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27/11

Radiografía a la industria de alimentos revela un sólido grado de madurez en reportes de sostenibilidad

Empresas del sector representaron el 23% de las compañías que reportaron con memorias integradas a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Y según un estudio del Observatorio de Sostenibilidad del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, el sector bebidas fue el que demostró el mayor nivel de madurez, mientras que el agrícola el que menos.

Un estudio elaborado por el Observatorio de Sostenibilidad del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, que dirige Reinalina Chavarri, sobre el sector alimentario, advierte que «la planificación estratégica y la reportabilidad son dos factores clave para mantener el crecimiento y la competitividad».

Según el informe cerca del 23% de las empresas que reportan en Chile pertenecen al sector alimentos (de un universo de 200)  y el el 56% de ellas ya lo hacen a través de las memorias integradas alineadas con la NCG 461 y divulgación de sostenibilidad,  lo que sitúa a la industria  como una de las «más atentas» a la normativa (25 tuvieron memoria integrada 2022).

El rubro bebidas fue el que demostró un alto grado de madurez de reportabilidad con un puntaje de 83%. Le siguió  productos con 70% de madurez, mientras que el agrícola obtuvo un 48%, lo que «revela que está en una etapa incipiente».

Estos puntajes se desprenden de la reportabilidad sobre Integridad (75%), Grupos de Interés (74%) y Estrategia de Sostenibilidad (73%). “Las empresas que han dado un enfoque especial a estos aspectos han logrado mayor madurez en su reportabilidad”, dice el informe.

La “Gestión de Riesgos” relacionados con temas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) ha sido una las áreas de creciente interés en los reportes. Un 53% en la puntuación total.

Las temáticas que están al debe

Los puntajes más bajos se registraron en criterios de “Debida Diligencia en Derechos Humanos” (31%). “Este hallazgo es consistente con estudios nacionales e internacionales y señala que tienen un margen significativo para mejorar”, señala el estudio.

“Se observa una necesidad evidente de mejorar la reportabilidad en ciertos sectores, como el agrícola. Esto es esencial para garantizar que participen plenamente en la promoción de prácticas sostenibles y en la transparencia de información, logrando una estrategia diferenciadora con su gestión y reportabilidad,  cada vez más relevante para inversionistas, reguladores, clientes y consumidores”, indica el reporte.Algunas de las empresas entrevistadas para levantar el estudio, recalcaron la importancia de temáticas como:  fiscalización sanitaria, la producción ilegal o fraude alimentario. Señalan que existe mayor conciencia por los desperdicios y desechos asociados en la producción y consumo, así como una regulación en sostenibilidad cada vez más avanzada.“Sin embargo, se reconoce que no siempre las leyes contemplan la realidad de los sectores y en sus asuntos prácticos, se observan algunas diferencias, por ejemplo, respecto de la normativa sobre olores. Estamos enfrentados a un bombardeo de normativas que muchas veces se cumplen, pero el permiso social puede que te falle y muchas veces se cae el proyecto”, indicó un entrevistado representante de una de las empresas.

Desafíos:  cambio climático, biodiversidad y desarrollo rural

Entre los desafíos las empresas analizadas plantean la adaptación al cambio climático, gestión de la biodiversidad, y políticas de desarrollo rural.  La mayoría de los entrevistados coinciden en que el sector alimentario requiere esfuerzos concertados y mucha colaboración público-privada y que “para los pequeños productores, la adaptación al cambio climático es un tema crítico, a pesar de que se plantean positivas las estrategias interconectadas con el mundo rural”.

Para las pequeñas empresas es un proceso que toma tiempo, sobre todo considerando la inversión, dice el informe. Otras compañías sondeadas advierten que se empiezan a dar pasos importantes en materia de aplicación de tecnologías para el riego tecnificado, la medición de huella de carbono, desalinización para otras regiones, los compromisos de descarbonización, la elaboración de una incipiente taxonomía local, los mecanismos de financiamiento y bonos verdes, entre otros.

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