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20/05

Riesgo climático empresas: por qué miden mal impacto financiero

Aunque hoy se reconoce como un riesgo estratégico, muchas compañías aún no logran traducir su impacto en variables financieras concretas.

La sostenibilidad se instaló hace años en la agenda empresarial. Pero, como advierte el documento elaborado por el ingeniero colombiano, experto en finanzas sostenibles, Armando Russi, desde DS Academy, bajo el concepto Dark Sustainability, existe una brecha relevante entre hablar de riesgo y medirlo correctamente.

El problema es estructural: muchas compañías siguen utilizando matrices cualitativas o escenarios narrativos sin respaldo numérico, lo que limita la capacidad de tomar decisiones estratégicas, señala.

El documento es claro en su definición: el riesgo es «la incertidumbre sobre los resultados futuros esperados». Lo que implica que no puede abordarse como un ejercicio descriptivo. Debe modelarse como una distribución de probabilidad, con impacto directo en variables como EBITDA, flujo de caja y valor de empresa.

Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones aún no asignan probabilidades a los escenarios ni cuantifican las pérdidas potenciales.

La brecha con lo que exige el mercado

Hoy, el capital no solo espera narrativas, sino mediciones concretas:

    • Cuánto puede perder una empresa.
    • Con qué probabilidad ocurre ese escenario.
    • Qué tan probable es el peor caso.

A esto se suma otro desafío: los riesgos no operan de forma aislada. El documento plantea la necesidad de modelar cómo un evento puede gatillar otros, algo que rara vez se incorpora en los análisis tradicionales.

Dónde impacta: los resultados financieros

El punto central es que el riesgo climático ya no es teórico. Se traduce en impactos concretos como presión sobre el EBITDA; aumento de costos e inversiones (CAPEX); deterioro de flujos de caja y reducción del valor de la empresa

«El riesgo climático destruye valor», plantea el documento, enfatizando que si no se refleja en estas variables, simplemente no está siendo considerado en la toma de decisiones.

Eventos extremos y subestimación del riesgo

Otro elemento clave es que el riesgo climático no se comporta de forma lineal. Se trata de una distribución con eventos extremos, de baja probabilidad pero alto impacto, que concentran gran parte de la destrucción de valor.

Esto desafía los modelos tradicionales, que tienden a enfocarse en escenarios promedio, dejando fuera los eventos más críticos.

Cambio de enfoque necesario

El diagnóstico es claro: el riesgo climático no se puede seguir gestionando como un elemento reputacional o de cumplimiento.

«El riesgo no se colorea. Se modela», concluye el documento , instalando una pregunta de fondo para las empresas: si están realmente preparadas para integrar el riesgo climático en su arquitectura financiera o si siguen operando con herramientas que no reflejan su impacto real

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