock se retiró de la compañía, haciendo una bullada crítica al uso de criterios de ESG. Su principal argumento era que estos esfuerzos corporativos desviaban la mirada de lo realmente importante: solo mediante el rol activo de los gobiernos es posible enfrentar el riesgo del cambio climático. Lo que ha seguido a esto en Estados Unidos ha sido la politización del uso del ESG.

Un ejemplo interesante del potencial rol que puede tener la política pública se ha visto con la implementación de la Inflation Reduction Act en Estados Unidos, que otorga beneficios impositivos, por US$ 500 billones, para que privados desarrollen soluciones para enfrentar el cambio climático. Los esfuerzos, como puede verse, avanzan hacia la incorporación de ciertas reglas de juego e instrumentos que castiguen las externalidades a la vez que se premia la innovación e investigación.

¿Qué les hace falta a las empresas chilenas para dar un salto cualitativo en los temas medioambientales, sociales y de gobernanza?

Me parece que las empresas deben ver el ESG como un tema estratégico y no solamente regulatorio. Los empresarios debieran preguntarse cómo incorporar la sostenibilidad al modelo de negocio para que esté alineado con el propósito. Los indicadores ESG deben transformarse en una herramienta de trabajo y no en una mera obligación (…)  para lo cual se requiere un cambio cultural en el directorio y contar con las herramientas adecuadas para medir los avances.

 

Compartir