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13/06

Reportes de sostenibilidad en Chile: alto cumplimiento formal, pero sin integración real en la estrategia ni crisis climática

Un informe de MINCORE, basado en datos de la CMF, muestra que las empresas cumplen ampliamente con la normativa ESG, pero aún presentan brechas críticas en emisiones, estrategia y conexión financiera, clave para NIIF S1 y S2.

Los reportes de sostenibilidad en Chile han alcanzado un alto nivel de cumplimiento formal, impulsado por la implementación de normativas como la NCG 461 y la adopción de métricas sectoriales bajo SASB. Sin embargo, este avance convive con brechas estructurales relevantes, especialmente en información climática y en la integración de la sostenibilidad en la estrategia, la gestión de riesgos y su vínculo con los efectos financieros. Así lo revela el informe «Cumplimiento en Reportabilidad de Sostenibilidad 2025», elaborado por MINCORE a partir de datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

¿Cuál es el principal problema de la reportabilidad de sostenibilidad en Chile?
El principal problema es la baja cobertura de emisiones de gases de efecto invernadero y la falta de integración de la sostenibilidad en la estrategia, la gestión de riesgos y su conexión con los resultados financieros.

Alto cumplimiento formal: el principal avance del sistema

El análisis considera un universo de 247 emisores que reportan bajo la NCG 461. En este grupo, el cumplimiento es total: todas las empresas completan los 35 ítems exigidos por la normativa, acumulando más de 80 mil registros en materias ambientales, sociales y de gobernanza.

A esto se suma la adopción de métricas SASB, incorporadas mediante la NCG 519. En este caso, 225 emisores reportan indicadores sectoriales, con una completitud promedio de 99,6%, lo que evidencia una base de información extensa y estructurada.

Además, el 86,2% de las empresas realiza doble reporte, NCG 461 y SASB, lo que permite combinar divulgación general con métricas específicas por industria.

Este escenario refleja una alta capacidad de cumplimiento normativo y una consolidación de la reportabilidad como práctica extendida en el mercado chileno.

Más datos, pero no necesariamente mejor información

Pese a este volumen de información, el informe advierte que la calidad y utilidad de los datos no avanzan al mismo ritmo que su cantidad.

Las empresas IPSA enfrentan mayores exigencias en gobernanza y reportabilidad.

Si bien las métricas SASB permiten mejorar la comparabilidad, la profundidad del reporte varía significativamente entre empresas, con un promedio de 29 indicadores por compañía, pero con diferencias amplias entre emisores.

Además, la evidencia disponible se concentra principalmente en datos cuantitativos básicos, porcentajes y texto narrativo, mientras que la consistencia, trazabilidad y conexión con decisiones siguen siendo limitadas.

El informe plantea que el sistema ha avanzado en generar información, pero no necesariamente en convertirla en una herramienta efectiva para la toma de decisiones.

La principal brecha: emisiones y cambio climático

El mayor déficit del sistema aparece en la dimensión climática. Solo el 37,8% de los emisores reporta indicadores de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), considerando los Alcances 1, 2 o 3. Esta baja cobertura limita la capacidad de las empresas para:

  • Evaluar riesgos climáticos.
  • Compararse con sus pares.
  • Cumplir con estándares internacionales.

El informe advierte que esta brecha es crítica para avanzar hacia NIIF S2, que exige información detallada sobre riesgos, oportunidades, métricas y efectos financieros asociados al cambio climático.

Gobernanza y factores sociales: donde sí hay avances

A diferencia del ámbito climático, las dimensiones de gobernanza y factores sociales muestran una cobertura prácticamente total.

Los datos evidencian:

  • 100% de cobertura en gobernanza y ética corporativa.
  • 100% en fuerza laboral y equidad.
  • Alta concentración de registros en temas laborales, diversidad y condiciones de trabajo.

Esto sugiere que las empresas han logrado integrar estos ámbitos en sus sistemas de reporte, aunque principalmente desde una lógica de cumplimiento normativo.

NIIF S1 y S2: la brecha está en la estrategia

El análisis de alineación con los estándares internacionales NIIF S1 y NIIF S2 muestra que el principal problema no es la ausencia de información, sino su falta de integración estratégica.

El respaldo observable es bajo:

  • NIIF S1: 25,5%
  • NIIF S2: 24,1%

Las principales brechas se concentran en:

  • Estrategia: no se evidencia impacto en el modelo de negocio.
  • Gestión de riesgos: no hay integración clara con procesos formales.
  • Conexión financiera: no se vinculan los datos ESG con resultados económicos.

En el caso climático, tampoco se identifican elementos como escenarios, planes de transición o evaluación de impactos financieros.

Cambio de paradigma: del cumplimiento a la utilidad

El informe concluye que el desafío para las empresas chilenas no es generar más información, sino mejorar su calidad y uso.

La nueva etapa de la reportabilidad exige: datos trazables y verificables; métricas consistentes; gobernanza robusta y conexión directa con riesgos y resultados financieros

En otras palabras, la sostenibilidad debe pasar de ser un ejercicio de cumplimiento a convertirse en un componente central de la gestión empresarial.

Cinco prioridades para cerrar las brechas

El estudio identifica cinco líneas de acción clave:

  • Fortalecer la trazabilidad y consistencia del reporte.
  • Profundizar el uso de métricas SASB sectoriales.
  • Medir emisiones GEI en los tres alcances.
  • Vincular riesgos climáticos con variables financieras.
  • Implementar procesos de aseguramiento y control.

Estas medidas apuntan a mejorar la calidad de la información y preparar a las empresas para un entorno regulatorio más exigente.

El desafío de reportar mejor

Los reportes de sostenibilidad en Chile ha logrado consolidarse como una práctica extendida y formalmente robusta. Sin embargo, el sistema aún no alcanza el nivel necesario para responder a las exigencias de los estándares internacionales ni para apoyar decisiones estratégicas y financieras.

La baja cobertura de emisiones y la falta de integración de la sostenibilidad en la estrategia y la gestión de riesgos muestran que el desafío no está en reportar más, sino en reportar mejor.

Con la entrada en vigencia de NIIF S1 y S2 a partir de 2026, este proceso pasará de ser una recomendación a una exigencia concreta para el mercado.