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06/06

Remuneración ejecutivos del FTSE 100 aumenta y reconfigura incentivos ESG en medio de mayor competencia global

Un análisis de Deloitte muestra alzas en los paquetes salariales de los CEO, mayores incentivos variables y ajustes en métricas ESG, en un contexto donde las empresas buscan retener talento y responder a nuevas presiones estratégicas.

Las empresas del índice FTSE 100 están redefiniendo sus políticas de remuneración ejecutiva en respuesta a un mercado global de talento cada vez más competitivo. Según un análisis de Deloitte, los paquetes salariales de los directores ejecutivos aumentaron un 18% en 2025, mientras crece el uso de incentivos variables y se ajusta el peso de los criterios ESG dentro de los esquemas de compensación.

Las empresas del FTSE 100 están aumentando los salarios de sus CEO y ajustando los incentivos ESG para competir por talento en un mercado global más exigente.

Aumentos salariales y presión por talento

El informe revela que el paquete salarial medio de los CEO del FTSE 100 pasó de 5,01 millones de libras esterlinas en 2024 a 5,89 millones en 2025, consolidando una tendencia al alza en la remuneración ejecutiva.

Este incremento se explica, en parte, por la necesidad de atraer y retener talento en un mercado global altamente competitivo, donde las empresas enfrentan presiones crecientes por resultados financieros, transformación digital y sostenibilidad.

Un 29% de las compañías analizadas busca aumentar significativamente los niveles de incentivos, con incrementos que pueden alcanzar, en promedio, hasta un 200% del salario base en los máximos de compensación variable.

Más incentivos, pero con condiciones más exigentes

El aumento en la remuneración no es uniforme ni automático. Según el análisis, estos incrementos suelen estar condicionados al cumplimiento de objetivos exigentes, especialmente en los planes de incentivos a largo plazo. La mediana de cumplimiento se ubicó en un 68% del máximo, reflejando que los pagos dependen de métricas de desempeño que no siempre se alcanzan plenamente.

Las bonificaciones anuales se mantuvieron relativamente estables, con una mediana equivalente al 76% del máximo posible.

Mayor rol del juicio corporativo en bonos

Un elemento relevante del informe es el uso creciente de la discrecionalidad por parte de las empresas al momento de definir los bonos ejecutivos.

Una quinta parte de las compañías ajustó los pagos considerando factores como seguridad, desempeño ESG, gestión de riesgos o gobernanza. En algunos casos, estas decisiones estuvieron vinculadas a situaciones críticas, incluyendo accidentes laborales fatales, lo que evidencia cómo la remuneración comienza a integrar dimensiones más amplias que el desempeño financiero.

ESG pierde peso en los incentivos

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es el cambio en el rol de los criterios ESG dentro de los esquemas de compensación.

El informe muestra que: 20 empresas redujeron la ponderación de métricas ESG; 11 eliminaron al menos una métrica ESG; y solo 24 mantuvieron su estructura sin cambios

Este ajuste sugiere que, si bien la sostenibilidad sigue siendo relevante, las compañías están revisando cómo integrarla en sus incentivos frente a otras prioridades estratégicas como la rentabilidad o la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial.

Accionistas más abiertos a cambios

Otro cambio importante es la actitud de los inversionistas. El informe señala que, en las últimas temporadas de juntas de accionistas, ha aumentado la disposición a respaldar propuestas de remuneración más elevadas, siempre que estén justificadas y vinculadas a objetivos exigentes.

Esto ha llevado a que 26 de las 55 empresas analizadas busquen la aprobación de nuevas políticas de remuneración, incluso adelantándose a los plazos regulatorios.

Proyecciones: aumentos más moderados

De cara a 2026, la tendencia apunta a aumentos salariales más contenidos.Se estima que:

  • El 65% de los incrementos estará en línea o por debajo del promedio de los trabajadores.
  • El aumento medio será cercano al 3%.
  • Solo un grupo reducido aplicará ajustes extraordinarios.

Esto refleja un intento por equilibrar competitividad, presión interna y expectativas de los stakeholders.

El análisis de Deloitte muestra que la remuneración ejecutiva en las grandes empresas está entrando en una nueva fase: más competitiva, más variable y más condicionada. Al mismo tiempo, evidencia tensiones en la integración de criterios ESG, que comienzan a reconfigurarse dentro de las prioridades estratégicas de las compañías.