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Prohumana: Chile está en una crisis de gestión, inversión, compromiso y desesperanza

Más de 50 líderes empresariales participaron en la Mesa Redonda titulada "El futuro de las regulaciones en Chile" que concluyó que la complejidad de la normativas es uno de los síntomas de la enfermedad. "La ausencia de proyecto país y la desconfianza, nos lleva a un convivir sumido en el miedo", dicen los protagonistas de las conversaciones.

Cinco jornadas de diálogos, realizadas entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre, protagonizadas por 51 líderes (34 hombres y 17 mujeres) de 46 empresas, organizaciones y gremios de distintos rubros de la economía nacional, dieron luz al documento «El futuro de las regulaciones en Chile», liderado por Prohumana.

¿Conclusión? «Estado, gobierno, empresa, mundo político, gremios, comunidades y ciudadanía, entre otros, carecen de una visión clara de lo que queremos construir y hacia dónde queremos llegar como sociedad, lo que lleva a un caos no sólo regulatorio, sino de gestión, inversión, compromiso y de desesperanza».

¿Cómo están actuando las Fuerzas del Poder en este complejo contexto regulatorio en Chile? ¿Qué no ha hecho la empresa para enfrentar el marco de exigencias regulatorio? ¿Por qué es tan débil la participación ciudadana? ¿Cómo la mejoramos?, fueron las preguntas que motivaron el diálogo moderado por la fundadora y presidenta ejecutiva de PROhumana, Soledad Teixidó, y que cerró con una conversación abierta liderada por el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Ricardo Mewes; el abogado y ex contralor, Ramiro Mendoza y el gerente general de BBosch, Fernando Poch.

 

Según Ramiro Mendoza la clave no está «en trámites más o menos, sino que en la manera cómo las sociedades deciden, atraviesan o se relacionan culturalmente con el poder», cómo se transfiere a quienes lo detentan. «Si tenemos sistemas políticos de baja calidad, las transferencias de poder a quienes lo van a detentar, van a resultar también de mala calidad», señaló. Desde su perspectiva, eso es lo que está pasando hoy con el proyecto de ley de permisología: «Está siguiendo una continuidad de malas decisiones políticas, en un mal órgano político. En consecuencia, salvo que las cosas fueran mágicas, un mal órgano político, de una mala propuesta política, no va a salir una buena ley (…) insufla los músculos de la burocracia estatal».

Los resultados de la Mesa Redonda de Prohumana apuntan precisamente a que la complejidad de la regulación es uno de los síntomas de la enfermedad de Chile. «La ausencia de proyecto país y la desconfianza, nos lleva a un convivir sumido en el miedo y la desesperanza», advirtieron los protagonistas de las conversaciones.

Plantearon que el escenario regulatorio «muestra la exacerbación de lo individual, por sobre lo colectivo, por eso la excesiva regulación dominada por pequeños nichos de poder: políticos, sectoriales, empresariales o personales». Creen que el sentido de comunidad se ha debilitado y desarticulado, lo que ha sumido a la sociedad en un modo «de supervivencia muy individualizado en un contexto global de grandes presiones, avances tecnológicos, y requisitos de sociedades con mayores niveles de acuerdos y exigencias».

Durante el cierre de la Mesa, Ricardo Mewes reconoció que “hay una gran distancia entre las partes que no permite una real alianza público privada, dificultando que nos pongamos de acuerdo como sociedad, ya que las miradas con la que vemos la realidad son muy diversas”.

Los 51 líderes que trabajaron en «El futuro de las regulaciones en Chile» coincidieron en que «deberíamos intentar enfrentar esta situación con un proceso reflexivo, imaginativo, sencillo, apasionado y emocional, que nos despierte de la somnolencia que nos invade».

Fernando Poch potenció que el mundo privado y los líderes deben hacerse cargo «del cambio permanente y constante que se vive», anticipándose a las transformaciones y adaptarse”. Eso, dijo, entendiendo el cambio regulatorio como un proceso constante.

La mesa de Prohumana identificó los principales conflictos que atraviesan hoy los actores de la sociedad:

La empresa, desconfía  de las intenciones del proceso regulatorio, está fragmentada y desvinculada del estado, tiene una baja autocrítica ante las normativas que evitan comportamientos ilegítimos; está ahogada por la burocracia, intenta influir frenando la inversión.

A los gremios los ven «débiles» en instalar la agenda pública, con baja incidencia en que la realidad empresarial sea comprendida y considerada en el proceso regulatorio y con dificultad para aunar criterios con las empresas.

Respecto al Estado, creen que está «desinformado» de la realidad empresarial, además de trabajar de manera descoordinada entre ministerios e instituciones públicas. No visualizan ningún tipo de incentivos que permitan al sector privado adelantarse a la regulación ni tampoco un liderazgo para la construcción de un proyecto país que convoque.

Además, los protagonistas de la mesa ven al Gobierno buscando soluciones rápidas y simples para temas complejos, con un accionar «discontinuo» y una visión acotada de cómo las normativas afectan a las partes (empresa, comunidad, ciudadanos)» y con profesionales «débiles».

Creen que no existe mirada de proyecto país que considere más allá del período de gobierno.

Lo que hay que hacer

Habilitar la colaboración entre pares para generar una fuerza colectiva  y considerar el bien común como un éxito empresarial, aparecen como los caminos que debe tomar el sector privado para intentar salir del entrampamiento. Mencionan también «no actuar constantemente a la defensiva» y comprender que la regulación no es un castigo contra la empresa», entre otros aspectos.

Soledad Teixidó de PROhumana señaló lo clave que es “la coherencia y consistencia en demostrar que el actuar es por un bien colectivo y no particular, y que eso, genera y alimenta confianzas». Planteó que es fundamental no tener miedo a la cohesión social, se debe promover y estimular pues permite agilizar y adaptar regulaciones para cada sector”.

El objetivo, añadió, es construir un proyecto que «reinicie chile» con el acuerdo y compromiso de todos los actores de las sociedad.

 

Aquí puedes leer el documento completo.

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