MESA ESGHOY PROhumana
10/06

Regulaciones: Negocios en riesgo, ¿cómo enfrentar el desafío?

En la primera sesión del ciclo de cuatros mesas ESGHOY–ProHumana, Ramiro Mendoza (abogado, ex Contralor), Juan Andrés Errázuriz (Enaex) y Soledad Teixidó (PROhumana) debatieron sobre los costos de la creciente regulación, los impactos en la competitividad y la necesidad de un pacto social para avanzar en sostenibilidad. La conversación fue moderada por Catalina Allendes.

Con este ESGLIVE inauguramos,, junto a ProHumana, un ciclo de conversaciones sobre sostenibilidad corporativa. El primer encuentro, titulado “Regulaciones: Negocios en Riesgo”, abordó cómo las normativas locales e internacionales están transformando la forma de hacer negocios en Chile.

«Toda regulación tiene costos. Se cree que la empresa puede soportar infinitas exigencias, pero cada norma le resta competitividad al país y muchas veces obliga a reducir personal para aliviar la carga”, advirtió el abogado y ex Contralor de la República, Ramiro Mendoza.

«El costo se distribuye mejor en una empresa grande que en una pequeña. Para el nuevo entrante es una barrera artificial”, señaló el gerente general de Enaex, Juan Andrés Errázuriz.

Ambos fueron protagonistas de esta conversación que fue moderada por la directora ejecutiva de ESGHOY, Catalina Allendes y en la que también participó la directora ejecutiva de PROhumana, Soledad Teixidó.

La mesa mostró tres miradas complementarias: Mendoza puso el acento en los costos invisibles, Errázuriz habló además de innovación y competitividad y Teixidó reforzó  la necesidad de alianzas público-privadas y bienestar social.

El consenso fue claro: Chile necesita un pacto social sólido y regulaciones claras, capaces de equilibrar desarrollo económico, social y ambiental, sin perder competitividad ni confianza.

Los próximos jueves 9, 16 y 23 de octubre, al medio día, vía streaming por las redes sociales de ESGHOY, el diálogo continuará  con temas como: Bienestar social en las empresas; comunidad y empresas y reputación coherente y consistente.

Pacto social en la ley

Ramiro Mendoza fue enfático en señalar que la Ley de 40 hora, por ejemplo, se ve bien, «es declamativo, pero para las empresas pequeñas muchas veces es la diferencia entre tener una o tres personas”. Y reforzó su idea de la sobreregulación con un dato clave:  «En 1999 un estudio de impacto ambiental tenía 100 páginas; hoy a lo menos 1.600. Eso refleja más intensidad, pero también costos económicos e intelectuales».

Para Mendoza, el problema no es solo la cantidad de normas, sino que además su proliferación fuera del marco legal: «No hay que cumplir más allá de la ley, hay que cumplir la ley. El pacto social debe estar en la ley, no en guías ni interpretaciones sublegales».

La visión desde la empresa

Errázuriz coincidió en que el costo es real. Dio el ejemplo de la planta de Mejillones de Enaex: «Tenemos siete RCA que contienen casi 800 compromisos. Eso lo enfrenta la empresa local, mientras un importador se ahorra toda esa malla burocrática».

Contó además un caso en minería: «Hicimos una solución robótica para operar en faenas. Nos demoramos seis meses en las aprobaciones y luego otros seis meses porque había que cambiar el plan minero. En total, un año en trámites. Eso desincentiva la innovación».

Criticó también la rigidez de las 40 horas, pues explicó que con 42 se subre una operación continua con 4 turnos, pero con 40 necesitas un quinto. «En Francia, por ejemplo, hay flexibilidad estacional. En Chile no, y eso es falta de diálogo social”, señaló.

Regulación y desarrollo

Teixidó planteó que las regulaciones también son parte del camino hacia el desarrollo. «En los años 90 se podían hacer negocios con evaluaciones muy débiles. Hoy los costos son más altos porque buscamos equilibrar lo económico, lo social y lo ambiental. Eso no es un problema, es parte de avanzar”.

Reconoció la debilidad en la articulación: «No hemos sido capaces de generar trabajo en alianza entre Estado, empresas y sociedad civil. Ahí está el valor de estas mesas: abrir conversaciones y aprender juntos».

Defendió la reducción de jornada al señalar que se debe avanzar hacia jornadas de 40 horas, hay países con menos horas que son igual de productivos, dijo

Desatanizar a la empresa

En el cierre, Mendoza recalcó que la discusión debe superar visiones ideológicas. “Las empresas no son satánicas ni angelicales. Son lo que son, igual que las personas. Lo que necesitamos es fortalecer la base cultural y educativa para construir mejor sociedad», sentenció.

Errázuriz llamó a abrir las puertas del sector privado: “Es imposible confiar en quien no conoces. Nosotros en Mejillones pasamos de la oposición a la alianza con siete sindicatos de pescadores. Cuando nos conocemos, construimos confianza. Ese es el camino».

Teixidó destacó la importancia de seguir generando diálogos: «Se requiere más confianza, más comunicación y un análisis sistémico. Solo así podremos enfrentar la complejidad de las demandas actuales».