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30/05

Reportes ESG en Chile: líderes empresariales y reguladores abordan avances, tensiones y próximos pasos

En el lanzamiento del Estudio Screening NCG 461 y 519, representantes de la CMF, GovernArt, ACAFI, Natura y la CCS coincidieron en que los reportes de sostenibilidad deben dejar de verse como una imposición normativa para convertirse en una herramienta estratégica de gestión de valor.

«Queremos que las empresas expliquen cómo los factores de sostenibilidad impactan en su desempeño financiero y estratégico”, afirmó Bernardita Piedrabuena, comisionada de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), durante el seminario de lanzamiento del Estudio Screening NCG 461 y 519 (2025) elaborado por GovernArt.

Su intervención dio el tono al encuentro: los reportes ESG deben entenderse no como un cumplimiento burocrático, sino como un reflejo de la capacidad estratégica de la empresa.

«Desde la CMF observamos hace tiempo una creciente demanda de información ESG por parte de los inversionistas. Esta necesidad es lo que motivó la publicación de nuestras normas, que también han generado un subproducto valioso: la posibilidad de realizar estudios como el que hoy presenta GovernArt. Estos análisis ayudan a entender cómo la sostenibilidad y el buen gobierno se relacionan con los resultados empresariales. La norma que emitimos se basa en materialidad financiera, en línea con los estándares SASB y próximamente con S1 y S2 del ISSB», explicó Piedrabuena.

La comisionada señaló que la CMF espera que los reportes integrados de las compañías «ayuden a fortalecer la reputación, mitigar riesgos, y mejorar la competitividad empresarial». Advirtió que un punto clave es la gobernanza: «El directorio es el principal responsable de implementar esta transformación cultural. Es a partir del directorio que debe permearse el compromiso hacia toda la organización».

Las normas que cambian las reglas del juego

German Heufemann, Managing Partner de GovernArt, explicó que el actual ecosistema normativo se articula en torno a cuatro normas clave: la NCG 30, base de los reportes; la NCG 461, que introduce nuevas exigencias ESG; la NCG 519, que modifica la anterior incorporando estándares del International Sustainability Standards Board (ISSB); y la reciente NCG 533, enfocada en fortalecer la independencia y procesos de nominación de directores en matrices y filiales.

Aunque la NCG 519 hace solo una breve mención a los estándares S1 y S2 del ISSB, su incorporación representa un cambio estructural. “Estamos ante una nueva contabilidad”, dijo Heufemann. “Una donde los riesgos y oportunidades sociales y ambientales deben integrarse de manera explícita en los flujos financieros”, acotó.

Qué se evaluó y cómo

El estudio de GovernArt evaluó 125 memorias integradas correspondientes a los ejercicios 2023 y 2024, aplicando una metodología de trazabilidad que distingue dos niveles:

  • Completitud: si la información solicitada por la normativa está presente o no (completo, incompleto, inexistente, no aplica).
  • Calidad: profundidad y respaldo de lo reportado, con una escala del 0 al 3.

Se analizaron cinco dimensiones clave: gobierno corporativo, estrategia, modelo de negocio, indicadores y sostenibilidad. Además, se calculó un ratio que relaciona el puntaje obtenido con el número de páginas del documento, para evidenciar la eficiencia comunicacional de cada empresa.

Un caso destacado fue el de CAP, que alcanzó calidad 3 gracias a un robusto proceso de autoevaluación del directorio, mapeo de competencias, uso del modelo del Instituto de Directores británico y observación externa por parte de un tercero. “Ese es el tipo de prácticas que marcan una diferencia estructural en gobernanza”, explicó Heufemann.

En el otro extremo, mencionó una empresa (no identificada) que afirma evaluar a su directorio solo al momento de la elección, sin más evidencia ni seguimiento. “Eso no responde a ninguna buena práctica internacional. Calidad: cero”, señaló.

Resultados sectoriales y factores explicativos

Los resultados por sector mostraron diferencias notorias. El sector materiales fue uno de los más avanzados, con SQM alcanzando un 96% de completitud. En contraste, servicios públicos y bienes inmobiliarios retrocedieron respecto a años anteriores. Según Heufemann, esto se explica por tres factores:

  1. La Ley de Delitos Económicos, que aumentó la exigencia de respaldo documental.

  2. La Ley Karin, que introduce nuevas metas en diversidad e inclusión.

  3. La entrada en vigencia de la NCG 519, que sorprendió a varias empresas en pleno proceso de elaboración de sus memorias.

En el desglose:

  • Enel Chile (Servicios Públicos): 98% en completitud.
  • Falabella y Ripley Corp. (Consumo Discrecional): 76%.
  • Parque Arauco (Bienes Inmobiliarios): 85%.
  • Banco de Chile e Itaú (Financiero): 81%.
  • Inversiones la Construcción (ILC Holding): 84% en completitud y 72% en calidad, un resultado sobresaliente.
Calidad: la gran brecha pendiente

Aunque los niveles de completitud han mejorado, la calidad del contenido, la profundidad y el respaldo de lo informado, sigue siendo la gran deuda pendiente. “No basta con mencionar que se hace algo, hay que mostrar cómo, con qué metodología, qué resultados tiene, y cómo se evalúa su impacto”, insistió Heufemann.

Los promedios de calidad siguen bajos en la mayoría de los sectores, aunque con excepciones como Inversiones la Construcción, que logró un desempeño destacado.

Prepararse para el futuro

Tras la exposición de Piedrabuena y Heufemann, ESGHOY moderó un conversatorio que reunió al gerente general de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), Carlos Soublette , al presidente de ACAFI, Luis Alberto Letelier, al gerente general de Natura y director de Acción Empresas, Gustavo Cruz de Moraes, y a la socia y directora comercial de GovernArt, Diana Rubinstein.

Para Diana Rubinstein, uno de los principales desafíos es lograr una gestión transversal de la sostenibilidad: “Todavía hay empresas donde sostenibilidad no conversa con riesgos, operaciones o legal. Lo que piden las normas internacionales S1 y S2 es exactamente eso: integración”. A su juicio, se requiere avanzar desde una lógica de cumplimiento hacia una de gestión integrada del valor.

Carlos Soublette, desde la CCS, insistió en que el problema no es la velocidad de avance, sino la falta de herramientas para que el proceso no sea agobiante: “Se ha vivido como una obligación normativa, no como algo natural. Tenemos que simplificar el camino”. También destacó que la reputación empresarial está en juego: “Hay que generar ruido positivo. Mostrar liderazgo en sostenibilidad también fortalece el negocio”.

Luis Alberto Letelier advirtió que la proporcionalidad aún es un tema pendiente: “No podemos exigir lo mismo a una empresa grande que a una pyme. Pero todas deben partir desde los directorios. No es tarea solo del área ESG”. Reforzó además que este tipo de estudios son una guía práctica: “Esto es un libro de cabecera. Si veo una mala práctica, la corrijo. Si veo una buena, me inspiro”, señaló

El caso Natura: reportar para transformar

Desde la vereda empresarial, Gustavo Cruz de Moraes compartió la experiencia de Natura, empresa B y pionera en sostenibilidad: “Cuando la reportería sale de lo técnico y entra a la estrategia, cambia la operación, cambia el liderazgo y cambia la empresa. No se trata de cumplir, sino de transformar”.

Aseguró que la fragmentación normativa internacional puede dificultar, pero también empujar mejoras si se adoptan marcos globales que luego se adaptan localmente. “Sin medición no hay gestión. Lo importante es que no se quede en el papel, sino que entre al corazón del negocio”.

Una oportunidad país

El seminario cerró con una reflexión compartida: Chile tiene la oportunidad de liderar en sostenibilidad empresarial en la región si logra consolidar la calidad del reporte y fomentar una cultura empresarial que entienda el valor de la ESG.

“Esto no es solo peinarse para la foto, es hacerse un hemograma completo”, recordó Rubinstein, reiterando que el reporte debe servir como autodiagnóstico, no como ejercicio de marketing.

Herramientas como el Estudio Screening, marcos normativos claros, y una acción decidida desde los directorios serán claves en el camino.