Memorias
16/06

Del reporte a la gestión: el desafío ESG que dejó el Screening NCG 461 y 519 de GovernArt

En la Cámara de Comercio de Santiago se realizó el lanzamiento del Estudio Anual Screening NCG 461 y NCG 519 de GovernArt, instancia que cerró con un panel moderado por ESGHOY y que reunió a representantes del mundo empresarial, gremial, financiero y de gobierno corporativo.

El diagnóstico está sobre la mesa: las empresas chilenas están reportando más, pero todavía no necesariamente están gestionando mejor. El Estudio Anual 2026 Screening Memorias Anuales, elaborado por GovernArt mostró que las compañías analizadas alcanzaron un 85% de completitud en sus reportes bajo la NCG 461 y NCG 519, pero solo un 55% en calidad de las prácticas divulgadas.

¿Conclusión? El mercado avanzó en responder a la exigencia formal, pero aún enfrenta una brecha relevante en profundidad, trazabilidad y conexión con la toma de decisiones, como lo puedes leer aquí.

Con ese telón de fondo, el lanzamiento del estudio, realizado en la Cámara de Comercio de Santiago se coronó con un panel que buscó justamente ir más allá de los números.

La conversación abordó la pregunta que empieza a marcar la nueva etapa: cómo pasar del cumplimiento regulatorio a una gestión estratégica capaz de incidir en los directorios, en la evaluación de riesgos, en las decisiones de inversión y en la creación de valor de largo plazo.

El panel fue moderado por Catalina Allendes, fundadora de ESGHOY, media partner del estudio, y reunió a Macarena Letelier, directora de Fundación Generación Empresarial; Josefina Montenegro, directora de la Cámara de Comercio de Santiago y directora de empresas; Diana Rubinstein, socia y directora comercial de GovernArt; y María José Montero, presidenta de ACAFI.

La conversación partió desde una paradoja que cruza hoy la sostenibilidad corporativa en Chile: las empresas han aprendido a informar mejor, pero el verdadero examen será demostrar que esa información refleja prácticas reales, capacidades internas y decisiones concretas.

«Las empresas están aprendiendo a reportar mejor, pero eso no necesariamente significa que lo están gestionando mejor. Y ahí está el gran desafío», planteó la directora ejecutiva de ESGHOY, Catalina Allendes, al abrir la conversación.

Una etapa de transición

Para Josefina Montenegro, el mercado chileno se encuentra en una etapa de transición. La discusión ya no debe centrarse solo en el nivel de completitud de los reportes, sino en la capacidad de las empresas para transformar esa información en gestión real, señaló. «Ya no estamos solo en la etapa de reportar con distintos niveles de completitud, sino en la etapa de transformar ese reporte en gestión», precisó.

Desde esa mirada, sostuvo que los reportes deben ser materia de interés y responsabilidad del directorio y de la alta administración. En su visión, la sostenibilidad no puede quedar relegada a un área técnica, de comunicaciones, de sostenibilidad o de riesgo, sino que debe incorporarse en las decisiones estratégicas de la compañía.

Esa idea también fue reforzada desde Fundación Generación Empresarial, donde su presidente Macarena Letelier planteó que la sostenibilidad dejó de ser una «parcela» exclusiva de las gerencias especializadas. El desafío, indicó, es que estos temas permeen a toda la organización y se vinculen con la coherencia empresarial, la integridad, el acceso a financiamiento, la confianza y la creación de valor.

Una de las ideas que cruzó todo el panel fue el valor de la información. La regulación ha empujado a las empresas a disponibilizar más datos sobre sostenibilidad, gobierno corporativo, estrategia, indicadores y riesgos. Sin embargo, el debate actual es qué se hace con esa información.

Cómo dar valor a la data

Desde la mirada del mercado de capitales, María José Montero planteó que la data ESG adquiere verdadero valor cuando permite tomar mejores decisiones de inversión, gestión y administración de activos. Para la presidenta de ACAFI, la información debe conectarse con tres dimensiones centrales: riesgo, retorno y estrategia.

«El foco tiene que ser cómo le damos valor a esta data para que los tomadores de decisiones puedan tomar mejores decisiones», señaló.

 

Diana Rubinstein complementó esa mirada señalando que la reportabilidad debe entenderse como un primer paso necesario. En su visión, cuando una regulación sofisticada entra en vigor, es natural que las empresas comiencen con un ejercicio de cumplimiento. Sin embargo, ese proceso permite ordenar la conversación, identificar brechas y avanzar hacia una gestión más profunda.

Directorios desafiados

Durante el panel se abordó el rol de los directorios frente al nuevo estándar de reportabilidad. Las expositoras coincidieron en que los directorios están siendo desafiados a incorporar nuevas capacidades, nuevos lenguajes y una mirada más amplia sobre los riesgos que enfrenta una empresa.

Para ello el cambio cultural es clave. La sostenibilidad no solo exige cumplir con una norma, sino también instalar capacidades internas, formar equipos, medir avances y generar coherencia entre lo que la empresa reporta y lo que efectivamente gestiona.

Sobre la llegada de los estándares IFRS S1 y S2, que elevarán las exigencias en materia de materialidad financiera, riesgos climáticos, gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, métricas y objetivos.

Josefina Montenegro advirtió que este nuevo marco supone desafíos culturales, técnicos y contables. Entre ellos, mencionó que las empresas no están acostumbradas a divulgar proyecciones o información prospectiva, y que avanzar en esta materia requerirá capacidades especializadas y mayor preparación interna.

Diana Rubinstein sostuvo que las organizaciones muchas veces no están completamente listas hasta que comienzan a enfrentar una exigencia concreta. Desde esa perspectiva, la exposición a nuevos estándares puede ser precisamente lo que impulse el aprendizaje y la madurez del mercado.

¿Movimiento anti ESG?

María José Montero planteó que, más que una amenaza, este fenómeno puede ser visto como una oportunidad para debatir, depurar ideas y evitar que la sostenibilidad se transforme en una práctica burocrática o desconectada de la estrategia. Si las empresas quieren avanzar en estas materias, deben hacerlo con pertinencia, eficiencia, inteligencia y foco en lo que realmente genera valor, acotó.

Aunque el estudio se concentra en grandes empresas, la conversación también abrió el debate hacia las pequeñas y medianas empresas, especialmente aquellas que forman parte de las cadenas de valor de compañías de mayor tamaño.

Macarena Letelier advirtió que la realidad de las pymes es distinta a la de las grandes empresas y que, por lo mismo, los gremios, fundaciones, instituciones especializadas y grandes compañías tienen un rol clave en entregar herramientas, capacitación y apoyo.

La nueva etapa

Al cierre, las panelistas coincidieron en que la reportabilidad ESG en Chile está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata solo de cuánto se informa, sino de cuánto de esa información se transforma en decisiones con visión de futuro.

Josefina Montenegro resumió el desafío señalando que las empresas no pueden limitarse a mejorar el pasado o administrar el presente, sino que deben hacerse cargo del futuro. Diana Rubinstein llamó a llevar esta conversación al nivel donde realmente debe estar: la estrategia y el directorio. María José Montero insistió en la necesidad de profesionalismo, rigurosidad y buena gestión para evitar el greenwashing o la burocratización de la sostenibilidad. Y Macarena Letelier cerró con una palabra clave: coherencia. «Las empresas que hoy son coherentes entre lo que reportan y gestionan, entre lo que dicen y hacen, van mucho más adelante», señaló.

El lanzamiento del Estudio Anual Screening NCG 461 y NCG 519 de GovernArt dejó una señal clara: la próxima etapa será más exigente. Exigirá pasar del cumplimiento a la convicción, de la memoria anual a la toma de decisiones, y del dato disponible a la gestión estratégica. El verdadero avance no estará solo en informar más, sino en gestionar mejor.

Aquí puedes leer el estudio 2026 completo.