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17/05

Día de la Tierra: la relevancia de la restauración ecológica y el nuevo pacto entre naturaleza, empresas y sociedad

Ya no se trata solo de responsabilidad ambiental. Es una oportunidad para privados, gobiernos y comunidades redefinir su rol en un modelo de desarrollo más ético, resiliente y regenerativo. En este día en que se celebra la Tierra, les mostramos cómo el mundo avanza hacia la restauración de los ecosistemas y la experiencia de algunas empresas chilenas.

La Sociedad Ecológica de Restauración (SER),  define la palabra restauración como «el proceso de asistir activamente en la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido». Este concepto es hoy parte fundamental de la agenda de la ONU, y se considera clave para enfrentar las crisis del clima, biodiversidad y desertificación.

Para Andrés Meza A., profesor de Manejo de Áreas Protegidas del Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente de la Universidad Católica de Chile, el tema ha cobrado fuerza en el ámbito empresarial, impulsado tanto por un compromiso ético como por una demanda creciente de consumidores, inversionistas y otros actores sociales.

“Esta dinámica está fuertemente impulsada, en la mayoría de los casos, por consumidores e inversionistas que valoran el compromiso con la sustentabilidad y comprenden los riesgos de la degradación ambiental”, afirma.

María del Pilar Ramírez Sotomayor, consultora en marcas responsables y éticas, destaca que esta tendencia no es un mero gesto cosmético: “Surge de una convicción profunda por liderar con responsabilidad. Integrar ciencia e innovación en la gestión del impacto organizacional es hoy parte del deber empresarial”.

Advierte que las compañías deben entender la restauración ecológica como una herramienta clave para avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible. “La tarea no es solo restaurar lo perdido, sino prevenir futuros deterioros de los procesos naturales que sostienen la vida”, sentencia.

Desafío global y brecha de financiamiento

Si bien existen avances, las cifras aún reflejan una gran brecha. Según la OCDE y la UNCTAD, hoy se invierten entre US$77.000 y US$87.000 millones anuales en la conservación de ecosistemas terrestres y marinos, pero se necesitarían entre US$300.000 y US$400.000 millones para preservar efectivamente la salud del planeta.
Y aunque la inversión pública se mantiene estable o en alza, su volumen es limitado. En paralelo, lo que destinan los privados en conservación crece rápidamente, aunque aún representa una fracción muy pequeña del financiamiento sostenible global.

Frente a este escenario, los países han asumido compromisos ambiciosos. En la más reciente COP de biodiversidad, se acordó movilizar al menos US$200.000 millones anuales para 2030 en financiamiento destinado a proteger la biodiversidad, con una meta intermedia de US$20.000 millones anuales para 2025. Estas cifras subrayan la urgencia de redirigir recursos, reformar subsidios y aumentar significativamente la inversión —tanto pública como privada— si se quiere cumplir con los objetivos globales de restauración ecológica y conservación.

A nivel regional, destacan iniciativas como el Pacto por la Restauración de la Mata Atlántica, que ha logrado recuperar un millón de hectáreas de bosque nativo en Brasil desde 2009,  la Red de Viverismo Comunitario de la Amazonía en Colombia, que contribuyó a una reducción del 38% en la deforestación en 2023 en varias regiones clave del país y el Programa «El Amor Multiplica» (Coca-Cola, Pronatura, Toroto y Kilimo),  una inversión de unos US$ 4,36 millones para conservación y restauración hídrica.

En Chile: colaboración y articulación

“El escenario colaborativo se considera clave para el éxito de los proyectos de restauración ecológica, donde cada actor, público, privado o de la sociedad civil, aporta con sus lineamientos, capacidades, recursos y tecnologías. A su vez, el enfoque participativo garantiza la validación social, y mejora tanto las perspectivas de éxito como la gobernanza de los proyectos”, analiza Andrés Meza.

Desde el Ministerio del Medio Ambiente nos indican que no existen cifras actualizadas sobre la cantidad de iniciativas de restauración ecológica, pero aseguran que están trabajando en ello y en que sea un esfuerzo colectivo, con participación activa del sector privado.

“Estamos desarrollando certificaciones ambientales, incentivos por buenas prácticas y mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos”, explica Daniela Manuschevich, jefa de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio y directora del proyecto GEF Restauración de Paisajes.

 

Chile cuenta con un ecosistema robusto de actores públicos que colaboran en este ámbito: CONAF, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), el Ministerio de Agricultura, ODEPA e INDAP. A ellos se suman organizaciones de la sociedad civil como Fundación Reforestemos, Tompkins Conservation Chile, Fundación Tierra Austral, Fundación Basura y la Red de Humedales de Chile. También el mundo académico participa activamente, a través de centros y programas especializados.

Entre las plataformas que articulan estos esfuerzos destacan la Mesa Nacional de Restauración Ecológica, los Núcleos para la Sustentabilidad Territorial (coordinados por ASCC) y el incipiente Pacto Chileno por la Naturaleza.

Además, con la entrada en vigencia de la Ley 21.600, que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), el país cuenta con herramientas concretas para que las empresas adopten un enfoque «nature positive», que promueva el desarrollo con responsabilidad ambiental.

“Donde más falta hace conservación es en la zona central, donde los ecosistemas están altamente amenazados y la propiedad de la tierra es muy costosa. En este territorio, apenas un 4% de los ecosistemas cuenta con protección oficial. Eso contrasta fuertemente con el sur del país, donde la cobertura es significativamente mayor”, destaca Juan Pablo Rubilar, líder de la estrategia de protección de tierras y aguas en The Nature Conservancy Chile.

Entre otras iniciativas se encuentra el proyecto GEF Restauración de Paisajes, ejecutada por el Ministerio del Medio Ambiente y CONAF, implementada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por su sigla en inglés). La iniciativa se enmarca en el Plan Nacional de Restauración del Paisaje (PNRP), que considera la incorporación a los procesos de restauración de 1.000.000 de hectáreas de paisajes para 2030.

“La restauración es un proceso de largo plazo que requiere acciones de todos los actores. Especialmente el sector privado tiene un rol importante en la restauración ecológica y en la acción climática, ya que aportan con capacidades y recursos que son fundamentales para escalar las soluciones, avanzar en las metas de restauración y cumplir con los compromisos climáticos a nivel nacional e internacional asumidos por Chile. Desde el proyecto promovemos la colaboración público-privada para fortalecer iniciativas locales, sumar capacidades y avanzar hacia modelos de negocios más sostenible que aporten al desafío continuo que implica la restauración”, señala Andrea Cabezas, Coordinadora Nacional del Proyecto GEF Restauración de Paisajes.

Casos destacados: conservar y producir

Anglo American: Santuario de Los Nogales

En febrero de 2024, la minera Anglo American adquirió el 45% restante del Santuario de la Naturaleza Los Nogales, declarado como tal por el Consejo de Monumentos Nacionales en 1973, consolidando así la propiedad total del área. Representa aproximadamente el 6,4% de la superficie total de santuarios en la Región Metropolitana y su adquisición tiene como objetivo reforzar la conservación de la biodiversidad en la zona central de Chile, una de las más vulnerables y con menor protección oficial del país.

El plan de gestión territorial del santuario contempla que el 63,8% del terreno se destine a conservación, un 35,1% a preservación, un 0,3% a uso público, y solo un 0,8% se mantenga como uso industrial existente, como caminos de emergencia.

Arauco: más de 10 mil hectáreas de bosque nativo restaurado

 

La empresa forestal maneja a nivel global, considerando sus operaciones en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay, un total de 1.656.323 hectáreas. Dentro de este patrimonio, 491.584 hectáreas están destinadas a la conservación y protección de bosques nativos y ecosistemas de alto valor ambiental, lo que equivale aproximadamente al 30% de su patrimonio forestal total. En tanto en Chile, gestionan un patrimonio forestal de aproximadamente 1.022.070 hectáreas

De estas, 620.129 hectáreas correspondían a plantaciones forestales, mientras que 283.923 hectáreas estaban destinadas a la conservación y protección de bosques nativos y zonas de alto valor ambiental, representando cerca del 28% de su patrimonio en el país. En este aspecto, protegen 142 especies amenazadas, han restaurado más de 10 mil hectáreas de bosque nativo, cuentan con 151 Áreas de Alto Valor de Conservación en Latinoamérica y han certificado ocho zonas bajo el estándar FSC® (Forest Stewardship Council) de Servicios Ecosistémicos.

Su modelo de Paisajes Productivos Protegidos integra conservación y producción a escala de paisaje, y en 2024 realizaron su primera medición de capital natural, valorando servicios como carbono, agua, recreación y productos forestales. “Nuestro modelo demuestra que producir y proteger no son objetivos opuestos, sino complementarios”, afirman  Soledad Vial, Subgerente de Sustentabilidad e Impacto de Arauco y complementa que la empresa se encuentra trabajando para ser “Nature Positive”, ya conserva el 29% de su superficie y busca alinearse con el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

 COPEC: liderazgo en humedales urbanos

Copec ha impulsado planes de conservación junto a la Fundación Kennedy en humedales como La Chimba (Antofagasta) y El Bato (Quintero):

    • En La Chimba, aumentaron la superficie en un 48%, cuadruplicaron la biodiversidad (de 40 a 164 especies), controlaron el 75% de las amenazas y lograron su declaración como Santuario de la Naturaleza y Humedal Urbano.
    • En El Bato, la superficie creció un 17%, se duplicó el número de especies y se generaron seis instrumentos de gestión ambiental.

Hace poco firmaron un compromiso para proteger el Humedal El Huairavo en Puerto Williams, el más austral del mundo. “Mirando hacia adelante, los proyectos de restauración ecológica serán protagonistas de nuestra agenda de sostenibilidad. En el marco de nuestros 90 años, asumimos compromisos concretos: nos comprometidos a crear al menos un bosque nativo en cada región del país en nuestras estaciones de servicio, una iniciativa propia de Copec que busca aportar espacios verdes con alto impacto en las comunidades”, dice Juan Pablo Doñas, gerente de Asuntos Corporativos de Copec.

Emiliana: un ecosistema diverso y saludable que se traduce en la calidad de las uvas

La Viña Emiliana impulsa un enfoque integral de restauración ecológica y biodiversidad, con diversas acciones orientadas a recuperar suelos degradados, proteger ecosistemas y aumentar la resiliencia ambiental. Actualmente, el 49% de su superficie está destinada a la conservación de la biodiversidad y han establecido las siguientes metas:

  • Manejo biodinámico del suelo, rotación de cultivos y uso de abonos verdes.
  • Recuperación de áreas erosionadas y afectadas por la agricultura intensiva.
  • Gestión regenerativa del agua, con riego eficiente y restauración de vegetación ribereña.
  • Creación de corredores biológicos con especies nativas para favorecer la fauna silvestre.
  • Plantación de flora local que atrae insectos beneficiosos y estabiliza el ecosistema.
  • Monitoreo constante de la biodiversidad para evaluar y ajustar las intervenciones.

“En cuanto a la calidad y expresión, buscamos fomentar un ecosistema diverso y saludable en nuestros viñedos que se traduce directamente en la calidad de nuestras uvas y, por ende, en la singularidad y expresión de nuestros vinos. La biodiversidad enriquece el suelo, fortalece las vides de forma natural y contribuye a un equilibrio que se refleja en cada botella. Nuestro enfoque en la biodiversidad y la restauración ecológica fortalece nuestra imagen de marca, genera confianza y nos conecta con un público consciente y exigente”, explica Sebastián Tramón, gerente general de Sustentabilidad de Emiliana.